Escrito por PSTU - Argentina |
Jueves 15 de Agosto de 2013 |
![]()
En dos años el kirchnerismo perdió cuatro millones de votos
Esta
vez el gobierno fue derrotado en 13 de los 24 distritos del país,
incluyendo todos los más importantes: Capital, provincia de Buenos
Aires, Mendoza, Santa Fe, Córdoba. Perdió en toda la Patagonia.
La
estrategia del gobierno consistió en tratar de conservar la mayoría en
las provincias más adictas y dar batalla centralmente en la provincia de
Buenos Aires, el distrito que concentra el 37% del electorado nacional.
Así podría compensar los malos resultados que preveía en el resto del
país. Por eso mismo lo peor para Cristina fue que, además de perder en
provincias que creía seguras, su candidato en la provincia de Buenos
Aires, el intendente de Lomas de Zamora, Martín Insaurralde (29,65%),
quedó más de 5 puntos por detrás de Sergio Massa, el líder del Frente
Renovador (35,05%).
Las causas y los responsables
Cristina
se puso a la cabeza de la campaña, acompañada del gobernador Scioli
–hasta Insaurralde quedó en segundo plano en la provincia clave-, por lo
tanto ella es la máxima responsable.
La
derrota no es resultado de errores, debilidades o traiciones de
gobernadores, intendentes o punteros tránsfugas. En realidad ni siquiera
puede decirse que sea resultado de errores de la propia presidenta en
la campaña.
Las
multinacionales y bancos internacionales han exigido a Cristina una
serie de medidas para salvar sus ganancias en momentos que comienza a
hacerse sentir con fuerza la crisis mundial en América Latina y en la
Argentina. Y el kirchnerismo ha respondido con un ajuste que los
trabajadores sufrimos cada vez más, en la forma de aumentos salariales
en cuotas que quedan muy por detrás de la inflación, la limitación de
las asignaciones familiares a un sector muy pequeño, un piso tan bajo
del impuesto a las ganancias que se come el aguinaldo y las horas extras
de millones de trabajadores, jubilaciones que ya no alcanzan ni para
los remedios.
El
gobierno ha profundizado la entrega con el contrato firmado por YPF con
Chevron para la explotación de Vaca Muerta (que todavía debe ser
aprobado por la legislatura de Neuquén) y también con la autorización a
los banqueros de elevar las tasas de interés, lo que encarece el crédito
de consumo (por ejemplo, lo que nos cobran por usar las tarjetas de
crédito).
Previendo
una fuerte reacción obrera y popular contra el ajuste, el kirchnerismo
ha abandonado su demagógica bandera de supuesta defensa de los derechos
humanos, colocando al frente de ejército a un genocida como el general
Milani y a un partidario de la mano dura, Sergio Berni, al frente de la
secretaría de Seguridad.
Además
del ajuste, la entrega y el giro represivo del gobierno, la mayoría de
los trabajadores y el pueblo también repudian la corrupción y la
impunidad, simbolizados en figuras como Julio de Vido y Ricardo Jaime,
responsables junto a Néstor y Cristina de la desastrosa política de
subsidios y robos en complicidad con empresarios amigos como los
Cirigliano y los Roggio, que es la causa –por falta de obras esenciales y
de mantenimiento- tanto de los desastres ferroviarios de Once y
Castelar como de las inundaciones que afectan a La Plata y la Capital.
Todas estas son las causas fundamentales de la ruptura de millones con
el gobierno kirchnerista.
Y
este fenómeno, que se reflejó en la votación de la mayoría de los
trabajadores y el pueblo a distintas fuerzas de oposición para castigar
al gobierno en las primarias, va mucho más allá de las propias
elecciones.
Las perspectivas
El
kirchnerismo no tiene condiciones para revertir esa profunda ruptura y
repudio popular de aquí a dos meses. En el terreno electoral es probable
que Massa y los otros candidatos de oposición que se impusieron en las
distintas provincias aumenten sus porcentajes, al vérselos como los
mejores instrumentos para castigar al gobierno con el voto.
