miércoles, 5 de octubre de 2011

Libia, el caos y nosotros / Fuente: http://www.litci.org/artigos/747-libia/2853-libia-el-caos-y-nosotros-




    

     


Escrito por Santiago Alba Rico   
Jueves 29 de Septiembre de 2011
Publicamos este artículo del filósofo, escritor, traductor y activista de izquierda Santiago Alba Rico sobre el triunfo de los rebeldes en Libia contra Gadafi. Santiago Alba es un colaborador habitual de páginas como Rebelión y siempre se ha declarado admirador de la revolución cubana y del proceso venezolano. Desde una posición de izquierda se ha posicionado desde un primer momento a favor de la rebelión en Libia contra la dictadura de Gadafi. En este artículo hace una polémica abierta y franca con los que siguen hasta el día de hoy apoyando a Gadafi, explicando que hubiera significado para la primavera árabe un triunfo de este dictador, amigo de Ben Ali de Túnez o Silvio Berlusconi. Nos parece además muy importante su texto porque lo escribe desde dentro de la realidad árabe, él vive en Túnez, y nos refleja los sentimientos de las masas de esta región.

La intervención de la OTAN avivó el debate y fracturó a la izquierda en torno a la rebelión en Libia. Un sector de la izquierda occidental incide en los interés extranjeros negando la espontaneidad de la revuelta y el carácter dictatorial de Gadafi, y olvidando lo que su victoria hubiera supuesto para la «Primavera Árabe».

La última semana de agosto, tras la entrada de los rebeldes en Trípoli, el mundo árabe estalló en un grito de alivio y júbilo. En Yemen y Siria las manifestaciones contra las dictaduras de Ali Saleh y Bachar Al-Assad multiplicaron su número e intensidad al calor de esta victoria que todos los pueblos de la región vivieron como propia. En Túnez, el 22 y 23 de agosto, refugiados libios y ciudadanos tunecinos lo celebraron en la capital, pero también en Sfax, Gabes y Jerba, la caída de Gadafi.

Los propios partidos de izquierda se sumaron a la celebración. El Partido Comunista Obrero de Túnez, de Hama Hamami, uno de los opositores más perseguidos por el régimen de Ben Ali, difundía el 24 de agosto un comunicado en el que felicitaba «al hermano pueblo de Libia por su victoria sobre el despótico y corrupto régimen de Gadafi, confiando en que ahora el pueblo libio pueda decidir su destino, recuperar sus libertades y derechos y construir un sistema político basado en la soberanía que le permita regenerar su país, movilizar sus riquezas en favor de todos los ciudadanos y establecer profundas relaciones de hermandad con los pueblos vecinos».

En los últimos seis meses, en todas las capitales árabes donde la gente protestaba contra los dictadores locales, a menudo jugándose la vida, se han celebrado manifestaciones de solidaridad con el pueblo libio; nos guste o no, aun siendo una de las zonas más anti-imperialistas del mundo, no ha habido ninguna protesta contra la intervención de la OTAN.

Estos últimos meses he tenido a veces la impresión de que mientras la derecha coloniza y bombardea el mundo árabe, la izquierda (parte de la izquierda europea y latinoamericana) le indica cuándo, cómo y de quién debe liberarse. No voy a entrar en una polémica muy pugnaz que ha fracturado el campo anti-imperialista; sólo quiero dejar constancia de que el único lugar donde esa polémica no ha existido ha sido curiosamente donde se producían los acontecimientos. Mientras la izquierda occidental se intercambiaba bofetadas en torno a la intervención de la OTAN, los pueblos árabes, acompañados por una izquierda regional a la que ni en Europa ni en América Latina se escuchaban, se dedicaban y se dedican a combatir las dictaduras con medios y en condiciones que ningún análisis marxista habría previsto y probablemente tampoco deseado. El caso es que tampoco las potencias occidentales habían previsto ni deseado lo ocurrido y el resultado de su improvisación chapucera, tan hipócrita como diligente, es aún una incógnita.

Uno de los errores del esquemático análisis de un sector de la izquierda occidental (tan occidental en esto como occidentales son las bombas de la OTAN) es el de llamar la atención sobre los intereses euro-estadounidenses en Libia, como si esos intereses no hubieran estado asegurados bajo Gadafi y como si, en cualquier caso, de una enumeración de intereses se desprendiese necesariamente una intervención. No se interviene donde y cuando se quiere sino donde y cuando se puede. Los intereses interesan, sin duda, pero no hacen posible una intervención militar.

En el caso de Libia, a mi juicio, son dos los factores que la han hecho posible.

El primero es que se trataba, como reconocieron enseguida los pueblos y las izquierdas árabes, de una causa justa. La rebelión popular comenzada en Bengasi y abortada en el barrio de Fashlum de Trípoli el 17 de febrero prolongaba, con igual legitimidad y espontaneidad, las revoluciones en Túnez y Egipto. Escribía Jean-Paul Sartre en 1972 que «el poder utiliza la verdad cuando no hay una mentira mejor». En este caso ninguna mentira era mejor que la verdad misma: «el monstruoso tirano» Gadafi era un monstruoso tirano y los «rebeldes libios» eran realmente rebeldes libios. Al convertir Occidente la verdad en propaganda, la izquierda esquemática -muy alejada o con poco conocimiento de la zona- cayó en la trampa y se puso a repetir ingenuamente, frente a ella, un montón de mentiras o medias verdades, regalando a los bombardeadores una causa justa y asumiendo la ignominia de defender una injusticia.

El segundo factor tiene que ver con el aislamiento del régimen de Gadafi. Aparte de Nicaragua y Venezuela, muy alejados del escenario, los únicos amigos que tenía Gadafi eran unos cuantos dictadores africanos y unos cuantos imperialistas occidentales. Abandonado por estos últimos, ningún Estado con autoridad geoestratégica -ni la Liga Árabe ni China ni Rusia- iban a oponer resistencia a la intervención de la OTAN. Al contrario de lo que ocurre en Siria, un avispero de equilibrios muy sensibles en el que Bachar Al-Assad vende en todas direcciones la carta de la «estabilidad» mientras mata impunemente a miles de revolucionarios sirios, Gadafi y su régimen no representaba nada en la región. Al contrario, todos los intereses, también políticos, lo volvían vulnerable: más que el petróleo, entre los factores desencadenantes de la intervención de la OTAN hay que incluir las presiones de Arabia Saudí sobre unos EEUU muy renuentes y la oportunidad para Francia de represtigiarse en su «patio trasero», el norte de África, tras el batacazo sufrido en Túnez y Egipto, donde el apoyo a Ben Ali y a Mubarak (con el escándalo de las vacaciones pagadas de sus ministros) habían dejado a Sarkozy completamente fuera de juego.

El otro error en el que ha incurrido un cierto sector de la izquierda tiene que ver precisamente con su esquematismo o, mejor dicho, con su monismo. Los pueblos y las izquierdas árabes, jugándose la vida sobre el terreno, han comprendido enseguida la imposibilidad de escapar a la incomodidad analítica si querían derrocar a sus dictadores. Han sabido que había que afirmar muchos hechos al mismo tiempo, algunos contradictorios entre sí. En el caso de Libia, esos cinco o seis hechos son los que siguen: Gadafi es un dictador; la revuelta libia es popular, legítima y espontánea; la revuelta es enseguida infiltrada por oportunistas, liberales pro-occidentales e islamistas; la intervención de la OTAN nunca tuvo vocación humanitaria; la intervención de la OTAN salvó vidas; la intervención de la OTAN provocó muertes de civiles; la intervención de la OTAN amenaza con convertir Libia en un protectorado occidental.