Es
posible que a pesar de ello el gobierno retenga el control de las
cámaras de diputados y senadores. El kirchnerismo renueva menos de 50
bancas y la oposición más de 100. En todo caso la mayoría kirchnerista
quedará debilitada en las dos cámaras.
Muchos
se preguntan si el kirchnerismo no puede recuperarse de este golpe. Al
fin de cuentas, de la caída de 2009 pasó al 54% para Cristina en las
presidenciales de 2011. Pero en ese momento el kirchnerismo todavía
lograba disimular su política favorable a las multinacionales y los
banqueros: aparecía ante el pueblo como un gobierno “progresista”,
incluso de “izquierda”, enfrentando el ataque reaccionario encabezado
por la Sociedad Rural y la Mesa de Enlace del Campo. Y basado en eso
pudo recuperarse.
Ahora
el gobierno está aplicando a la vista de todo el pueblo, con muy poco
disimulo, la política de entrega, ajuste y represión que le exigen las
multinacionales para salvar sus ganancias. Ya se ve cuánto le valió
anunciar aumentos miserables del salario y la jubilación mínima poco
antes de las primarias. La demagogia ya no le permite ocultar que es una
fuerza corrupta al servicio de la explotación capitalista.
Esta
situación cierra las perspectivas de re-reelección de Cristina. Más
bien las multinacionales y los banqueros le exigirán que queme el
capital político que le queda, aplicando con cada vez más dureza el
ajuste para garantizar sus intereses.
Por
eso mismo seguirá creciendo el peso en el gobierno kirchnerista de
Milani y Berni. La perspectiva para los próximos dos años es de un
creciente debilitamiento del gobierno, período en el que tendrá cada vez
menos capacidad para frenar los reclamos obreros y populares con el
engaño y cada vez más necesidad de recurrir a la represión.
¿Y
qué harán los partidos de oposición patronal, especialmente aquellos
como Massa, los peronistas de derecha como Schiaretti en Córdoba o los
radicales y Binner, a los que la inmensa mayoría recurrieron para
castigar al gobierno? Lamentablemente debemos alertar a los trabajadores
y el pueblo que todas esas fuerzas le disputan el poder al
kirchnerismo, pero con propuestas y políticas muy similares a las de
Cristina.
En
todo caso difieren en cuanto a qué sector de la patronal debe ser el
más beneficiado por la explotación de los trabajadores y por la
corrupción del estado.
Fortalecer al FIT y seguir luchando contra el ajuste y la entrega
Pero
en estas elecciones también hemos visto un importantísimo crecimiento
del Frente de Izquierda y los Trabajadores (FIT) que logró superar la
trampa proscriptiva de las PASO en 19 provincias, sumando más de 900.000
votos a nivel nacional. Ese resultado refleja que hay una franja muy
grande de trabajadores y sectores populares que, además de castigar al
gobierno con el voto, se pronunciaron por una opción clasista, un
programa que de una salida obrera y popular y quieren llevar una lucha a
fondo contra el ajuste, la entrega, la corrupción y la represión.
Para
seguir avanzando por ese camino debemos fortalecer al FIT, buscando el
apoyo de un sector aún más amplio de los trabajadores y el pueblo y de
todas las fuerzas de izquierda a sus candidaturas en octubre, para
concretar el ingreso al Congreso de sus representantes, como alternativa
tanto frente al gobierno como a las demás fuerzas patronales.
Al
mismo tiempo el avance del FIT debe servir para fortalecer las luchas
de los trabajadores por el salario y la jubilación, contra la
precariedad laboral y el impuesto a las ganancias, en defensa de la
salud y la educación públicas y por todos los reclamos obreros y
populares.
Hay
una tarea en la que deben resumirse y concentrarse en los próximos doce
días todos los esfuerzos: impedir que se concrete la entrega de Vaca
Muerta a Chevron. El 28 de agosto habrá una votación crucial en la
legislatura de Neuquén, que debe decidir a favor o en contra de una ley
que convalidaría el nefasto acuerdo de YPF con el monopolio yanqui.
ATEN, el sindicato docente neuquino y uno de los principales de la
provincia está encabezando, junto a la CTA y todas las fuerzas de
izquierda un llamado a la movilización a nivel nacional exigiendo que
los legisladores voten en contra del acuerdo.
Desde
el PSTU adherimos a esta convocatoria y proponemos que en cada ciudad
del país se convoque una movilización unitaria el 28 de agosto
encabezada por las CGT y las CTA, todos los sindicatos y todos los que
se dicen defensores de nuestra soberanía, para impedir que se concrete
la entrega de Vaca Muerta a Chevron.
Te invitamos a organizarnos para dar juntos estas pelea.
¡Sigamos avanzando unidos compañeros!
El voto castigo fue disperso y se agrava la crisis política
Massa,
los radicales, Binner, Carrió, Macri, De Narváez, De la Sota, también
defienden los intereses de las multinacionales y los banqueros. La
derrota del kirchnerismo en 13 provincias significó el triunfo de una
variedad de fuerzas opositoras en esos distritos. En distintas
provincias los ganadores fueron los radicales, los que se dicen
“socialistas” y sus aliados, que se impusieron en Capital (con la
sumatoria de UNEN) dejando en segundo lugar al PRO de Macri, en Santa
Fe, con Binner obteniendo más del 40% de los votos, en Mendoza donde
Julio Cobos llegó al 44%, en Catamarca, La Rioja, Corrientes. En Santa
Cruz el radical Eduardo Costa vol- vió a ganar como en 2009. Lo más
destacado para la burguesía es la votación de Massa en la provincia de
Bue- nos Aires (sus tres millones de votos lo ubi- can como tercera
fuerza nacional) y la de los radicales, que alcanzan 3.150.000 votos si
se suman los que recibieron como partido a los del Frente Progresista
Cívico y Social (FPCS) en todo el país. Pero esto no alcanza para
modificar el hecho que se ha mantenido a lo largo de toda la década
kirchnerista: la oposición patronal no logra superar su dispersión para
constituir una fuerza capaz de ganarle al gobierno a nivel nacional.
Eso le permitió a Cristina decir el domingo 11 de agosto por la noche
que el kirchnerismo sigue siendo la primera fuerza en la Argentina.
Para
el kirchnerismo como corriente política, acostumbrada a las prebendas y
la impunidad que da el poder, la dispersión de la oposición es motivo
de alivio. Aparentemente, a pesar de la derrota, retendría la mayoría
en ambas cámaras, lo que evita la posibilidad de juicio político a la
presidenta y otros peligros similares.
Hay
otro dato que da cierto reaseguro a Cristina: el 70% de los votos a
nivel nacional fueron a candidatos peronistas, ya sean kirchneristas o
de la oposición, como Massa y De Narváez en Buenos Aires, o el
candidato de De la Sota, el ex gobernador Juan Schiaretti, en Córdoba.
Esto facilitaría el eventual traspaso de numerosos dirigentes, incluso
con el apoyo de Cristina, en caso de consolidarse Massa u otra figura
surgida del peronismo como alternativa al kirchnerismo para disputar el
poder. Y como gran carta la burguesía se reserva a un hombre que ha
demostrado una asombrosa capacidad de reacomodarse con los vaivenes del
peronismo, el ex vicepresidente de Ménem y Néstor Kirchner y actual
gobernador de Buenos Aires, Daniel Scioli.
Un peligro muy serio para los capitalistas
Sin
embargo, para los capitalistas y sus representantes políticos más
lúcidos esta situación de debilitamiento del gobierno sin que se
consolide todavía una alternativa capaz de reemplazarlo es motivo de
grave preocupación. Por un lado, son conscientes de que, para salvar
las ganancias de los empresarios, el gobierno tiene que aplicar un
fuerte ajuste, y la pérdida de votos y apoyo popular le hace cada vez
más difícil esa ta-rea a Cristina.