¿Qué hacemos con todo esto? Podemos dejar a un lado la realpolitik, acudir al realismo y tratar de analizar la nueva relación de fuerzas en el contexto de un mundo árabe en pleno proceso de transformación. O podemos afirmar un solo hecho (monismo) y someter todos los demás a sus latigazos negacionistas. Así, si sólo afirmamos la intervención de la OTAN, con sus crímenes y amenazas, nos vemos obligados, por una pendiente lógica que nos aleja cada vez más de la realidad, a negar el carácter dictatorial de Gadafi y afirmar, aún más, su potencial emancipatorio y anti-imperialista; a negar el derecho y espontaneidad de la revuelta libia y afirmar, aún más, su dependencia mercenaria de una conspiración occidental. Lo malo de este ejercicio de monismo es que deja fuera los datos que más importan a los pueblos y a las izquierdas árabes y los que más deberían importar a los anti-imperialistas de todo el mundo: la injusticia de un tirano y la reclamación de justicia del pueblo libio.

El monismo simplifica las cosas allí donde son muy -muy- complicadas. La OTAN misma es consciente de esta complejidad, como lo demuestra el hecho de que -tal y como recuerda Gilbert Achcar- ha bombardeado muy poco Libia con el propósito de alargar la guerra y tratar de gestionar una derrota del régimen sin verdadera ruptura; es decir, lo contrario de lo que demanda el pueblo libio. El conflicto entre la OTAN y una parte de los rebeldes es manifiesto, como lo es entre los rebeldes y la cúpula dirigente del CNT.

Hemos escuchado estos últimos días las denuncias muy agresivas -dirigidas tanto a EEUU e Inglaterra como a Mustafa Abdul Jalil y Mahmud Jibril- de Abdelhakim Belhaj e Ismail Salabi, comandantes rebeldes vinculados al islamismo militante. Como en Túnez y en Egipto, los islamistas están bien organizados y tienen fuerza, pero no son los que iniciaron las revueltas. Es muy triste ver de pronto a un cierto sector de la izquierda unirse al coro de la «guerra contra el terrorismo» y la «amenaza de Al-Qaeda», precisamente cuando las revoluciones árabes muestran su escasísimo ascendiente sobre la juventud árabe. Cualquiera que sea o haya sido la relación entre Al-Qaeda y el Grupo Combatiente Musulmán Libio, las declaraciones públicas de sus líderes en favor de «un Estado civil» y una «verdadera democracia», muy poco creíbles, demuestran un gran conocimiento de la corriente que empu- ja en estos momentos la región.

Desde la izquierda tenemos quizás que aceptar la idea de que el mundo árabe inevitablemente será gobernado por el islamismo en los próximos años -si se le hubiese dejado gobernar hace veinte hoy se habrían librado ya de ellos-, pero la triunfal visita de Erdogan a Egipto, Túnez y Libia indica que ese islamismo no será ya el de la yihad y el atentado suicida, como interesaba a la UE y EEUU, sino un «islamismo democrático» cuyos límites, en todo caso, se revelarán también enseguida a los ojos de una población juvenil excedentaria crecientemente integrada en las redes de información global.

Como quiera que sea, la izquierda, que carece de armas y dinero, sólo debería atreverse hablar después de haber imaginado qué haría con ellas si las tuviera. ¿Se las habría dado a Gadafi? ¿Se las habría dado a los rebeldes anticipándose a la OTAN? Lo que debe saber la izquierda occidental es que, apoyando a Gadafi, no apoya a Chávez (contrapunto democrático del tirano libio, pese a sus absurdas declaraciones) sino a Aznar y a Berlusconi y, aún peor, a Ben Ali y Mubarak.

La izquierda árabe, muy realista, sabe lo que habría significado una victoria de Gadafi para la Primavera Árabe aún en curso. No hay que olvidar que Gadafi apoyó al dictador tunecino tras su salida del país, amenazó a su pueblo y trató de desestabilizar sus nuevas instituciones para restablecer a la familia Trabelsi en el poder hasta que -precisamente- la rebelión popular libia del 17 de febrero frustró sus planes. El sofocamiento a sangre y fuego de la revuelta libia hubiera puesto en peligro los logros revolucionarios de Túnez y Egipto, alentado una represión aún mayor en Yemen y Siria y congelado todas las protestas que retoñan de nuevo en Marruecos, Jordania y Bahrein. No se puede -no se puede, no- estar a favor de las revoluciones árabes y de Gadafi al mismo tiempo. Paradójicamente, los que apoyan a Gadafi apoyan sin darse cuenta la ofensiva contrarrevolucionaria de la OTAN en el norte de África.

Quizás prefiramos un orden malo, con tal de que sea invencible, antes que un desorden ambiguo en el que existe alguna posibilidad de vencer, aunque sea a largo plazo; quizás hubiéramos preferido que el metepatas de Mohamed Bouazizi no se hubiera inmolado incendiando toda la región; que los pueblos árabes no se hubieran levantado si no podían ser marxistas y si al final no va a servir para nada o sólo para que gobierne el Islam o para que un puñado de humillados y ofendidos respiren un poco. Pero no somos nosotros quienes decidimos.

Lo cierto es que los pueblos árabes, incluido el libio, han decidido desembarazarse de las dictaduras más largas del planeta, «descongelando» una región del mundo petrificada desde la I Guerra Mundial y condenada a servir intereses ajenos; y con esa decisión la han devuelto a «la corriente central de la historia».

Podemos dejarnos llevar por nostalgias de guerra fría; podemos ver tranquilizadoras conspiraciones de los mismos malos de siempre, ahorrándonos así un esfuerzo de acercamiento a nuestros afines sobre el terreno y de análisis minucioso de los nuevos actores que intervienen en el escenario global; podemos hacer discursos en lugar de hacer política; y regañar a los árabes en lugar de aprender de ellos. O podemos solidarizarnos con los pueblos que en estos momentos están tratando de terminar una historia o de empezar una nueva; con los que, como Siria, Yemen, Bahrein, tratan de sacudirse el yugo de sus dictadores y con los que, como Túnez, Egipto y Libia, tienen que intentar librarse, a partir de ahora, de distintas modalidades de intervención extranjera.

Publicado en Gara

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domingo, 25 de septiembre de 2011

El “Estado palestino” en la ONU: ¡Estamos por la derrota de EUA e Israel!

Escrito por Ronald León   
Jueves 22 de Septiembre de 2011
La lucha histórica del pueblo palestino contra el Estado nazi-sionista de Israel, que es parte central de la lucha de todos los pueblos del mundo contra la dominación imperialista de conjunto, nuevamente se encuentra en el centro de la polémica mundial.

El actual líder de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmud Abbas, presentará el día 23 de septiembre ante el Consejo de Seguridad de la ONU una demanda para el reconocimiento oficial de Palestina como Estado independiente, con plenos e idénticos derechos a todas las demás naciones. Este estatus le permitiría, por ejemplo, denunciar ante la justicia internacional la ocupación de sus territorios por fuerzas sionistas. En la actualidad Palestina tiene, dentro de la ONU, un estatus que no es de Estado sino de “entidad observadora permanente”.

Esta propuesta que defienden actualmente las autoridades palestinas despierta grandes simpatías y expectativas no sólo en el mundo árabe, sino en el conjunto de la izquierda y el activismo mundial. Sin embargo, es preciso colocar con claridad que esa propuesta, además de ser escandalosamente limitada, abandona las reivindicaciones históricas del pueblo palestino. La propuesta de Abbas a la ONU plantea conformar un “mini-estado” palestino cuyas fronteras serán anteriores a 1967 y con un territorio comprendido por Gaza, Cisjordania y la parte este de Jerusalén como capital. Esto es, de hecho, una capitulación a Israel, pues legitima el robo de los territorios palestinos que usurparon los sionistas en 1948. Es más, según publicaciones de la cadena Al-Jazeera, el presidente Abbas aceptó condiciones como la permanencia de los colonos israelíes que ocupan Cisjordania, que ese nuevo estado palestino no posea fuerzas armadas propias y hasta que una fuerza militar de la OTAN sea colocada en el mismo.

Otro elemento importante, es que Abbas sólo hace esta propuesta en este momento debido a la impresionante presión del proceso revolucionario que sacude al mundo árabe, históricamente simpatizante de la causa palestina. Basta ver la reciente manifestación contra la embajada de Israel en Egipto.

Incluso con todas las limitaciones que tiene la reivindicación que hace Abbas, el imperialismo norteamericano y obviamente Israel se oponen tajantemente a la misma. Barak Obama ya anunció que los EUA rechazarán la idea de un estado independiente palestino y que, si fuere necesario, harán valer su derecho al veto. El presidente norteamericano declaró, de forma engañosa, que "la paz no llegará mediante declaraciones y resoluciones en la ONU (…) En último término, son los israelíes y los palestinos, no nosotros, los que deben llegar a un acuerdo sobre las cuestiones que les dividen: las fronteras y la seguridad, los refugiados y Jerusalén”. Con su acostumbrada hipocresía, añadió al mismo tiempo que ambos sectores tienen "aspiraciones legítimas". En el mismo sentido, el propio Abbas declaró e instó a Israel a que reconozca un Estado palestino y no a "perder la oportunidad para la paz".

Nosotros, desde la LIT, no hemos cambiado absolutamente en nada nuestra posición histórica que parte de la necesidad de la destrucción del Estado nazi-sionista de Israel como condición indispensable para que exista paz en la región y que reivindica una Palestina libre, laica, democrática y no racista. Nunca habrá paz mientras exista el Estado genocida de Israel, en la medida que es un enclave, un gendarme de los intereses imperialistas en la región. Tampoco hemos cambiado nuestra caracterización de la dirección política palestina actual: la ANP es una dirección absolutamente entreguista y que traiciona las banderas históricas de su pueblo.

Por todo esto, no pueden existir ni convivir “pacíficamente” dos estados. Israel nació como un instrumento de la contrarrevolución en medio oriente, fue concebido y sostenido por las potencias imperialistas y Stalin. Nosotros no confiamos de forma alguna en la ONU, sabemos que lo que se vote en ese espacio nunca podrá ser una solución de fondo para la cuestión palestina. Tanto es así que la misma ONU que hoy pretende erigirse como el juez supremo para conceder o no el derecho de los palestinos a tener un estado, fue la que dividió Palestina en noviembre de 1947, robándole el 54% de su territorio en favor de Israel. En ese tiempo, fueron expulsados de sus tierras ancestrales más de 700 mil palestinos, soportando una serie de ofensivas asesinas, en donde el nuevo Estado nazi-sionista, arrasaba y masacraba poblaciones enteras en su afán de consolidarse. Desde entonces, el pueblo palestino vive confinado en campos de refugiados en Gaza, Cisjordania, el Líbano, Siria y en otras decenas de otros países.

Estamos por el voto favorable al nuevo estado palestino

Desde la LIT estamos por la derrota de la posición de los EUA y de Israel en esta votación que se realizará en la ONU. Desde el momento en que ocurrirá una votación sobre una cuestión muy concreta -se reconoce o no el nuevo estado palestino- y desde el momento en que el imperialismo está negando a Palestina derechos básicos que tienen otras naciones y que la cuestión del derecho al estado independiente palestino genera una serie de movilizaciones en Palestina y en otros puntos del mundo árabe, nosotros nos posicionamos por el derecho democrático y la derrota del imperialismo yanqui y de Israel en esa votación. Esto no significa, como lo explicamos más arriba, que concordemos con la propuesta de Abbas. Sin embargo, es claro que una derrota del imperialismo y del sionismo en esa votación, fortalecería el proceso revolucionario árabe y produciría un debilitamiento relativo para Israel, muy cuestionado en la región.

Israel, por causa de los golpes de la revolución árabe, se encuentra cada vez más aislado. Recibió golpes en Egipto, que se expresó en el episodio de la embajada israelí; otro con el alejamiento de Turquía, que antes era uno de sus principales aliados en el área y otro en Jordania. Estos golpes lo colocan en una situación compleja. La tarea es, con las movilizaciones a nivel internacional y nacional, aislar a la bestia sionista cada vez más. Sabemos que la solución real y la satisfacción a las reivindicaciones palestinas no pasan por las negociaciones ni menos por la ONU, sin embargo, podemos aprovechar el hecho de que se esté discutiendo la cuestión para generar o potenciar procesos de movilización y redoblar esfuerzos en la campaña contra Israel. Es en este marco que debemos seguir impulsando la campaña mundial de boicot, desinversión y sanciones (BDS) contra Israel a la cual se sumaron innúmeras organizaciones palestinas y no palestinas desde 2005 y que, a pesar de sus límites al no plantear la destrucción del Estado de Israel, coloca objetivos muy progresivos, como el Derecho de Retorno para todos los refugiados palestinos y el fin de todas las agresiones israelíes y del bloqueo a Gaza. Además, es imperioso exigir en todos los países la ruptura de relaciones diplomáticas y comerciales con los sionistas.

No obstante, insistimos, desde la LIT-CI seguimos sosteniendo que la única manera de defender realmente los derechos del pueblo palestino es luchar por la bandera original de la antigua OLP: la lucha por la destrucción del estado de Israel y la construcción de un Estado Palestino laico, democrático y no racista, en todo el territorio histórico de Palestina. 
 
 
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Libia: ¿Revolución o golpe del imperialismo?

Escrito por Américo Gomes - Ilaese   
Lunes 19 de Septiembre de 2011
La combinación entre una rebelión popular y una intervención militar de la OTAN divide la izquierda mundial

El derrumbe de Kadafi se transformó en otra divisoria de aguas en la izquierda mundial, por la ubicación de los distintos sectores de la izquierda frente al proceso revolucionario contra la dictadura y, también, a la forma en que se dio la caída. Es innegable que se dio un proceso contradictorio, una combinación entre una rebelión popular y una intervención militar de la OTAN.

La naturaleza, la vida humana, las sociedades y las revoluciones están repletas de contradicciones. Pero existe una esencia en todos los procesos que, en este caso, gira alrededor de la respuesta a las siguientes preguntas: ¿fue una victoria de las masas o del imperialismo? ¿La caída de Kadafi, fue progresiva o regresiva? ¿La revolución que sacude el conjunto del mundo árabe se fortaleció o debilitó? Opinamos que hubo una victoria de las masas libias, que derrotaron una dictadura pro-imperialista de 42 años de existencia. El pueblo libio tomó las armas, formó milicias populares y derrotó el pilar del Estado burgués, el ejército de Kadafi, algo que no había ocurrido hasta ahora ni en Egipto ni en Túnez. La revolución árabe se fortalece y dictaduras como la de Assad en Siria quedan más amenazadas.

No subestimamos, sin embargo, las contradicciones del proceso, que representan profundas amenazas contra la revolución. El imperialismo, que antes sostenía a Kadafi, pasó a la oposición cuando explotó la revolución. Ya con la guerra civil en curso, buscó una negociación con Kadafi, que no logró. Hasta que decidió enfrentarlo, tomando papel importante en las batallas militares. Ahora, tiene influencia concentrada en el Consejo Nacional de Transición (CNT), que busca constituirse como el nuevo gobierno en el país. Eso, en nuestra opinión, no cambia la esencia de la victoria de las masas. Pero determina la dinámica del próximo período, con un nuevo gobierno burgués pro-imperialista intentando apropiarse de la victoria y estabilizar un nuevo Estado. Del otro lado están las masas, armadas y organizadas en milicias, sin que exista un ejército ya organizado. Revolución y contra revolución se enfrentan en un nuevo escenario post-Kadafi.

Falsificaciones del stalinismo
 
Libia es escenario de una revolución que acaba de tener una victoria de carácter democrático. El imperialismo buscó relocalizarse en el proceso para frenar la revolución, manteniendo el control del petróleo.

Pero existieron los que apoyaron directamente la contrarrevolución, como el castro-chavismo. Intentaron confundir lo que pasaba, para presentar a Kadafi como un líder antiimperialista que la OTAN quería derribar para controlar el petróleo libio.

Pero es sólo una fábula del stalinismo. Ahora, las nuevas generaciones pudieron constatar la típica metodología de esta corriente, que falsifica consciente y metódicamente la realidad para defender sus intereses.

Kadafi tuvo un pasado nacionalista, hace más de 40 años, cuando tomó el poder en Libia y nacionalizó el petróleo. En los años ‘90, giró a la derecha, entregando el petróleo libio para la Shell, British Petroleum, ENI (italiana) y Total (francesa). Se hizo parte de la gran burguesía y socio de las multinacionales. Posee una fortuna gigantesca, con 10% de las acciones de la FIAT y 7% del banco italiano Unicredit. Pasó a ser un aliado del imperialismo, recibido con fiestas por los gobiernos. Ahora, son revelados episodios en que la CIA y el servicio de inteligencia británico entregaron opositores a Kadafi para ser torturados y muertos.

El castro-chavismo contra la revolución
 
La rebelión contra la dictadura de Kadafi explotó como parte de la revolución árabe. La reacción brutal del dictador llevó a la división de las Fuerzas Armadas y al inicio de una guerra civil. El imperialismo se reubicó políticamente contra Kadafi para evitar identificarse con la dictadura cuestionada.

Los revolucionarios de Benghazi conquistaron varias ciudades hasta dislocar el poderío bélico de Kadafi, que contaba con soldados de élite y mercenarios entrenados, además de gran poder aéreo, suministrado en el pasado reciente por el imperialismo. Kadafi llegó a acorralar a la oposición en Benghazi y preparaba un ataque arrasador.

Fue cuando entró en escena la intervención de la OTAN, cambiando la relación de fuerzas del conflicto. Aprovechando la fragilidad de la revolución, el imperialismo inició una intervención militar para asumir un papel de vanguardia en el proceso y disputar su dirección. Otra vez se demuestra el papel nefasto del castro-chavismo. Si se hubieran ubicado junto a la revolución, podrían no solo apoyar seriamente la lucha militar, sino también disputar la influencia política con el imperialismo.

Un ejemplo político de un proceso distinto puede ayudar en la comprensión del fenómeno contradictorio. Durante las grandes revoluciones democráticas que derrumbaron dictaduras en la América Latina en los años 1980, el imperialismo también “cambió de trinchera”, pasando a apoyar esas luchas para poder frenarlas. No por eso, la izquierda dejó de ser parte de esas revoluciones. Era necesario participar de ellas, inclusive para poder disputar su dirección.

Existen grandes diferencias entre aquellas movilizaciones y la revolución árabe en curso. Las actuales son más profundas y se transformaron en lucha armada. Kadafi tuvo un pasado distinto de Videla o Figueiredo. Pero las diferencias no cambian lo esencial: son revoluciones democráticas en curso, pues así como Videla y Figueredo, Kadafi también se convirtió en un dictador. Y el castro-chavismo quedó del lado de las dictaduras cuestionadas por las masas, del lado de la contrarrevolución.

Una posición vergonzosa
 
Las posiciones del castro-chavismo son bien conocidas. Pero ahora, organizaciones que se dicen trotskistas están sumándose a las mismas.

Las posiciones de la Fracción Trotskista (FT), de la cual son parte el PTS (Argentina) y a LER (Liga Estrategia Revolucionaria) son ejemplos de eso. Dicen que lo que sucedió fue “un triunfo de la política de las potencias imperialistas (…) que llevaron adelante una intervención militar para garantizar que surja un gobierno aún más pro-imperialista que Kadafi”. Y completan afirmando que “las fuerzas ‘rebeldes’ que tomaron Trípoli actuaban como ‘tropa terrestre’ de los bombardeos de la OTAN”. O sea, todo que ocurrió fue fabricado por el imperialismo. Las milicias populares son simples marionetas de la OTAN. La acción de las masas que destruyeron el ejército burgués de Kadafi se desprecia.

Confunden el proceso revolucionario en curso con la dirección proimperialista de la CNT. Se trata de un error catastrófico que los aproxima a las posiciones del stalinismo. Si todo el proceso revolucionario deja de existir y no es más que obra del imperialismo, se trata de un proceso regresivo, y es preciso oponerse a él. No es casual que definan que el imperialismo quería un gobierno “aún más entreguista que Kadafi”, y que éste sería el “menos malo”. Así, terminan defendiendo a Kadafi.

Veamos cómo se dio realmente el proceso.

El cerco de Trípoli
 
Para la toma de Trípoli, los rebeldes consiguieron cortar las rutas de abastecimiento, por el oeste y sur, interrumpiendo la línea de suministros. Tomaron por asalto la plaza céntrica de Zawiyah, donde se encontraba el mayor foco de resistencia de las fuerzas del régimen.

En esta ciudad, a 40 kilómetros de la capital, tras asumir el control de la refinería local, que suministraba petróleo y gas a las fuerzas del régimen, cortaron la conexión con la frontera con Túnez, de donde las fuerzas gubernamentales habían conseguido obtener recursos durante el conflicto.

Inmediatamente anunciaron el control de Garyan, al sur. A partir de Zawiyah, Misrata y Gharyan el cerco fue apretándose.

El pueblo que destruyó Kadafi sigue armado
 
La victoria del pueblo libio fue evidente en las imágenes de los rebeldes armados, acompañados por la población hambrienta y sedienta, cuando entraron en la capital Trípoli conmemorando lo que creían la ofensiva final de una guerra civil. Quien lideró las batallas fueron los jóvenes desempleados, que no tienen nada que perder, dispuestos a sacrificarse por algo mayor que ellos mismos.

El avance de la insurgencia sobre Trípoli se dio inicialmente a través de la infiltración de rebeldes del este en la capital. A partir de ellos hubo una sublevación del pueblo contra el dictador. La población salió a las calles con molotov, bombas caseras y armas. Tomaron el control del edificio de los servicios de seguridad y consiguieron liberar algunos prisioneros.

El apoyo popular y el agotamiento de las fuerzas militares de Kadafi fueron decisivos para la toma de la capital, minando por dentro la resistencia de la dictadura.

Luego que las masas se insurreccionaron, la Brigada de Trípoli, que estaba en los alrededores de la ciudad, tuvo que correr para ayudar a los que atacaron, horas antes, sin ninguna autorización de la OTAN. Apesar de que los primeros combates ocurrieron en el este, el ataque final fue liderado por grupos rebeldes del oeste y finalizado por los combatientes expertos de Misrata. Los de Misrata llegaron por el mar, controlaron el Banco Central, el puerto y el gabinete del primer ministro, donde rebautizaron la plaza como “Plaza Misrata”. Los combatientes de la ciudad de Zintan, de las montañas del oeste, controlaron el aeropuerto y los bereberes de la ciudad de Yaffran asumieron el control de la plaza central de la ciudad.

Los pobladores buscaron obtener el control de los hoteles, de la base aérea de Mitiga y de los alrededores de Bab al Azizia, donde queda el “palacio-bunker” de Kadafi. Los aviones de la OTAN se limitaron a bombardear el cuartel-general de Kadafi y el aeropuerto de Maitika.

El domingo, los revolucionarios llegaron a la Plaza Verde, en el centro de Trípoli. Los periódicos informan al menos 1.300 muertes y 500 heridos durante los enfrentamientos. Los rebeldes fueron aclamados, con civiles corriendo junto a la caravana. Desde el inicio de la revuelta, los rebeldes improvisaron un ejército compuesto mayoritariamente por civiles armados, de forma precaria. Se dice que solamente en la capital son más de 70 grupos armados, varios autónomos. Las pintadas que usan para marcar su territorio cuentan la historia de cada una de ellas y potencian la crisis de liderazgo. Gran parte del territorio permanece dividido, controlado por brigadas semi-independientes que representan diferentes áreas geográficas.

Los títeres del CNT
 
El imperialismo cuenta con el CNT para garantizar que Libia respete todos los acuerdos con las petroleras y las multinacionales.

La mayoría de sus miembros son islamistas americanizados, viejos exilados, que han trabajado para los Estados Unidos desde hace mucho tiempo.

Su presidente, Mustafa Abdul- Jalil, ex-ministro de la Justicia, es acusado de fi rmar innumerables sentencias de muerte de opositores del gobierno.

Junto con él están: Allí Abd-al- Aziz al-Isawi, ex-Ministro de la Economía, socio de Seif, hijo de Kadafi en varios negocios; Inyan Merkazi Mahmoud Jebril, que sirvió Kadafi en el Gabinete Nacional de Desarrollo Económico, donde promovió la privatización y la liberalización económica; Alí Suleiman Aujali, ex embajador en los Estados Unidos que servía a Kadafi y al imperialismo norteamericano. El plan del imperialismo es bueno y tiene cuadros para implementarlo.

La cumbre contrarrevolucionaria de París
 
El 1° de septiembre se instauró en París una cumbre para la “reconstrucción” de Libia, con la presencia de países y organizaciones internacionales.

Pero la reunión se parecía más a un encuentro de piratas, que tras un ataque quieren repartir el botín. Todos acuerdan que es necesario “pacificar el país”, desarmando la población y los grupos de combatientes. Los dirigentes del CNT prometieron contratos que serán concedidos con base al “mérito” a los países que le dieron mayor apoyo, y que tendrán “recompensas significativas”. A Francia y Gran Bretaña que encabezan la fi la, les brillaron los ojos. Con eso las multinacionales del petróleo estarán de vuelta en Libia para retomar la producción.

¿A dónde va Libia?
 
La verdadera intención del imperialismo era neutralizar el levantamiento del pueblo libio lo más rápido posible, normalizar la situación, aparecer como su aliado y garantizar el flujo de petróleo barato. Su primera táctica es negociar y engañar. Se presentan como autor principal de la victoria, en una tentativa de arrebatarla de las manos de las masas libias.

Se quieren calificar para asumir el papel de coordinación de la policía que garantizará la seguridad. Pero tendrán que desarmar brigadas como la “de los Mártires de 17 febrero”, unidad encargada de la función de policía revolucionaria. Si no lo logran, les queda la intervención directa y una ocupación, que inicialmente sería presentada como humanitaria. Pero el imperialismo teme cómo sus tropas serán recibidas. Esta vez, diferente de todas las otras revoluciones en la región, el pueblo está armado. Y al contrario de las invasiones de Irak y de Afganistán, la población se siente triunfante por haber derrotado a la dictadura.

La derrota de un dictador proimperialista en el mundo árabe será otro impulso a la revolución. Los que luchan en la Siria, Yemen y Bahrein verán que la victoria es posible. Con Kadafi fuera de escena, se abren dos perspectivas al país. Continuar con un gobierno proimperialista, o avanzar en la revolución, superando la actual dirección del Consejo y expulsando la OTAN del país para hacer de Libia un país independiente. Para eso, no puede depositar la mínima confianza en un gobierno de la CNT, que no fue elegido por nadie. El CNT es un organismo burgués-imperialista que buscará recomponer el régimen político y las Fuerzas Armadas.

Ni gobierno del CNT ni intervención imperialista. Defendemos que son los Comités Populares armados, quienes deben tomar el poder en sus manos.

El pueblo armado es quién debe gobernar Libia y profundizar la revolución. Todas las propiedades, la fortuna de Kadafi y los bienes congelados en el exterior deben ser confiscados y colocados bajo el control de estos comités. Así como deben castigar sin misericordia Kadafi y sus socios. Todos los contratos hechos por él con el imperialismo, particularmente los de la industria del petróleo, deben ser suspendidos Y la industria petrolífera debe ser nacionalizada y colocada bajo control de los obreros y del pueblo, para atender a las enormes necesidades de las masas libias.

¡Viva la revolución del pueblo libio!
 
¡Viva la revolución árabe!
 
¡Fuera el imperialismo de Libia!

Fuente: Opinião Socialista n. 431, Setiembre 2011

Traducción: Laura Sánchez
_________________________
PO y PTS: Una postura equivocada que niega la revolución
 
Entre las fuerzas que integran el Frente de Izquierda y Los Trabajadores (FIT) para las elecciones se ha abierto una polémica en torno a lo que sucede en Libia.

El Partido Obrero emitió un comunicado en el que dice: “Jorge Altamira denunció la ocupación de Libia por parte de fuerzas de la OTAN y lo que llamó el recambio de un régimen pro-imperialista por otro compuesto por títeres del imperialismo.” PO desprecia la acción de las masas que voltearon a Kadafi y sólo ve los intentos del imperialismo para capitalizar esa acción. Lo que dice PO, puede ser que sea el resultado futuro. Pero hay toda una batalla que tendrá que dar el imperialismo para desarmar al pueblo libio que PO ignora.

El PTS va más allá
 
Como decimos en la nota principal, el PTS no sólo ignora la acción de las masas, sino que cae en la posición del castro-chavismo. Pero además, hace una maniobra polémica confundiendo análisis de la realidad con política.

En su periódico La Verdad Obrera Nº 442 titula: “¿Considera la LIT progresiva la “unidad de acción entre las masas y el imperialismo” en Libia?” Hace esta pregunta citando un artículo de nuestra corriente internacional, donde se dice: “La contradicción es que, en el terreno militar, existió una unidad de acción entre el imperialismo y las masas para derribar a Kadafi , pero con objetivos de fondo totalmente opuestos: las masas quieren liberar al país de la opresión, y el imperialismo detener la revolución para continuar con el saqueo de las riquezas libias”.

Este artículo de la LIT-CI reconoce un hecho: hubo y hay una unidad de acción entre el imperialismo y las masas. Reconocer un hecho no es lo mismo que aprobarlo ni decir que es “progresivo”. Lamentablemente, no es la primera vez que el PTS deforma las polémicas. Podemos debatir sobre posiciones diferentes. Lo que es ajeno a un método revolucionario, es falsear los hechos. La LIT no dice que esa unidad de acción sea progresiva, por el contrario, desde un primer momento se manifestó en contra de los bombardeos de la OTAN. El título de LVO es, entonces, una falsificación de las posiciones de la LIT.

Fuente: Avanzada Socialista n. 11, Setiembre 2011

Las violaciones colectivas de la MINUSTAH

  
Escrito por Michaëlle Desrosiers y Franck Seguy   
Miércoles 21 de Septiembre de 2011 
Port-Salut, pequeña ciudad costera al sur de la República de Haití, se destaca por sus playas atractivas y su paisaje radiante como una tarjeta postal. Desde hace más de una semana añade un nuevo elemento a su reputación: al menos cuatro militares uruguayos de la mal llamada Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización de Haití (MINUSTAH) violaron colectivamente a Johnny Jean, un joven muchacho de 18 años.

Si el acto se perpetró el jueves 28 de julio de 2011, fue recién a fines del mes de agosto que comenzó a ocupar los noticieros. En parte, debido a que el video del crimen fue difundido en Internet. En efecto, los propios militares rodaron la escena. Y la utilizaron como película para deleitarse de su proeza. Y lo que es peor, en presencia de jóvenes adolescentes de la zona, todos amigos de la víctima. Fue precisamente uno ellos que utilizó su teléfono celular para recoger algunas secuencias del vídeo que ha sido difundido por la agencia Haití Press Network (HPN). El vídeo sólo se pudo ver algunas horas en la red. No se sabe si se trató de una acción diplomática del gobierno uruguayo o de la propia ONU; Youtube alega para el retiro del video que su política es de no promoción del odio, dado que muchos comentarios (más de 4.000) comenzaban a llegar para condenar la barbarie de la ONU.

Fue necesario el despliegue de los soldados de la MINUSTAH para sacar a Port-Salut de su remanso de paz. En 1995, por ejemplo, la ciudad contaba con apenas 40 policías. Mientras que el personal de la policía nacional no dejó de aumentar, la ciudad no tenía más que 7 policías en 2004. Ya que era casi imposible registrar un incidente grave fuera del robo de un cabrito o de algunos lotes de patatas. Con todo, paradójicamente, desde 2004, hay un contingente de la MINUSTAH para "estabilizar" Port-Salut. Dado que la naturaleza tiene horror del vacío y que, como es sabido bien, la ociosidad es la madre de todos los defectos, los militares debieron encontrar algo para justificar su presencia. Poco a poco introdujeron: la prostitución de menores y el "intercambio" de comida por productos alucinógenos y/o ilícitos como el tabaco, el alcohol, la marihuana.Todo eso resulta del informe hecho público por la Red Nacional de Defensa de los Derechos Humanos-RNDDH [1] el lunes 4 de septiembre de 2011.

La violación del joven Johnny debe incluirse en ese marco. En efecto, para lograr su supervivencia diaria, muchos adolescentes y jóvenes, hijos e hijas de campesinos empobrecidos como Johnny, establecen relaciones de proximidad con los soldados de la ONU desplegados en distintas regiones del país. El joven Johnny se había vinculado amistosamente con uno de los soldados del contingente uruguayo llamado "Pocho". Este último al parecer no participó en el repudiable acto. Y hasta se vio impedido de llevarle ayuda. Ya que los bandidos habían cerrado la puerta de la habitación en la cual realizaban este acto criminal para impedir que los gritos del joven muchacho llegaran a oídos de su "amigo" Pocho.

La opulencia en la cual viven los soldados onusianos instalados en Haití es, al menos, chocante. En las ciudades, se instalan en los mejores hoteles, pasean en las playas los fines de semana, sobre todo en Port-salut donde son especialmente bonitas. Como contrapartida, compran a los más jóvenes, los prostituyen y. los violan. No sólo estos militares se benefician de una impunidad absoluta, ya que su estatuto de soldados de la ONU los coloca por encima de las leyes haitianas; sino que el poder de su salario representa más que un insulto para los pobres policía y otros funcionarios del Estado haitiano. Alcanza una comparación: el soldado uruguayo recibe en su país un salario equivalente a 400 dólares, mientras que en la MINUSTAH percibe 1.500 dólares al mes, lo que le permite tener una vida holgada en Haití y hasta ahorrar para comprarse una modesta casa al volver a su país. La MINUSTAH le paga al gobierno uruguayo cuatro veces más de lo que recibe como salario cada soldado, es decir, la ocupación militar de otro país es un negocio rentable para el Estado uruguayo y su Ministerio de Defensa.

El gobierno uruguayo del Frente Amplio (presidido por el tupamaro José Mujica), pretende que esta violación colectiva perpetrada contra Johnny Jean no es más que un incidente "aislado" y que los únicos culpables serían los cuatro soldados. Deslindan así el papel de las fuerzas de ocupación. Por esta razón, es necesario refrescar la memoria.

Contexto de machismo y opresión

Hay que subrayar que la violación de Johnny no es un hecho accidental. En efecto, a menos de un año del desembarque de la MINUSTAH en Haití -más concretamente el 18 de febrero de 2005-, tres "cascos azules" paquistaníes violaron a una joven muchacha de nombre Nadège Nicolas. Sin embargo, a pesar de tratarse de un acto criminal que levantó la cólera popular, sobre todo de las organizaciones feministas, el caso sigue impune y se archivó posteriormente. Es que la violación de una mujer aparece como menos grave que la violación de un hombre. En el caso actual, la MINUSTAH ha esgrimido el látigo de la moral cristiana, machista, fuertemente dominante en Haití. Tanto los cristianos como los hombres de ley y otros formadores de opinión, no tardaron en mostrar su abominación por el ataque a la dignidad y a la identidad (masculina) del joven muchacho. En otras palabras, habría dejado de ser hombre por el hecho de haber sido violado por cuatro hombres armados. Lo que en la cultura machista significa que dejó de existir.

Es necesario destacar que este joven muchacho es un producto de la clase campesina haitiana. Su nivel de estudios confirma esta realidad. A los 18 años, Johnny frecuenta el quinto año escolar primario. No pudo retornar a la escuela para el año académico 2010-2011 por falta de dinero. Es el cuarto hijo de su madre. Sus hermanos o, para hablar correctamente, sus hermanastros, no son del mismo padre que él. La diferencia de las firmas certificadas por el informe de la RNDDH permite destacar este hecho significativo.

Tener varios hijos de padres diferentes es el resultado de dos fenómenos intrínsecamente vinculados que se encuentran en las capas populares haitianas: el abandono paternal y su corolario, la monogamia en serie. La mujer-madre de un niño abandonado por su progenitor se vincula a otro hombre para poder sobrevivir con su niño. De esta conexión nace un nuevo niño, abandonado también por el nuevo progenitor. Se reinicia con un tercer hombre en la misma preocupación: encontrar una manera para que sus "niños sin papá" puedan sobrevivir. En esa línea, tendrá así varios niños de padres diferentes, de diferente apellido, por supuesto, siempre y cuando aquéllos niños tuvieron la "oportunidad" de ser reconocidos legalmente por sus padres biológicos.

Guerra a los más empobrecidos

En todas sus acciones, la ocupación dirigida por las ONU apunta sistemáticamente contra el pueblo empobrecido. Sus violaciones y sus asesinatos se realizan en barrios miserables como  Cité-soleil [2]; contra las jóvenes mujeres y los indefensos jóvenes hombres. A este respecto, el RNDDH informa del caso muy conocido del ahorcamiento de un menor de 16 años, Gérald Gilles, en una base militar de los "cascos azules" nepaleses en Carénage, Cap-Haitien (segunda ciudad de Haití, ubicada en el norte del país). Carenado, Cabo-Haitiano (segunda ciudad del país). La MINUSTAH intentó hacer pasar este crimen por un suicidio. Al igual que Johnny Jean, Gérald Gilles hacía "intercambio" con los soldados de la ONU, es decir, les prestaba servicios a cambio de comida. Así pues, como verdadera fuerza de ocupación, la  MINUSTAH utiliza la violación como arma de guerra. Humilla, explota, baja y somete a los más pacíficos, a los que sólo entran en contacto con ella para garantizar su supervivencia, o simplemente porque son pobres; aquéllas y aquéllos cuya piel es más oscura porque se quemó bajo el sol de plomo de Haití; aquéllas y aquéllos que tuvieron la desdicha de vivir a Cité-soleil y demás "zonas de no derechos".

En su guerra contra los más empobrecidos, la MINUSTAH -como tropa de ocupación-, introduce una diferencia de importancia con relación a otras invasiones militares sobre suelo haitiano. En efecto, bajo la ocupación norteamericana de Haití (1915-1934), el arsenal racista de Estados Unidos se había desencadenado tanto contra los mulatos como contra los negros y negras, ricos y pobres. Esto obligó, incluso a aquellos que inicialmente apoyaban la invasión, a integrarse en la lucha contra la ocupación. Aunque bajo su forma "más pacífica": la propaganda escrita. Ni que decir que esto contribuyó a reforzar la lucha que dio aire al movimiento de los Cacos, antes tratados de vagabundos tanto por los invasores como por la clase dominante mayoritariamente mulata. La MINUSTAH, más vigilante podría decirse, reprime casi exclusivamente a los más empobrecidos, para asegurarse la legitimidad ante la burguesía "grand-narcho" [3] haitiana y de la pequeña burguesía, entre quien recluta la parte fundamental de su personal civil local. Así pues, puede pavonearse, violar, contaminar, y mentir tranquilamente dado que sus intereses sintonizan con los de los "ciudadanos respetables".

Amordazar, humillar, violar, prostituir

La violación colectiva de este joven muchacho no es el último acto de la  MINUSTAH denunciado por la población de Port-Salut. En efecto, durante este mismo mes de agosto, una organización local había denunciado en una nota de prensa las "malas actitudes" del contingente uruguayo. En respuesta, la MINUSTAH había realizado su propia investigación. Esta investigación, obviamente, se pronunció por la negación total y categórica de los hechos, concluyendo que las denuncias carecían de todo fundamento. Entre las acusaciones a los soldados uruguayos estaban: "La prostitución de menores, contaminación del medio ambiente, consumo de marihuana en presencia de menores, comportamiento humillante, insultante, irrespetuoso, hacia los ciudadanos de Port-Salut" [4]. Lo interesante en todo eso es que algunos días antes de la publicación del vídeo de la violación colectiva del joven muchacho de 18 años en Internet, la fuerza de la ONU alardeaba de su pretendida investigación, y acusaba a la organización CREDOP de difamación. Ahora bien, la violación y su publicación en Internet indican que no sólo los militares violaron y humillado al joven muchacho, hombre sino que disfrutaban con ello. Por eso, el chileno Mariano Fernández, jefe de la MINUSTAH, no se disculpó por el informe de la falsa investigación revelada sobre lo sucedido en Port-Salut un mes antes.

Si la MINUSTAH ocupa de nuevo la actualidad en Haití, no se debe a las preocupaciones por la formación del nuevo gobierno, o la reapertura de las clases, o porque un nuevo estudio acaba de demostrar su implicación en la transmisión criminal de la epidemia de cólera [5]; epidemia que hasta la fecha ha matado a más de a 5000 haitianos y haitianas. Tampoco se debe a una nueva acusación sobre el derrame de heces en los ríos del país [6], como se dio la práctica  desde octubre de 2010.

Por el contrario, la MINUSTAH ve sacudida su imagen de misión "humanitaria". ¡Dejando en claro su naturaleza "maléfica"!. Sus fechorías escandalosas y su impunidad, encubiertas por la llamada "comunidad internacional" quedan en evidencia. El MINUSTAH es machista y racista. Está abiertamente en guerra contra las capas populares. Su participación activa en la represión contra las manifestaciones en todo el país, sobre todo de las que tienen lugar en el marco de la lucha para el reajuste salarial, constituye un vibrante testimonio.

A este respecto, el mismo informe de la RNDDH indica: "El 12 de mayo de 2011, Géna Widerson, estudiante de séptimo año en el Colegio Centro de Formación Clásica de Verrettes, departamento del Artibonite, de catorce 14 años, fue alcanzada por dos proyectiles disparados por soldados de la MINUSTAH. Este incidente se produjo en el momento en que alumnos del Colegio Jacques Stephen Alexis organizaban una manifestación contra la revocación de un que profesor." En realidad, toda resistencia popular y de clase es sistemática reprimida por parte de la misión de la ONU. Amordazar, humillar, violar, prostituir: he aquí el credo de la MINUSTAH.

A continuación, un extracto del informe de la RDDDH sobre algunos casos de violaciones, torturas, asesinatos y detenciones ilegales y arbitrarias perpetrados por el MINUSTAH:

1.      El 18 de febrero de 2005, tres soldados paquistaníes del contingente del MINUSTAH instalados en Gonaïves violaron a Nadeige Nicolas;

2.    El 20 de marzo de 2005, Robenson Laraque, periodista de Radio Tele Contacto, fue herido mortalmente por proyectiles disparados por soldados de la MINUSTAH que expulsaron a los antiguos militares de la Comisaría de Policía de Petit-Goave;

3.     El 26 de noviembre de 2005, en Carrefour Trois Mains, sobre la carretera del Aeropuerto,  Marie Rose Précéus fue sodomizada y violada por un soldado jordano;

4.    El 20 de diciembre de 2006, Stephane Durogéne, estudiante en tercer año en el Centro de Formación Clásico y Económico (CFCE) recibió dos disparos en el ojo izquierdo por dos soldados de la MINUSTAH mientras que pasaba cerca de la Comisaría de Delmas 62;

5.     El 3 de noviembre de 2007, ciento once "cascos azules" de Sri Lanka se implicaron en un caso de abusos y explotación sexuales cuyas víctimas menores;

6.    El 29 de mayo de 2008, el policía Lucknis Jacques, destinado a la Comisaría de Cité-soleil, fue acosado por soldados de la MINUSTAH;

7.     El 6 de agosto de 2008, soldados de la MINUSTAH maltrataron a dos policías, Donson Bien-Aimé y Ronald Denis, destinados a la Comisaría de Cité-soleil. Estos hechos se perpetraron contra las víctimas a pesar del hecho de que se identificaron claramente;

8.    El 18 de agosto de 2010, se encontró a un menor huérfano de 16 años que respondía al nombre de Gérald Jean Gilles, colgado a un almendro que se encuentra en la base de los soldados nepaleses de la MINUSTAH, situada en Carénage, Cap-Haitien. Este menor frecuentaba la base y prestaba servicios a los soldados;

9.    A los mediados de octubre de 2010, se a implica a los "cascos azules" nepaleses de la MINUSTAH destinados en Mirebalais, en la aparición y la propagación del cólera en Haití por el derrame de residuos humanos en los ríos Boukan Kanni y Jenba, lo que implicó pérdidas humanas considerables.

Estos hechos no son exhaustivos. Sin embargo, en todos los casos previamente mencionados, la RNDDH responsabiliza a la MINUSTAH y por consiguiente a la ONU;  ya que es inconcebible que soldados contratados en una fuerza de la ONU, funcionen por fuera de toda norma legal, se dediquen a actividades repudiables, y se beneficien de la inmunidad penal conferida por la ONU.

Sociólogos y militantes de la izquierda haitiana.
 
Notas
 
[1] A raíz de la indignación causada por este asunto, la RNDDH viajó a Port-salut para realizar una investigación. Su informe fue publicado por varios medios de comunicación haitianos la versión citada en este artículo fue publicada en Internet por haiticonnexion.

[2] El más grande barrio de chabolas haitianas. Durante el verano 2005, la MINUSTAH entró y mató a varias decenas de personas entre las cuales mujeres embarazas y niños.

[3] Hace referencia a las prácticas políticas y económicas de la "bourgeois-grandons" haitianos. Este concepto de "grandons-bourgeois" o "bourgeois-grandons fue forjado por Jn Anil Luis, exactamente para calificar la especificidad del capitalismo haitiano. En Haití, es difícil identificar a un único burgués que no sea al mismo tiempo latifundista (grandon en criollo). No obstante, estas tierras no son insertadas en la producción capitalista, sino trabajadas por campesinos o trabajadores rurales que deben a cambio pagar el grandon en ingresos. En cuanto a los burgueses, se encuentran principalmente en las actividades comerciales de importaciones/exportaciones, especialmente. La clase de bourgeois-grandons haitianos funciona básicamente como una familia donde muy pocas personas controlan la parte fundamental de la economía y la riqueza nacionales.

[4] www.hpnhaiti.com, 11/08/2011: Haití: Port-Salut denuncia violaciones de soldados uruguayos de la MINUSTAH.

[5] leer a tal efecto, sobre www.hpnhaiti.com, Haití-Cólera: un estudio confirma el origen nepalés, publicado el 24/08/2011.

[6] leer: Haití: derrame de heces, la MINUSTAH repite, publicada sobre www.hpnhaiti.com el miércoles 10 de agosto de 2011.

Traducción y edición de Correspondencia de Prensa







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sábado, 27 de agosto de 2011

La izquierda superó las primarias - Sigamos juntos la lucha

Escrito por PSTU-Argentina   
Lunes 22 de Agosto de 2011
Con 512.000 votos y un porcentaje nacional del 2,5%, el Frente de Izquierda y los Trabajadores superó el antidemocrático requisito de la Ley Electoral que exigía un piso de 1,5% (casi 400 mil) para poder presentar candidaturas en octubre.

Es una alegría muy grande, y un triunfo de todo el pueblo, en defensa de las libertades democráticas. Así lo entendieron miles y miles de compañeros, que en fábricas, barrios obreros, facultades y escuelas, nos decían: “cuenten con mi voto, uds. se merecen estar”. Y desataron así un verdadero movimiento que, vía las redes, boca a boca, compañero a compañero, creció y se “metió” incluso en la tele, donde algunos locutores con fino olfato vieron que la cuestión “tenía rating”, y lo bautizaron “milagro”, tal como se denomina deportivamente cuando un equipo pequeño, en inferioridad de condiciones, “pone todo” y logra la hazaña.

A vos, que nos apoyaste
 
Queremos desde aquí dirigirnos a todos ellos, y a nuestros lectores, para agradecer ese apoyo, y para felicitarlos. El triunfo de la izquierda es de todos uds.

Pasamos las primarias porque un sector amplio de activistas independientes de izquierda, y trabajadores en general, tomó en sus manos la pelea contra la ley proscriptiva. Y vio en el último tramo de la campaña a candidatos que, despojados de la soberbia que mostraron en otras ocasiones, pidieron de manera franca una ayuda para superar la adversidad.

Cientos de compañeros llevaron boletas, convencieron a su familia, fiscalizaron todo el domingo y se jugaron enteros para lograr esta conquista. Y muchos otros, que no coinciden con todo el programa del Frente y sus propuestas, se dispusieron a apoyarnos para que pasemos. Recordando tal vez el apoyo de la izquierda a sus luchas obreras, las peleas con la burocracia sindical, o las denuncias al saqueo de nuestras riquezas.

A todos ellos y a vos, que compartís este periódico, queremos dirigirnos para convocarte a un nuevo esfuerzo, porque la lucha continúa. En primer lugar, porque aunque pasamos la primaria, la ley proscriptiva sigue allí. El partido de Pino Solanas, Proyecto Sur, quedó eliminado. Un sector, grande o pequeño, que confiaba en él, no podrá votarlo. Es injusto y antidemocrático. Si la ley sigue, en futuras elecciones podrá ocurrirnos a la izquierda, o a cualquier variante que intente postularse. Eso no es democracia. Tenemos que continuar en esta campaña luchando por las libertades democráticas, y por la anulación de esa ley.

En segundo lugar, porque tenemos que continuar levantando un modelo alternativo al del gobierno, ante la crisis que se avecina, los ajustes que ya sufrimos y los que vendrán. Queremos alertar que la crisis llegará a nuestro país. Y Cristina estará obligada, en nombre de la defensa de los sectores patronales que representa, a hacernos pagarla a los trabajadores y el pueblo. Y a vos, que votaste a Cristina Nos dirigimos también a los millones que votaron a Cristina. No a los dirigentes sindicales corruptos, ni a los políticos que lucran con la política. No a los empresarios de la UIA ni a los capitalistas amigos del gobierno, como Cristóbal López, liquidador de Paraná Metal.

Nos dirigimos a los compañeros que en las fábricas comparten con nosotros la lucha cotidiana por el salario, contra la explotación y contra la burocracia sindical. A los estudiantes y jóvenes en general que se suman a la política para cambiar el mundo y creen que con Cristina lo lograrán. A Uds. queremos decirles, con el mayor respeto a sus convicciones, que con Cristina no ganamos los trabajadores. Comprendemos las razones de tu voto, pero no las compartimos.

El domingo, en su mensaje al país, Cristina llamó a la unidad a Duhalde y Alfonsín, los mismos que vos repudiaste con tu voto. ¿Por qué lo hizo? Porque sabe que la crisis mundial afectará a nuestro país. Y que cuando eso ocurra, deberán estar todos unidos para hacernos pagar la crisis a nosotros. Ahora, el argumento de que tenéis que votar al gobierno porque “si no viene Duhalde o Alfonsín” se cayó. No vienen, están en la lona.

Pero cada voto que sume Cristina, todo el poder que le da ese 50%, será utilizado mañana para perjudicarnos. Y servirá desde hoy para sostener a la burocracia sindical, para seguir poniendo techos a salarios y jubilaciones, seguir subsidiando a grandes multinacionales y facilitar el saqueo de nuestras riquezas, tal como lo viene haciendo.

Te llamamos a votar otra vez a la izquierda, y a sumar más votos. Porque cada voto a la izquierda, fortalecerá las actuales luchas por las necesidades de los trabajadores y el pueblo. Tal vez no estés de acuerdo. Igualmente, sigamos luchando juntos día a día, codo a codo, porque somos compañeros. Y en ese camino, de aquí a octubre iremos debatiendo qué hacer.

La responsabilidad del Frente
 
Por nuestra parte, estamos ante una gran responsabilidad. No podemos creernos que esos votos son de la izquierda. Y menos de algún partido o candidato en particular. Un sector de los trabajadores y la juventud hicieron una inversión en nosotros, para que participemos, para que ampliemos nuestro Frente, y actuemos sin sectarismo, con amplitud y humildad. Para que se oiga una voz distinta, de los trabajadores, socialista, que enfrente al “modelo” desde la izquierda.

El desafío es hacer una campaña mucho más unitaria, mucho más colectiva, mucho más inclusiva, donde se expresen los puntos de vista no solo de los partidos, sino de decenas de grupos y organizaciones, o de compañeros que nos apoyaron. El Frente ya no es sólo nuestro, sino de todos uds.

Vení al PSTU
 
Finalmente, queremos hacerte una propuesta. Estuvimos y estamos juntos en estas elecciones, y en las luchas cotidianas en tu fábrica, lugar de trabajo o estudio.

Compartimos la misma visión sobre la unidad de la izquierda y la necesidad de ampliar el Frente hacia las elecciones. Y también que la pelea no termina en octubre, sino que debemos continuar enfrentando al gobierno, las patronales y la burocracia sindical, y por un programa de fondo para luchar por un gobierno de los trabajadores para lograr una salida obrera a la crisis, aquí y en todo el mundo.

Para todo eso construimos un partido en nuestro país y a nivel mundial, la Liga Internacional de los Trabajadores. Porque coincidimos en todo esto, te invitamos a sumarte al PSTU.

Abajo la nueva ley electoral

Uno de los objetivos centrales de la nueva ley era dejar fuera a sectores menores y partidos pequeños. Por eso, desde el PSTU llamamos a luchar contra la proscripción, para permitir a la izquierda superar el escollo. Estamos muy contentos y agradecidos por haberlo logrado, conscientes incluso de que miles de trabajadores y jóvenes que no son de izquierda nos dieron su voto o apoyaron para defender las libertades democráticas, el derecho de nuestro Frente a participar en octubre, y el de todo el electorado a contar con más alternativas.

Sin embargo, haber superado el escollo no significa haber derrotado la ley. La ley se impuso. Y, aunque no les sirvió para dejar afuera a la izquierda, si impidió que, por ejemplo Proyecto Sur, el partido de Pino Solanas, se pueda presentar en octubre.

Por eso, seguimos repudiando la ley. Y continuaremos utilizando este proceso electoral para explicar la necesidad de derogarla. Llamamos a los compañeros de Proyecto Sur a sumarse a esta pelea, y apoyar la única candidatura que peleará por eso.

En particular a compañeros de la izquierda como el MST, con quienes polemizamos por su decisión de apoyar una candidatura de centroizquierda patronal en lugar de sumarse al Frente de Izquierda, los llamamos a unir fuerzas en defensa de su propio derecho democrático, votando ahora al FIT.

Por otra parte, la ley tiene el objeto de recuperar el bipartidismo. En ese sentido, no pudo avanzar para nada. Aunque le sirvió al gobierno para fortalecer su votación, la dispersión y la pobre votación de los “partidos opositores” frustró ese objetivo. Por eso no lograron ni un paso en el sentido de fortalecer al régimen recuperando sólidos partidos patronales alternativos. En eso, el Argentinazo del 2001 sigue presente.