Por
otro lado, incluso los grandes empresarios que sostuvieron con
entusiasmo las candidaturas opositoras saben que por el momento los
votos que recibieron algunas figuras claves de la oposición son, en un
importantísimo porcentaje, muy volátiles. Las altas votaciones de Massa
o Carrió refl ejan en importante medida que un sector muy grande del
pueblo buscaba una alternativa para castigar al gobierno sin fijarse
mucho en quién era el candidato o el partido. Simple- mente apoyaron al
candidato que considera- ron que podía ganarle al oficialismo. Con el
llamativo agregado de que, en Capital, UNEN derrotó no sólo a Filmus,
el candidato de Cristina, sino que también fue voto castigo contra el
macrismo.
Es
distinto el caso de Binner en Santa Fe o Cobos en Mendoza. Esas son fi
guras consolidadas y cuentan con el respaldo de fuerzas políticas con
más solidez (“socialistas” y radicales). Sin embargo ni Binner ni Cobos
pa- recen estar en condiciones, por el momento, de ganarle una elección
presidencial al kirchnerismo o a algún candidato que logre unificar al
peronismo.
Los
capitalistas necesitan que la oposición apoye el ajuste Para más
complicación, en esta situación de creciente entrada de la crisis en el
país los capitalistas necesitan que las fuerzas y candidatos apoyen, o
como mínimo no llamen a enfrentar, la política de ajuste que debe
aplicar Cristina. Es decir, no tiene margen para permitir que se
fortalezca como alternativa un candidato en base a promesas
demagógicas.
La
mejor muestra de esto es la política de Sergio Massa. Su campaña se
centra en primer lugar en proponer leyes, supuesta- mente contra la
inseguridad, que llevarían a fortalecer a la policía y las fuerzas
represivas en general. Intentó disfrazar esta orientación represiva y
de derecha con una propuesta de elevación del mínimo al impuesto a las
ganancias, es decir, exactamente la misma política que viene aplicando
Cristina. Otro dato clave de la política de Massa es que buscando
facilitar el traspaso de cuadros kirchneristas a sus filas, el jefe del
Frente Renovador se niega sistemáticamente a denunciar o avalar
denuncias de corrupción contra miembros del gobierno. El FPCS con sus
principales fi guras, Binner, Cobos y Carrió, a la cabeza, agrega otros
factores fundamentales de desgaste. En primer lugar los radicales y
“socialistas” por igual sostienen contra el gobierno los reclamos de la
Sociedad Rural y la Mesa de Enlace del Campo; es decir, liquidar las
retenciones a las exportaciones agropecuarias y con ello la política
de subsidios a los sectores más pobres. Por otro lado, el “socialismo”
desde el Gobierno de Santa Fe, impone a los trabajadores de la
provincia las mismas medidas de ajuste que aplica el kirchnerismo a
nivel nacional, por lo que enfrenta continuas huelgas y reclamos
obreros.
El voto a los candidatos opositores patronales se vuelve contra los trabajadores y el pueblo
Sergio
Massa, que está apareciendo como el candidato más apreciado por los
grandes empresarios después del domingo 11 de agosto, lejos de
profundizar sus ataques contra el gobierno de Cristina, adoptó un tono
aún más moderado. Asegura que eso es porque “la gente no quiere
confrontación sino propuestas”. En realidad su postura refleja la
preocupación de toda la burguesía por la gran debilidad del gobierno y
la falta de una fuerte alternativa para reemplazarlo. Y la necesidad de
la burguesía de que todas las fuerzas sostengan el ajuste.
Los
trabajadores y el pueblo debemos ser conscientes, entonces, de que el
voto por Massa, por los candidatos del Frente Progresista, los
radicales y “socialistas”, o de la derecha peronista, no nos sirve.
Lamentablemente con ese voto se fortalece a fuerzas que también
sostienen el ajuste y la entrega. Por eso mismo llamamos a los
trabajadores y el pueblo a llevar la ruptura con el kirchnerismo y su
política hasta el final, apoyando en octubre a los candidatos del
Frente de Izquierda y los Trabajadores. Lo que nos permitirá al mismo
tiempo unirnos y fortalecernos en la lucha por la defensa de todas
nuestras conquistas.
|
sábado, 17 de agosto de 2013
ARGENTINA:¡Basta de modelo K!
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario