jueves, 28 de abril de 2011

Nació el PSTU - Escrito por PSTU - Argentina

Gran emoción en la confluencia de grupos revolucionarios
 

Ha nacido un partido revolucionario. Se fundó en la Argentina el PSTU, Partido Socialista de los Trabajadores Unificado, como sección de la LIT-CI. Una herramienta para los trabajadores, la juventud, los estudiantes y los sectores populares.

La unidad de los que creemos que es posible construir un nuevo partido revolucionario en el país se da sobre sólidas bases programáticas, con el objetivo de implantarnos más en la clase obrera, ser internacionalistas, con una moral revolucionaria y con un carácter centralizado para la tarea de luchar por el poder.

Luego de once meses de debates, discusiones, acciones comunes y acuerdos, se dio la fusión por parte de los militantes del FOS (Frente Obrero Socialista) y la COI (Corriente Obrera Internacionalista). Al mismo tiempo se produjo el ingreso al PSTU de los compañeros de la agrupación Dignidad de Córdoba, otro gran triunfo.

En el marco de la revolución árabe que protagonizan los jóvenes y los trabajadores, las huelgas de los obreros contra el ajuste, de las movilizaciones Bolivia y Honduras contra las medidas de los gobiernos populistas, de los reclamos en Estados Unidos contra las leyes anti inmigrantes, se fundó el PSTU.

Para batallar y ayudar a los trabajadores y los estudiantes argentinos en sus luchas por aumentos salariales contra los patrones y la inflación; por mejores presupuestos en Educación y Salud, contra los recortes y las reformas del gobierno, se fundó el PSTU.

También fundamos el PSTU para dar una alternativa electoral y es por eso que nos integrarnos al Frente de Izquierda y los Trabajadores junto al PO, al PTS e IS. Hacemos propio el Frente Izquierda y nos sumamos con todas las fuerzas para derrotar la proscriptiva reforma electoral del kirchnerismo, los radicales y demás fuerzas burguesas, que pretende quitarnos la posibilidad de votar luchadores obreros, estudiantes rebeldes y busca que no participe la izquierda y no haya una opción clasista en las elecciones.

Nuestra primera aparición pública será el Primero de Mayo, fecha en que los trabajadores del mundo nos uniremos en las calles para recordar nuestros mártires y hacer efectiva la solidaridad proletaria internacional, lo que nos impulsa aún más y nos llena de responsabilidades.

El PSTU se planta para seguir construyendo la corriente que Nahuel Moreno desarrolló en la Argentina, profundizando la tradición que nos enseñó nuestro fundador, tal como él siguió las enseñanzas de Marx, Lenin y Trotsky.
 

Emocionados para la lucha
 

“Como vos nos enseñaste viejo Nahuel… vamos a construir la Cuarta como hizo él… para tomar el poder”, cantábamos con alegría, emoción y pecho inflado los jóvenes, los delegados y militantes que asistimos al Congreso, mientras nacía el PSTU.

Estábamos todos muy emocionados, no faltaron las lágrimas y los apretados abrazos interminables, cargados de sabor a triunfo y recargados de fuerzas para afrontar los desafíos futuros. No era para menos, nos estábamos juntando después de años de divisiones y rupturas, que ahora estamos revirtiendo. Nuestra histórica tradición de unidad, implantación en la clase obrera y el férreo internacionalismo proletario se estaba haciendo nuevamente realidad con la construcción del PSTU.

Pero todas esas lágrimas y esos abrazos no sólo significaban la emoción por lo que estaba pasando, sino que también llevaban en su interior la fuerza militante que se multiplica para hacer cada día mas fuerte al PSTU y mirar hacia delante en la perspectiva del socialismo y una sociedad sin explotadores ni explotados. Es por eso que a lo largo de casi todo el Congreso cantamos: “olé olé… olé olá… somos las muerte del capital… somos el trotskismo, la Cuarta Internacional”.
 

Visitas internacionales
 

Una importante delegación de compañeros de diferentes países se hicieron presente en el Congreso de fundación del PSTU y muchos otros nos enviaron sus cartas de saludos que plasmaron el alcance de la LIT y sus más de 25 secciones en todo el mundo.

Desde diferentes países llegaron para compartir este momento histórico los compañeros Flor por la LIT-CI, Leo del PST peruano, Juan de la IST uruguaya, Fernando del PRT chileno (sección simpatizante de la LIT) y por el PSTU brasileño lo hicieron Cecilia Toledo (autora del libro “Mujeres: El género nos une, la clase nos divide”), Natalia y Alejandro Iturbe (director del Correo Internacional).

Desde Europa y Asia nos saludaron los camaradas del POI de Rusia, PRT-IR de España, Ruptura/ FER de Portugal, ISL de Inglaterra, LCT de Bélgica y UOC de Ucrania.

No faltaron los saludos de los camaradas latinoamericanos del PSTU de Brasil, Izquierda Comunista de Chile, PST de Colombia, UST de El Salvador y del PST de Honduras.

También nos hicieron llegar su saludo los compañeros de la Asamblea de Trabajadores por el Socialismo (ATS) de Senillosa, en la provincia de Neuquén.
 

Un compromiso con la revolución
 

El acto de cierre llegó el domingo entrada la noche, con momentos llenos de emoción, pasión y compromiso militante. El discurso estuvo a cargo de Eduardo Barragán, dirigente del Hospital Larcade, del Sindicato de Municipales de San Miguel y de la dirección nacional del nuevo partido.

En sus manos estaba ponerle el broche de oro a jornadas muy importantes para quienes estábamos fundando el PSTU. Con absoluta fortaleza y con la mirada puesta hacia el futuro, el compañero Barragán expresó: “me toca hacer el cierre de este congreso y como todos ustedes, lo hago con mucha emoción, porque creo que hemos dado un pequeño pero gran paso por el significado que tiene no solo para nosotros, sino para el futuro de la dirección revolucionaria en Argentina. Esta fusión y la existencia de este nuevo partido y por las tareas que este proceso le deja al PSTU a partir de mañana mismo”.

El compañero que llegó de Colombia a principios de la década del ’80 para militar en el PST de Nahuel Moreno, nos despidió del Congreso diciendo: “Compañeros, salgamos con la frente alta, con el orgullo que nos ha dado este proceso y mañana mismo salgamos a militar por el Frente de Izquierda, para el Primero de Mayo, para meternos más en la clase obrera, para construir una gran juventud, en el camino hacia la toma del poder por la clase obrera en la Argentina. ¡Viva el PSTU. Viva la LIT!”.
 

El PSTU surge Internacionalista, Obrero, Socialista y Unitario
 

El PSTU surge no sólo fruto de la unidad de nuestras organizaciones, sino que además busca responder a profundas necesidades de los trabajadores y el pueblo. Nuestros cuatro pilares fundamentales para edificar este nuevo partido son:
 

Por el internacionalismo,
 

El PSTU nace para bregar por la construcción de una Internacional. Ante la actual crisis del capitalismo y los planes de hambre en el mundo, la frase de Marx: “Proletarios de todos los países, uníos”, es más actual que nunca. El PSTU nace convocando a construir la Liga Internacional de los Trabajadores, la organización mundial revolucionaria que está en más de 25 países, en Europa, en EE.UU., en América Latina y que cuenta con simpatizantes en otros países y continentes. Para muchas organizaciones de izquierda, internacionalismo es propagandizar las luchas mundiales, para el PSTU es construir un partido mundial con dirigentes de distintos países, como parte de la reconstrucción de la IV Internacional.
 

Por una nueva dirección política y sindical,
 

El peronismo y sus sindicalistas millonarios son responsables de que nuestro país sea una colonia del imperialismo; que la deuda externa fraudulenta sea una carga insoportable y haya un grave retroceso en educación y salud pública, de la pérdida del pleno empleo, el trabajo en negro, precario y sin acceso a beneficios sociales. Por eso necesitamos otra dirección sindical y política. El PSTU nace al servicio de luchar por esta tarea con una actitud respetuosa hacia los nuevos dirigentes y firmeza en la defensa de la democracia sindical.
 

Para batallar por el socialismo,
 

La Argentina capitalista no va más, sólo tiene para ofrecer miseria, hambre y explotación. La salida es una Argentina Socialista y el PSTU nace producto de esta necesidad. Sin embargo queremos ser claros, para el PSTU socialismo no es lo que propone Chávez con una Venezuela de altos índices de pobreza y miseria; o la Cuba de Fidel donde el pueblo atraviesa graves penurias, despidos y salarios de hambre. En Cuba y en Venezuela no hay socialismo, las multinacionales dominan e imponen condiciones de explotación y miseria, como en toda América Latina y los militares que gobiernan, recortan las libertades democráticas e impiden organizarse y reclamar. En Cuba hay una dictadura y en Venezuela dirigentes sindicales y campesinos son asesinados.

El socialismo que proponemos desde el PSTU y la LIT incluye poner las inmensas riquezas que las multinacionales y grandes empresas controlan al servicio de la mayoría del pueblo. Eso es imposible con un gobierno de generales, o de capitalistas, sólo es posible con un gobierno obrero, unido a los pueblos de Latinoamérica y el mundo, y que otorgue las más amplias libertades democráticas para que los trabajadores puedan expresarse, organizarse y defender sus conquistas.
 

Para luchar por un gobierno obrero,
 

El camino de construir la salida socialista, requiere de un partido preparado para afrontar esa tarea, con un férreo método de construcción, el centralismo democrático, que hoy es abandonado y criticado por la mayoría de las corrientes. Defendemos ese método, para construir un partido de combate y la pelea por el poder, que nos permita ir a las huelgas, movilizaciones, intervenir en la vida sindical de nuestra clase. El centralismo democrático no es la caricatura que pintan el stalinismo y las demás corrientes reformistas, es el único método que garantiza a los militantes la mayor democracia interna a la vez que la mayor unidad en la lucha. Sin un partido con este método es imposible imponer un gobierno obrero, la salida de fondo que proponemos.
 

Para continuar y fortalecer el Morenismo
 

Hoy estamos presentando un nuevo periódico, Avanzada Socialista, de un nuevo partido, el Partido Socialista de los Trabajadores Unificado (PSTU).

Sin embargo, no somos nuevos. Somos compañeros que hace años estamos luchando por la construcción de un partido revolucionario en la Argentina. Algunos, que durante 15 años estuvimos construyendo el Frente Obrero Socialista (FOS), sección argentina de la Liga Internacional de los Trabajadores- Cuarta Internacional (LIT-CI). Otros, la Corriente Obrera Internacionalista (COI), un núcleo de compañeros que, viniendo de diferentes experiencias, fuimos parte de la construcción de Convergencia de Izquierda, en el 2009. En verdad, unos y otros, más allá de caminos diferentes, tenemos nuestras raíces en la corriente fundada por Nahuel Moreno en nuestro país, y que durante casi 70 años viene acompañando las luchas de la clase obrera y el pueblo argentino, luchando por un programa revolucionario y la independencia de los trabajadores de todas las variantes patronales, y en especial del peronismo.

Hacemos nuestra la herencia heroica de miles de militantes que, pasando por dictaduras y cortos períodos de democracia, enfrentaron a los militares, a los gobiernos patronales y a la burocracia sindical, la que supo odiar y temer a “los troscos”, como siempre se identificó a nuestra corriente.

Hacemos nuestra la tradición de los desaparecidos del Partido Socialista de los Trabajadores que, en la década del ’70, enfrentó políticamente a la guerrilla, pero físicamente a la Triple A y a la represión. Y que resultó en el viejo MAS, el intento más desarrollado de dirección revolucionaria en nuestro país.

Esa tradición se expresa en el resultado de la lucha de todos ellos, desde Moreno hasta el último militante, por la construcción de una internacional revolucionaria. Hoy, hay en Argentina quienes se llaman “morenistas” a sí mismos, pero abandonaron hace años esa tarea, fundamental para Moreno y su maestro, León Trotsky.

Y hay tantos otros que se llaman “trotskistas”, pero hacen su credo y religión de calumniar y criticar al viejo Nahuel y al “morenismo”. A todos ellos, les decimos: cuando hablen de morenismo, cuando lo ataquen y lo acusen, sepan que están hablando de nosotros y con nosotros. Y que nosotros saldremos a defender esa entrañable tradición, que es parte de la tradición del movimiento obrero argentino, su ala revolucionaria. De esa tradición nos hacemos cargo, y estamos aquí para defenderla. Pero no solo en el terreno del recuerdo y el balance, sino sobre todo en el terreno más concreto y esencial: el de la construcción de una dirección revolucionaria en nuestro país.

De allí, entonces, el nombre de nuestro partido, que recuerda al del PST de Moreno, y el de su periódico, Avanzada Socialista. No nos confundimos, sabemos que esos nombres nos “quedan grandes”. Pero estamos aquí para crecer, y para merecerlos cabalmente. Algunos dirán que esos nombres son nombres del pasado. Es cierto, pero para nosotros expresan un cúmulo de tareas que todavía no han sido cumplidas. Una tradición y un método que reivindicamos. Estamos aquí para poner nuestro esfuerzo para avanzar en ellas.

Ese gran partido solo será posible si miles de honestos luchadores obreros, juveniles y populares lo toman como propio y lo hacen suyo. Nosotros estamos y estaremos aquí, intentando poner los primeros ladrillos, hasta que eso ocurra.

Venga entonces, compañero, con nosotros, a construir lo que la historia demanda a los revolucionarios. Venga a ser parte de una Internacional revolucionaria, la LIT-CI, al servicio de la reconstrucción de la IV Internacional. Venga a su nuevo partido.
 

Las visitas internacionales
 

Entrevistamos a las delegaciones internacionales que se hicieron presentes en el congreso de conformación del PSTU para que nos dieran sus impresiones sobre el significado e impacto de esta fusión para la tarea de construcción de un partido internacional alrededor de la LIT-CI.
 

Flor, LIT-CI – Ruptura-FER, Portugal
 

Flor: el primer punto que posibilita que se concrete la fusión es que se hace sobre bases programáticas sólidas. Después, que se hace en base a una concepción del régimen del nuevo partido. Eso para nosotros es fundamental. Es una batalla que se fue dando en la LIT, la concepción del partido bolchevique en su relación con la teoría, con la clase, los organismos como el centro del partido. Lo tercero es que se hace en base a una Internacional, en la concepción internacional de partido, que el partido que está naciendo, el PSTU es parte de la LIT y está al servicio de su construcción; el partido nacional como parte del partido mundial de la revolución. Entonces, para mí están las bases centrales para que se de esta fusión. Es una fusión sólida y para nosotros tiene un significado especial por darse en la Argentina, en la cuna del morenismo. Seguramente este proceso y el nuevo partido se convertirán en un polo de atracción para los cientos de luchadores que procuran la construcción de una alternativa revolucionaria.
 
 
Juan – IST Uruguay
 
 
Juan: Lo vivimos con profunda alegría, más quienes hace años que venimos luchando por revertir justamente lo que era lo contrario, una división de las corrientes que venimos del morenismo. Desde ese punto de vista es un salto no solo cuantitativo, esta unión que se da alrededor de este nuevo partido que se funda que es el PSTU, sino cualitativo, no solo para el partido nacional sino también para la internacional, la LIT.

Fue un proceso de una discusión muy buena, de mucha alegría, de mucha expectativa de los compañeros al igual que nosotros, pero también de mucho entusiasmo. Esto es un paso adelante en la construcción de la Internacional y un paso adelante, nada más ni nada menos, que en la reconstrucción del morenismo acá en la Argentina.
 
 
Cecilia Toledo - PSTU Brasil
 
 
Cecilia: Para mí es una emoción muy grande la fundación de este nuevo partido. Creo que nos va a fortalecer a todos de conjunto en la LIT. Los pasos que se han dado para llevar adelante esta unificación fueron sumamente fuertes y principistas. Entre ellos quiero destacar el tema de la lucha de la mujer. El partido ya nace con esa conciencia arraigada en sí, nace con muchas compañeras en la dirección, muchas delegadas mujeres, todo eso va a fortalecer mucho el trabajo de la mujer a nivel de la LIT. Recuperar el morenismo es también recuperar la lucha de la mujer, dentro del partido y fuera del mismo, para la lucha de clases.
 
 
Leonardo – PST Perú
 
 
Leo: Para los compañeros que lo vemos desde el Perú es un proceso central en la construcción de la Internacional y que sobre todo muestra un paso adelante en forma cualitativa, de lo que es hoy la LIT, la pelea que estamos dando a nivel mundial y de las posibilidades concretas que tenemos en el mundo y particularmente en América Latina para la construcción. Esto nos fortalece a todos de conjunto y lo saludamos con una profunda alegría.
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Fuente: Avanzada Socialista nº 1, Periódico del PSTU-Argentina

martes, 26 de abril de 2011

Argentina: Se fundó el Partido Socialista de los Trabajadores Unificado

Integrará con candidatos el Frente de Izquierda en las próximas elecciones 
Buenos Aires. 25/4/11-  Los delegados electos de las organizaciones Frente Obrero Socialista (FOS) y Corriente Obrera Internacionalista (COI), provenientes de distintas provincias y ciudades del país, finalizaron ayer sus trabajos, plenarios y las sesiones del Congreso de Unificación en esta ciudad, el cual tomó como principal resolución la fundación del Partido Socialista de los Trabajadores Unificado (PSTU).
El Congreso de Fundación del PSTU recibió adhesiones y saludos de organizaciones de diversos países, entre ellos, Inglaterra, España, Rusia, Ucrania, Colombia, Chile, Perú, Brasil, Uruguay, Bélgica y proclamó también su adhesión a la Liga Internacional de los Trabajadores (LIT- CI). Para el PSTU es imposible defender los derechos de los trabajadores y el pueblo de nuestro país, sin unirse con las luchas y reclamos de los trabajadores en todo el mundo
El PSTU nace para bregar por la independencia política de los trabajadores, el triunfo de sus luchas, y el avance en una salida obrera y popular, el logro de la independencia de nuestro país y el socialismo. Asimismo presentará candidatos en el Frente de Izquierda integrado por el Partido Obrero (PO), el Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS), Izquierda Socialista y otras fuerzas, un frente opositor a la política del gobierno de Cristina Kirchner, que plantea el apoyo a las luchas obreras, aumentos salariales, la estatización del petróleo, el cese del pago de la deuda externa y otras medidas.
Según Eduardo Barragán uno de sus principales dirigentes, el PSTU  movilizará “al acto del 1ero de Mayo convocado por el Frente de Izquierda en esta capital, para conmemorar el día Internacional de los Trabajadores”. Para Barragán: “El Congreso del PSTU es un avance en la unidad y la construcción de una fuerza socialista y revolucionaria en nuestro país, que contribuirá con militancia y candidatos a la unidad lograda en el terreno electoral por el Frente de Izquierda”.
 

Declaración del Primero de Mayo Escrito por LIT-CI

La lucha obrera, internacional y socialista es más vigente que nunca. 
 
El Primero de Mayo nació, hace ya más de 120 años, como un homenaje a los llamados Mártires de Chicago, en EEUU, juzgados y condenados a muerte por liderar una lucha contra la explotación capitalista. Desde 1889, se consideró que la mejor forma de expresar ese homenaje era realizar cada año, en esa fecha, un día internacional de lucha por las reivindicaciones de la clase obrera. En aquella época, se tomó como eje central la lucha por obtener la jornada de 8 horas de trabajo.

Desde entonces, la burguesía trató, primero, de borrar la fecha de la memoria de los trabajadores y, después, ante la imposibilidad de lograrlo, buscó quitarle su contenido de lucha y transformarla en un inofensivo “día de fiesta”. A partir de la década de 1990, este objetivo se acentuó en una campaña ideológica que anunciaba ruidosamente el triunfo del “capitalismo sobre el socialismo” y el fin de la “luchas de clases”.    

Sin embargo, como pocas veces en los últimos años, en este Primero de Mayo, una realidad mundial de lucha de los trabajadores y los pueblos, en diversas regiones, nos muestra que la lucha de clases está más presente que nunca y, también, sus perspectivas revolucionarias internacionales.
 

La revolución árabe
 
 
En el mundo árabe, asistimos hoy a una de las oleadas de ascenso revolucionario de masas más importante de su historia moderna que lo ha convertido en el epicentro de la situación mundial. Iniciada en Túnez y continuada en Egipto, no hay prácticamente país de esa región que no haya sido afectado por alguna de sus manifestaciones. Esta oleada ya ha derribado dos dictadores (Ben Alí, en Túnez, y Hosni Mubarak, en Egipto) y amenaza a todas las dictaduras y monarquías reaccionarias de la región, la mayoría de ellas agentes del imperialismo. Llegó incluso a Siria, donde el régimen “dinástico” de los Assad aún conserva alguna “vestimenta” de autonomía frente al imperialismo.

Por razones históricas y estructurales, esta oleada revolucionaria tiende de modo natural a superar las fronteras nacionales, y a extenderse y unificarse en todo el mundo árabe. 

En una visión superficial, la actual oleada de la revolución árabe puede parecer sólo una “lucha por la democracia”. Es cierto que el primer objetivo de las masas es derribar a los odiados dictadores y sus regímenes y obtener plenas libertades democráticas. Pero su contenido profundo va mucho más allá porque involucra resolver las gravísimas condiciones de los trabajadores y el pueblo, y la necesidad de acabar con el saqueo imperialista y las oligarquías burguesas nacionales que las generan. Y, como un elemento central, la necesidad de arrancar del corazón del mundo árabe ese puñal clavado que representan Israel y la tragedia del pueblo palestino.

Las burguesías árabes “nacionalistas laicas” ya han mostrado que son incapaces de conseguir ninguno de estos objetivos y que, tarde o temprano, se transforman en agentes del imperialismo contra ellos. Las organizaciones islámicas comienzan a mostrarlo ahora, como se ve, por ejemplo, en las posiciones políticas que la Hermandad Musulmana ha tenido a lo largo de todo el proceso egipcio (negociación con Mubarak, primero, apoyo al gobierno del ejército, ahora).

Afirmamos que en el mundo árabe se desarrolla una “revolución socialista inconsciente” que, en la lucha por la democracia y la liberación nacional, debe avanzar necesariamente a la lucha por el socialismo. Es socialista por los enemigos que enfrenta (el imperialismo, Israel y las burguesías nacionales); porque las tareas que debe llevar adelante sólo pueden resolverse de fondo derrotando al imperialismo y al capitalismo y, finalmente, porque sus protagonistas, los únicos cuya lucha puede llevarla hasta el final, son los trabajadores y el pueblo.

En este sentido, el proceso iniciado el 25 de enero de 2011 tuvo como antecedentes varias huelgas y luchas de los obreros textiles de la ciudad de Mahallah, en el delta del Nilo. Incluso, una de las organizaciones juveniles más activa en las movilizaciones que derribaron a Mubarak se llamaba “6 de Abril” porque se había formado para adherir a una de esas jornadas de lucha.

Finalmente, la gota que colmó el vaso en la lucha contra Mubarak y aceleró su caída fue la oleada de huelgas de los últimos días antes del 12 de febrero de 2011: Textiles de Mahallah, trabajadores del Canal de Suez, trabajadores de la salud, la educación, los bancos y el transporte del Cairo, etc.  

La gran tarea actual, entonces, es que ese “contenido obrero y socialista” se abra camino en la conciencia de las masas egipcias y árabes, y que esa conciencia se exprese en la continuidad de su movilización (superando las trampas y las ilusiones de la democracia burguesa) y en avances en su organización independiente de cualquier variante burguesa. Especialmente, en la construcción de partidos obreros revolucionarios capaces de encabezar la revolución hasta el final.
 

La lucha en Europa
 
 
Cruzando el Mediterráneo, los trabajadores y la juventud europeas continúan la lucha, iniciada en 2010, contra los durísimos planes de ajuste que los gobiernos (sea de la derecha clásica o de partidos socialdemócratas) y las patronales aplican para descargar sobre sus espaldas el costo de la crisis económica internacional y de los inmensos paquetes de ayuda que dieron a los bancos y al parasitario sistema financiero.

En 2011, ya hubo una nueva huelga general en Grecia. El mes pasado, una inmensa movilización en Portugal, impulsada por la juventud trabajadora y estudiantil, la llamada “geração à rasca” (generación perdida) fue el punto más alto de la respuesta social que obligó a renunciar al gobierno del primer ministro Sócrates. Más recientemente, cientos de miles de personas, se manifestaron en Londres contra los recortes presupuestarios impulsados por el gobierno conservador-liberal.

Aquí también la lucha apunta a tomar rápidamente un carácter internacional. Acuerdos como la Unión Europea y la “zona euro” (los 16 países que adoptaron el euro como moneda) muestran claramente su carácter de construcciones imperialistas contra los trabajadores, como se evidencia en los feroces ajustes que deben realizar gobiernos como los de Portugal o Grecia para recibir una “ayuda” que sólo busca salvar a los bancos y aumentar al extremo la explotación de los trabajadores, liquidando viejas conquistas laborales y deteriorando beneficios como la salud y la educación públicas.

En todos los casos, estos gobiernos cuentan con la complicidad de las burocracias sindicales que, incluso cuando se ven obligadas a impulsar luchas, lo hacen para dividir y frenar los procesos. En cualquier caso, su acción siempre está destinada a salvar esos regimenes políticos, la UE y la zona euro. Si no fuese por el rol de estas burocracias, muchos de estos gobiernos ya habrían caído o estarían por caer.

Además, debido a la acción de las burocracias, los trabajadores de cada país tuvieron que salir a la lucha contra las mismas medidas impuestas por el imperialismo, pero lo hicieron separados, cada uno por su cuenta. Aunque los enemigos fuesen los mismos y los planes de hambre impuestos desde el mismo padrón de la Unión Europea, la política de las burocracias sindicales fue aislar una de las otras.Por eso, en Europa es necesaria la construcción de una alternativa clasista frente a los gobiernos y que unifique la lucha contra la burocracia en cada país y la lucha de la clase obrera europea en su conjunto.
 

En todo el mundo
 
 
En el mismo camino de sus pares europeos, el gobierno de Obama, en EEUU, acaba de presentar un presupuesto que contiene el “mayor recorte de la historia del país”. Si bien la situación de lucha está mucho más atrás que en Europa, las recientes movilización en el estado de Wisconsin y las del año pasado en California, contra los recortes presupuestarios estaduales en salud y educación públicas, que unificaron a los trabajadores de estos sectores con los estudiantes y usuarios, pueden estar marcando el fin de la “tranquilidad”.

En los primeros años del siglo XXI, varios países latinoamericanos vivieron procesos revolucionarios (Ecuador, Argentina, Venezuela, Bolivia). Ayudados por una situación económica relativamente buena, los gobiernos de frente popular o populistas (como los de Chávez, Evo Morales, Correa y Lula) consiguieron controlar y frenar este proceso. Pero esa “tranquilidad” también puede comienza a tener problemas.

A la superexplotación que se mantiene se suma ahora la inflación que erosiona el poder de compra de los salarios. El gobierno de Evo debió retroceder en el “gasolinazo” (brutal aumento del precio de los combustibles) ante la reacción obrera y popular. En el “estable” Brasil de la era Lula, ahora con el gobierno de Dilma Rousseff, más de cien mil trabajadores de la construcción civil de obras públicas (uno de los sectores más explotados de la clase obrera brasileña) desarrollaron una durísima huelga contra las empresas constructoras (muy ligadas al gobierno) con métodos muy radicales de incendiar los pabellones de los obradores.

Todas estas luchas plantean la necesaria unidad internacional de los trabajadores. Una unidad que estuvo en el origen del movimiento obrero y que fue la marca registrada de los primeros esfuerzos de organización de los trabajadores. Luchas semejantes estallan en diferentes partes del globo y demuestran que es necesario retomar esa tradición que expresa el Primero de Mayo y presente hoy. La solidaridad internacional entre los obreros es una herramienta para la lucha misma, porque puede ser fundamental para derrotar la burguesía y arrancar conquistas. Por ejemplo, en Europa la unidad entre los trabajadores del continente es una necesidad para derrotar a la Unión Europea imperialista y sus planes. Y la victoria de unos ayuda al avance de los trabajadores de otros países en lucha. Además, permite retomar y hacer avanzar la conciencia internacionalista de la clase obrera que fue característica del surgimiento del movimiento obrero.

La unidad en las luchas plantea otra cuestión profunda: en el sistema capitalista ninguna conquista lograda con la lucha es permanente. El sistema capitalista en su decadencia y en búsqueda de la ganancia ataca para quitar y hacer volver atrás las conquistas que otorgó en otros momentos. Así pasó por ejemplo con la jornada de 8 horas, la estabilidad laboral, la edad de jubilación, etc. Por eso, el capitalismo no puede ser cambiado de forma gradual a través de reformas. Esas reformas progresivas hoy casi no existen, pero si la burguesía las otorga frente a las luchas, mañana mismo las atacará para eliminarlas. La conclusión es que es necesario cambiar el sistema, superarlo por la acción revolucionaria, es decir, lograr la emancipación de los trabajadores.
 

 “La emancipación de los trabajadores será obra de los trabajadores mismos”
 
 
En uno de sus textos más importantes dirigidos a la clase obrera, Manifiesto Comunista, Carlos Marx y Federico Engels terminan con una consigna que es a la vez, toda una definición política: La emancipación de los trabajadores será obra de los propios trabajadores.
 
Con ella querían expresar que sólo la clase obrera sería capaz de llevar hasta el final la lucha contra el capitalismo y por su destrucción, imprescindible para avanzar hacia la emancipación de la explotación y la opresión. Y que en esa lucha debería ser autodeterminada, totalmente independiente de cualquier variante política de la burguesía que siempre buscaría llevar a la clase obrera a “remolque” de sus posiciones. El Primero de Mayo como jornada de lucha obrera y socialista está profundamente imbuido de ese carácter.

En los últimos años, esta propuesta fue duramente cuestionada por la gran mayoría de la izquierda mundial que ha abandonado la lucha por la revolución socialista y la emancipación de la clase obrera que, con distintos sistemas teóricos y políticos, defendía en décadas anteriores. Un sector se limita a postular la “humanización” del capitalismo y, para eso, la necesidad de integrarse plenamente en las instituciones burguesas y sus gobiernos. Otros, afirman que la salida es la propuesta por los sectores burgueses populistas de izquierda, como Chávez en Venezuela, el mismo que ha salido a defender las sangrientas dictaduras de Gadafi en Libia y Assad en Siria. 
 

La propuesta de la LIT-CI
 
 
Por nuestra parte, desde la LIT-CI, reivindicamos a fondo esa consignadel Manifiesto Comunista y afirmamos que ella está más vigente que nunca. Lo decimos en un doble sentido.

En primer lugar, la clase obrera está cada vez más presente en las luchas, como lo muestran la resistencia contra los ajustes en Europa y EEUU, los procesos revolucionarios en el mundo árabe, o las huelgas contra la inflación y los tarifazos en Latinoamérica. Y desde su lucha, puede encabezar una alianza con los otros sectores oprimidos y explotados, como los campesinos pobres, las masas urbanas no obreras y las nacionalidades oprimidas.

En segundo lugar, es necesario retomar el internacionalismo obrero. En tercer lugar, que para acabar con la explotación, el hambre, la miseria y el riesgo de destrucción a que el capitalismo imperialista somete al mundo, es necesario una revolución encabezada por la clase obrera, primer paso para la construcción del socialismo. No hay forma de “humanizar” o “reformar” el capitalismo. 
 

La “madre de todas las tareas”
 
 
Los trabajadores y las masas siguen mostrando un gran heroísmo en sus luchas. Basta ver, por ejemplo, la combatividad que hoy vemos en el mundo árabe. Pero el capitalismo imperialista y las burguesías nacionales asociadas no van a rendirse “mansa y caballerosamente” ante esas luchas. Por el contrario, como un león que lame sus heridas, responden con ferocidad y recuperan el terreno perdido.

La revolución árabe y las luchas en Europa y el resto del mundo nos muestran la necesidad urgente de la construcción de una dirección revolucionaria internacional, capaz de impulsar y unificar estas luchas y llevarlas hasta su triunfo definitivo (la derrota completa del imperialismo).

Esa es la “madre de todas las tareas” que le proponemos a todos los luchadores obreros y populares del mundo. Para nosotros esa tarea se concreta en la reconstrucción de la IV Internacional y sus secciones, los partidos revolucionarios nacionales. Es en esa tarea que la LIT-CI concentra todos sus esfuerzos. 

Afirmamos, al mismo tiempo, que la construcción de una dirección revolucionaria mundial no puede ser llevada adelante sin combatir permanentemente a todas las direcciones frentepopulistas, populistas, fundamentalistas, reformistas, “socialistas burocráticas” que tratan de desviar la lucha de los trabajadores y las masas hacia callejones sin salida, y a quienes, con cualquier argumento, capitulan a estas direcciones.

Basados en esta experiencia, tenemos un claro criterio para ubicarnos en todas las luchas: estamos con los explotados y oprimidos contra los explotadores y los opresores. Por eso, estamos con los trabajadores, la juventud y los pueblos árabes contra sus dictadores y burguesías, estamos con el pueblo libio contra Gadafi y contra la intervención imperialista, estamos con la resistencia afgana por la derrota de los ocupantes imperialistas; con el pueblo palestino contra Israel; con el pueblo haitiano para que expulse a los cascos azules y a los marines yanquis; apoyamos a los trabajadores europeos contra sus gobiernos y patrones; a los inmigrantes en su lucha por lograr plenos derechos políticos, laborales y sindicales; a las mujeres, a los jóvenes y a los que tienen opciones sexuales diferentes, contra la opresión, la discriminación y la persecución que sufren en el capitalismo.
 

¡Viva la revolución árabe!

¡Viva la lucha de la juventud y los trabajadores europeos!

¡Viva el internacionalismo obrero!¡Viva la lucha de los trabajadores y los pueblos de todo el mundo!

¡Por la derrota del capitalismo imperialista!

¡Viva la Revolución Socialista Internacional!

San Pablo, 1º de Mayo de 2011

Liga Internacional de los Trabajadores – Cuarta Internacional (LIT-CI)

miércoles, 20 de abril de 2011

Las expropiaciones y el socialismo Escrito por Hipólito Cedeño

 Escrito por Hipólito Cedeño   

Una de las acciones por las cuales gran parte de los trabajadores y la población pobre ve con simpatía al Gobierno de Chávez es precisamente el haberse atrevido a expropiar a algunos grupos económicos poderosos, mientras amenaza a otros con tomar dicha medida.

Esta simpatía es compartida por gran parte de la izquierda venezolana y mundial, ya que es comparada con las medidas revolucionarias adoptadas al inicio de la revolución cubana por Fidel Castro y el movimiento “26 de julio” contra las trasnacionales gringas y con las expropiaciones realizadas por los comunistas soviéticos, chinos, germanos, polacos, vietnamitas, etc. en la construcción del mal llamado “socialismo real”, hoy inexistente.

Para entender la trascendencia del tema, es necesario pasearnos brevemente por la teoría marxista, propulsora del socialismo científico, es decir, del socialismo lógica y racionalmente realizable.

Según esta teoría, derivada del estudio del desarrollo de la humanidad, sus leyes inherentes y su evolución probable, el socialismo sería el inicio de la transición hacia el comunismo o sociedad sin clases sociales, sin explotación y sin Estado como aparato de dominación de la clase que posee el poder político.

Para que esta sociedad pudiera existir, debería abolirse la propiedad privada sobre los medios de producción, de distribución y de cambio de bienes y servicios, ya que de esa propiedad privada se deriva la explotación y la distribución desigual de la riqueza social.

Es por ello que los marxistas o socialistas científicos consideraban esta primera etapa de transición, donde la clase obrera posee el poder político y lo mantiene haciendo uso del Estado contra las clases explotadoras, como una etapa de creación de las condiciones materiales, sociales y culturales para la desaparición de todo vestigio de opresión y explotación del hombre por el hombre.

Es en este marco donde se planteaba dentro del programa socialista la expropiación de los grandes medios de producción, de distribución y de cambio, que pasarían a manos del Estado Obrero en una etapa de transición, al final de la cual desaparecería el Estado y los medios de producción serían apropiados por la sociedad, en un estado de conciencia, cultura, técnica, organización y riqueza económica que permitiría administrar los recursos sin necesidad de recurrir a la violencia organizada del Estado.

Sin embargo, las expropiaciones no han sido acciones exclusivas del gobierno socialista o del Estado Obrero en transición hacia el comunismo. También el Estado Burgués o Capitalista ha recurrido a las expropiaciones cuando el interés del capitalismo como un todo ha prevalecido sobre el interés del empresario capitalista expropiado.

Es por ello que casi la totalidad de los Estados Capitalistas tienen dentro de su legislación la facultad del Estado de expropiar bienes materiales en “interés del colectivo”. Venezuela no es la excepción, teniendo esa facultad desde los tiempos cuartorrepublicanos.

Entonces, la diferencia entre un gobierno revolucionario, socialista, y otro burgués, capitalista, no está en que uno expropie y el otro no, sino en que marco se da dicha expropiación, es decir al servicio de qué clase social, de qué política expropia.

Un gobierno capitalista expropia un inmueble, propiedad privada, para construir por ejemplo la vía del ferrocarril que facilitará a todos los capitalistas transportar mercancías, insumos y materias primas de un sitio a otro, facilitándole la realización del capital. Un gobierno de este tipo no atenta contra la propiedad privada de los medios de producción, sino que la reafirma. En la expropiación reconoce el valor de mercado de la propiedad privada, aceptando así los vaivenes especulativos de los precios de venta y la apropiación por el capitalista de la riqueza generada por sus empleados. Por eso, un gobierno capitalista se cuida mucho de indemnizar al expropiado, reconocer su propiedad privada, apropiada mediante la explotación directa o indirecta.

Un gobierno socialista, en cambio, expropia como parte de un plan general estratégico, donde se declara abolida la propiedad privada de los grandes medios de producción, distribución y cambio. Pero como conoce el origen de la riqueza del capitalista, no lo indemniza, no le paga ni medio, pues el empresario se ha hecho rico explotando a los trabajadores. Además, como está al servicio de la clase trabajadora, coloca a las empresas expropiadas bajo control de sus trabajadores, organizados democráticamente y articulando dichas empresas en un plan económico nacional que busque desarrollar las fuerzas productivas, requisito indispensable para la transición a una sociedad socialista.

Por último, un gobierno socialista colocaría a las empresas expropiadas al servicio de la construcción del socialismo a nivel nacional e internacional, toda vez que el capitalismo debe derrotarse en la arena mundial para que el socialismo pueda triunfar definitivamente a nivel nacional.

El Gobierno de Chávez ha recurrido a las expropiaciones para solventar situaciones en las cuales el aparato productivo ha sido paralizado o semi-paralizado, sea por abandono del dueño, por sabotaje o por conveniencia del Gobierno o de la nación. Estas expropiaciones han sido indemnizadas a valor de mercado o por encima del mismo. Pero no se han realizado como producto de un plan económico nacional, sino según la coyuntura va presentando la necesidad.

Adicionalmente, las expropiaciones no han servido para fortalecer a los trabajadores en el seno de la industria, sino que – al contrario – han servido para disminuir sus reivindicaciones y coartar sus derechos sindicales. El control obrero democrático ha sido combatido ferozmente en cada una de estas ocasiones.

Estas fallas nos alertan sobre la verdadera condición burguesa del Gobierno de Chávez, quien, en interés del capital nacional, se está peleando con un sector capitalista que tiene fuertes nexos con el imperialismo yanqui y que por las convulsiones sociales que se han generado en el país no le queda más remedio que afrontar dichas reformas en nombre del socialismo. Como dice Chávez: “hacer la revolución pacífica para cerrarle el paso a la revolución violenta” (que traducido al español significa realizar algunas reformas para que los trabajadores no hagan la verdadera revolución y le quite el poder a la burguesía).

Pero, aun conociendo el verdadero motivo para ejecutar las expropiaciones, es un error enfrentarse a ellas, como lo han manifestado los compañeros de la Unidad Socialista de Izquierda (USI) en sus publicaciones y acciones convocadas (como la marcha del 5 de febrero de 2011, que contenía dentro de sus consignas estar contra las expropiaciones).

Los compañeros manifiestan estar en contra de las expropiaciones por no ser éstas consultadas con los trabajadores de las empresas expropiadas y por generar deterioro en las reivindicaciones de los mismos. Ese fue el argumento para conformar una alianza con un sector sindical para enfrentar la expropiación de Cargill, de Agroisleña y Polar.

Si bien es cierto que dichas expropiaciones no fueron consultadas con los trabajadores, tampoco ha sido consultado con ellos la propiedad privada de esas empresas, su fundación, su conducción o el destino de la riqueza generada por los trabajadores que allí laboran. Visto así, el argumento de la expropiación inconsulta se vuelve un argumento patronal, burgués, defensor de la propiedad privada y de la explotación.

Toda expropiación es progresiva en relación a la propiedad privada de los medios de producción, porque ahorra el camino de la planificación económica cuando la clase obrera tome el poder. No es lo mismo tomar el poder y asumir el control de las empresas que estén estatizadas que tener que enfrentarse a los capitalistas de cada empresa, para expropiarlas y ponerlas a producir bajo control del Estado Obrero.

¿Por qué entonces los compañeros de USI se ponen en contra de las expropiaciones, del lado de los capitalistas expropiados o amenazados? El posible argumento de que la expropiación fortalece el régimen autoritario de quien detenta el poder y la no expropiación lo debilita embellece el papel del burgués y anula o coloca en papel secundario la acción revolucionaria de las masas obreras, laboren en empresas privadas o del Estado, con sus huelgas insurreccionales como método clásico revolucionario.

El deterioro de las reivindicaciones laborales no es un problema derivado de la expropiación, sino del carácter burgués del gobierno y del Estado, además del estado general de la economía. Debemos partir del hecho de que un sector minoritario, una aristocracia obrera goza de buenas reivindicaciones derivadas de la posición privilegiada que posee el burgués dueño de la empresa dentro de la cadena productiva y de la comercialización.

Industrias Polar posee un vasto emporio industrial que abarca alimentos y bebidas, pero el negocio redondo es sustentado con el vicio alcohólico del consumo masivo de cerveza, el cual subsana las pérdidas de cualquier otro producto.

Cargill y Agroisleña poseían un alto componente extranjero que permitía equilibrar coyunturalmente sus cuentas inyectando recursos donde al negocio le convenía mantener la paz laboral. Todas son empresas del sector agroalimentario, sector estratégico y que tenían un importante margen de beneficios.

Entonces, las mejores reivindicaciones de los trabajadores de estos sectores no son indicativo de que los empresarios de dichas empresas son más generosos que el Gobierno (como parece desprenderse de la lógica de USI), sino de la privilegiada relación costo – beneficio que dichos burgueses tienen en la economía nacional. Nuevamente los compañeros asumen posiciones propatronales, atribuyendo al empresario bondades que no posee.

Entonces, lo correcto es exigir la radicalización de las medidas de expropiación, sin indemnización, acorde con un plan estratégico, discutido y sometido a control de los trabajadores, donde lo vincule a la expropiación de la banca, estatización de la tierra, monopolio del comercio exterior, impulso de la industria estatal y de organismos obreros democráticamente autoorganizados para el control del Gobierno y de la economía.

martes, 12 de abril de 2011

Llamamos a rodear de solidaridad a los trabajadores y al pueblo cubano

Escrito por CEI-LIT(CI)   
Frente a los salarios de 18 dólares mensuales, los despidos masivos, el deterioro de la salud y la educación y el peligro de una brutal represión
 
Los trabajadores, la juventud y el pueblo cubano —que protagonizaron la primera y única revolución socialista victoriosa en América— hoy viven una situación desesperada. Los trabajadores y el pueblo cubano pasan hambre, porque no consiguen sobrevivir con un salario de 18 dólares mensuales. Por otra parte, esta situación tiende agravarse en forma cualitativa, pues el gobierno ha anunciado, para los próximos meses, nuevos ataques a su nivel de vida, entre ellos el despido de un millón trescientos mil trabajadores estatales.

Una parte de los trabajadores cubanos consigue sobrevivir a costa de algún familiar que le envía dinero desde el exterior. Pero la mayoría no tienen esa ayuda y por eso son obligados a humillarse frente a los turistas (dos millones y medio en 2010), a acosarlos pidiéndoles propinas por cualquier tipo de servicio (real o inventado), a vender los famosos habanos robados, a pedir un jabón, un champú o un simple caramelo, a la vez que crecen, en forma impresionante, dos flagelos que habían desaparecido con la revolución: la mendicidad y la prostitución.

Hasta ahora, a diferencia de lo que pasó en los países del Este europeo, cuando los partidos comunistas restauraron el capitalismo, en Cuba no se han producido grandes movilizaciones contra el gobierno. El prestigio de la dirección cubana, por haber sido en el pasado quien estuvo a la cabeza de la revolución contra el capitalismo y el imperialismo, fue un importante freno a la acción de las masas contra el gobierno y contra el Partido Comunista. Pero la paciencia de los cubanos parece estar llegando a su fin. El descontento con la situación y con el gobierno de los hermanos Castro, es actualmente generalizado y no está descartado que, a corto o a mediano plazo, se dé en Cuba una explosión similar a la que ocurrió en los países del Este europeo a fines de la década del ’80, o las que ahora estamos presenciando en los países árabes.

El gobierno y el Partido Comunista Cubano saben de ese peligro, por eso no permiten que llegue, por medio de la televisión, o la radio (ambas controladas por el gobierno), cualquier tipo de información sobre lo que las masas están haciendo en los países árabes. Por otra parte, hay que recordar que el pueblo cubano no tiene acceso a Internet y que en Cuba no existen, ni diarios ni revistas (a no ser los del Partido Comunista)

Sin embargo, frente a tanta explotación y humillación, es muy difícil que la censura del gobierno, para impedir que los cubanos sepan lo que está ocurriendo en el resto del mundo, tenga éxito.

De una u otro forma, más tarde o más temprano, los trabajadores cubanos se van a rebelar contra esta situación, y cuando esto ocurra, una nueva y gran amenaza se va alzar sobre sus cabezas: la represión. Por eso es que llamamos, desde ya, a “rodear de solidaridad a los trabajadores y al pueblo cubano”
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Decir la verdad, por cruda que sea

Hay miles y miles de trabajadores, campesinos y estudiantes en todo el mundo, que consideran que Cuba y su dirección, en especial Fidel Castro, es la referencia para todos aquellos que luchamos por el socialismo. También son muchos los que son críticos a la dirección cubana, sin embargo, consideran que en Cuba, a diferencia de lo que pasó en los otros ex-Estados obreros (URSS, China y Este Europeo), no se restauró el capitalismo.

Para estos miles de compañeros, llegar a la conclusión de que el capitalismo se restauró en Cuba, sería una gran desmoralización. Pero a los trabajadores, a los campesinos, a los estudiantes y a los intelectuales de todo el mundo, tenemos la obligación de decirles la verdad, por cruda que ella sea. Porque sólo la verdad es revolucionaria y hay dos grandes verdades que todos tienen que saber y que explican el drama que viven los trabajadores y el pueblo cubano: la primera es que el hambre, el desempleo, los salarios miserables, los mendigos y las prostitutas, no son más que las consecuencias de algo que ya ocurrió en nuestra querida Cuba: la vuelta del capitalismo. Y la segunda verdad, que no se puede seguir ocultando, es que el odiado capitalismo no fue restaurado ni por los gusanos, ni por una invasión yanqui. En Cuba, al igual que en la ex URSS o en China, el capitalismo fue restaurado, en nombre del socialismo, por el gobierno y por la dirección del Partido Comunista.

En Cuba, en 1959, las fuerzas guerrilleras, comandadas por Fidel Castro, Camilo Cienfuegos y el Che Guevara, derrotaron a las fuerzas del dictador Batista. Poco tiempo después la Revolución Cubana enfrentó a todos los capitalistas, nacionales y extranjeros, y puso sus recursos económicos al servicio del desarrollo del país. Para hacerlo se tomaron tres importantes medidas en el terreno económico: la expropiación y nacionalización de todos los medios de producción (fábricas, tierras, comercio, bancos etc.), el monopolio del comercio exterior y la planificación centralizada de la economía. Fue con base en esa medidas que los trabajadores consiguieron una serie de conquistas, la mayoría de las cuales no existían, ni existen en otros países del continente (ni siquiera en los EE.UU): el pleno empleo, vivienda para todos, medicina gratuita y de alta calidad (también para todos), el fin del analfabetismo, el fin de la prostitución, altos índices de escolaridad (hasta hoy el 50% de los trabajadores cubanos han realizado 12 años de estudios) y finalmente, pero no menos importante, los cubanos conquistaron el orgullo de ser un pueblo que fue capaz de mostrar, para los trabajadores de todo el continente, que al capitalismo y al imperialismo se lo puede enfrentar y derrotar.

Sin embargo, esas tres medidas (nacionalización de los medios de producción, monopolio del comercio exterior y planificación centralizada de la economía), fueron eliminadas en los inicios de los años ‘90 por el gobierno y por la dirección del Partido Comunista, hasta tal punto que la propia Constitución del país fue cambiada para permitir la propiedad privada de los medios de producción. De esta forma los “derechos” del capital, que habían sido eliminados con la revolución, fueron restablecidos, y con la vuelta del capitalismo, las viejas lacras del periodo en que gobernaba Batista volvieron.

Los defensores del gobierno cubano dicen que el capitalismo no fue restaurado, que simplemente lo que se ha hecho es permitir la actuación de empresas extranjeras en el país, pero respetando las leyes cubanas y que, por otra parte, el grueso de las empresas son del Estado, que continua siendo “socialista”.

Todo eso no es así. Es verdad que las empresas extranjeras son obligadas a respetar las leyes cubanas, pero también es verdad que se aprobaron nuevas leyes, entre ellas la Ley de Inversiones Extranjeras, para posibilitar que las empresas extranjeras tengan muchos más derechos que los que tendrían, esas mismas empresas, en cualquier otro país del mundo. Por otra parte, el conjunto de las empresas que existen en el país, sean estatales, mixtas o de capital cubano o extranjero, no trabajan para una economía socialista (para un plan económico central), sino para el mercado nacional e internacional. También es necesario aclarar que los cubanos que trabajan en las empresas internacionales no tienen la protección del Estado “socialista” cubano. Por el contrario, el trabajador cubano no recibe el mismo salario que pagan esas empresas en otras partes del mundo. Los cubanos sólo ganan sus miserables 18 dólares mensuales, siendo que la mayoría de esas empresas son de propiedad mixta (asociadas con el Estado) ¿Cuál es por lo tanto el papel del Estado cubano? Garantizar no sólo los derechos del capital internacional para explotar cruelmente a los trabajadores cubanos, sino ser socio en esa explotación, que es cualitativamente superior a la que se llevan adelante en la mayoría de los países de América Latina y el mundo.

Cuba, el país de las desigualdades

Los cubanos viven en el peor de los mundos. Trabajan, al igual que sus hermanos del resto de los países, para una economía de mercado, pero en función de sus salarios, prácticamente no tienen acceso a ese mismo mercado.

Quizás la escena más triste que encuentra quien visita la Isla, es ver a los bellos niños cubanos, sin juguetes. No con pocos juguetes. Sin juguetes. Es que los juguetes son prohibidos. Son artículos demasiado superfluos para un padre o una madre que ganan 18 dólares mensuales.

Los salarios de los trabajadores cubanos, comparados con los trabajadores del resto del mundo, siempre fueron bajos, pero como producto de las medidas económicas tomadas después de la revolución, el salario social era muy alto. El pueblo gastaba muy poco en alimentación porque los trabajadores comían gratuitamente en las empresas, los niños en las escuelas, y los productos básicos para la alimentación (y también para la limpieza) eran entregados por el gobierno, a precios simbólicos, por medio de la libreta de abastecimiento.

Hoy la realidad es la opuesta. Con la restauración de la economía de mercado, los salarios son más bajos que antes y una gran parte del salario social ya ha desaparecido o tiende a desaparecer. En el grueso de las empresas los comedores han sido cerrados, los nuevos planes del gobierno pretende acabar con el doble turno en las escuelas, y finalmente, la mayoría de los productos, que hacían parte de la libreta de abastecimiento, han sido eliminados, a la vez que se anuncia el fin de la propia libreta.

Como producto de la revolución se hizo una profunda reforma urbana que permitió a todos los cubanos, pagando una pequeña cantidad, tener garantizada su vivienda. A partir de allí era responsabilidad del gobierno cuidar del mantenimiento de las fachadas, y responsabilidad de los moradores de garantizar el mantenimiento de la parte interna. Sin embargo, en la actualidad (desde hace como mínimo dos décadas) ni el gobierno garantiza el mantenimiento de las fachadas ni los moradores, de los barrios obreros y populares, con sus 18 dólares de salario, tienen condiciones para garantizar el mantenimiento interno. El resultado son barrios enteros en donde las casas están llenas de vidrios rotos, goteras, filtración de agua, paredes y pisos semidestruidos, instalaciones eléctricas expuestas y en pésimas condiciones, agujeros en el lugar donde algún día hubo una puerta o una ventana, incluso casas, las más antiguas, que se derrumban por la falta de mantenimiento. De esta forma las condiciones de vida de esas familias de trabajadores cubanos son muy similares, o incluso peores, a las de las familias argentinas que habitan las “Villa Miseria” o las brasileras que habitan las “Favelas”

Pero no todo es miseria en Cuba. Existen barrios llenos de antiguas mansiones, muy bien conservadas, en donde viven los nuevos burgueses, los burócratas del gobierno y los representantes de las empresas extranjeras.         

También existen villas militares con muy buenas viviendas, tan bien conservadas que, a pesar de ser antiguas, pareciera que hubiesen sido recién construidas. Existen millones de turistas extranjeros que llenan los hoteles, restaurantes y bares de la Habana y de otras ciudades, a los cuales el pueblo cubano no puede ni aproximarse, a no ser para ofrecer servicios sexuales o su bella música, para al final salir pidiendo, de mesa en mesa, una propina para poder comer, porque los artistas, que no se alimentan sólo del arte, no reciben ningún tipo de pago por su actuación.

A partir de la revolución, Cuba se transformó en el país más igualitario de América, pero hoy es exactamente lo contrario. La desigualdad social es tan chocante que crea, en los revolucionarios que visitan la isla, una mezcla de sorpresa, indignación y hasta malestar. Es triste escuchar de la boca de muchas personas de ese admirado pueblo cubano, culto, alegre y musical, frases tan chocantes como estas: “Cuando nos vestimos no comemos, y cuando comemos no nos vestimos” o “Los cubanos decimos que somos como los payasos: reímos por fuera y lloramos por dentro.” 

Falsos argumentos

Quienes desde afuera de Cuba defienden el gobierno y el régimen castrista (adentro de Cuba es muy difícil encontrar alguien que lo haga), argumentan que el gobierno tuvo que abrir las puertas al capitalismo internacional para defender el “socialismo”, porque Cuba estaba aislada después del fin de la URSS y por lo tanto no tenía otra alternativa.

Este argumento es doblemente mentiroso. En primer lugar porque no es verdad que el gobierno cubano apeló al capitalismo para defender el socialismo. Apeló al capitalismo internacional para restaurar el capitalismo. No fue para defender el socialismo que se acabó con la propiedad estatal de los medios de producción, con el monopolio del comercio exterior y con la planificación centralizada de la economía, de la misma manera que no es una medida socialista echar a la calle a más de un millón de trabajadores, o desabastecer las farmacias populares para que los trabajadores tengan que comprar los remedios en las farmacias de los hoteles internacionales.

En segundo lugar cabe preguntarse: ¿por qué Cuba estaba aislada cuando aún era un Estado obrero? ¿Fue por qué los trabajadores y los pueblos del resto del continente y del mundo no luchaban o no hacían revoluciones? No. No fue por eso, sino porque la dirección cubana llevó adelante la misma política que tuvieron las direcciones de la URSS, China, Alemania Oriental, etc.: la coexistencia pacífica con el imperialismo, en lugar de revolución latinoamericana y mundial.

Como muestra más evidente de esa política está el caso de la Revolución Sandinista en Nicaragua. La dirección sandinista, después derrotar al ejército de Somoza y tomar el poder, se dirigió a Cuba para entrevistarse con Fidel Castro y este les dio el siguiente consejo: “No hagan de Nicaragua una nueva Cuba”. Es decir, no expropien ni a la burguesía nacional ni al imperialismo. Y ahí está los resultados. Nicaragua actualmente, dirigida por el ex comandante guerrillero y actual multimillonario Daniel Ortega, es no sólo un Estado capitalista, sino uno de los países del mundo en donde reina la mayor desigualdad social.

Fue justamente esa política, de coexistencia pacífica con el imperialismo en un mundo dominado por él, la que llevó a la crisis a todas las economías de los ex Estados obreros, y a todas las burocracias gobernantes a buscar, a fines de la década del ‘80, el apoyo de las potencias imperialistas para salir de esa crisis. No sólo en la forma de créditos, como lo habían hecho unos años atrás, sino con el restablecimiento de los derechos del capital para superexplotar a los trabajadores de esos Estados. Cuba, por ser dirigida por una burocracia, con intereses muy diferentes a los de los trabajadores de ese país, no fue ni podía ser una excepción.



La “democracia” en Cuba

Los defensores del gobierno cubano, de fuera de Cuba, dicen que en ese país hay democracia. Que es verdad que no hay democracia para los gusanos pero que hay democracia para los trabajadores y para el pueblo.

Dentro de Cuba nadie dice eso porque quien lo hiciese estaría arriesgado, en el mejor de los casos, recibir como respuesta una sonora carcajada. Los que dicen que en Cuba hay democracia para los trabajadores tendrían que decir: ¿qué organismo de los trabajadores votó el salario de 18 dólares? ¿qué organismo votó que había que echar a la calle a un millón trescientos mil trabajadores? ¿qué organismo de los trabajadores votó que los cubanos no pueden leer ningún periódico?, a no ser que sea Granma, el órgano oficial del Partido Comunista. ¿Qué organismo de los trabajadores votó que el pueblo cubano no puede acceder a Internet?

Pero sobre este tema de la democracia obrera también es necesario decir la verdad, por cruda que ella sea. Y la verdad es que nunca hubo democracia para los obreros y el pueblo cubano, ni siquiera en los momentos dorados de la revolución, cuando estaban expropiando a los capitalistas y al imperialismo, y eso explica mucho de lo que está ocurriendo en la actualidad.

Cuba era un Estado obrero porque a partir de la expropiación de la burguesía fue eliminado el derecho del capital a explotar a los trabajadores, pero en Cuba nunca fueron los trabajadores, por medio de sus organismos, quienes controlaron los destinos de ese país.

Lo que existía y existe en Cuba es un régimen idéntico al que existía en la ex-URSS y al que existe en China: un régimen basado en un partido único, el Partido Comunista, apoyado en las Fuerzas Armadas. Pero en realidad sería equivocado afirmar que el Partido Comunista dirigía o dirige Cuba. Quien está al frente del Estado cubano es un pequeño grupo en torno a Fidel y Raúl Castro, porque para que el Partido Comunista pudiese dirigir tendría que tener algún tipo de democracia interna y eso no existe. El partido Comunista Cubano prácticamente no realiza congresos. Ahora, en el mes de abril, van a realizar uno, después de 16 años, pero en realidad ese “Congreso” será una reunión de burócratas, pues los delegados, según informa Granma, serán elegidos por un plenario de secretarios generales.

La restauración del capitalismo en la Isla, combinada con la total falta de democracia, ha dado como resultado la existencia de una dictadura muy similar a las peores y más sanguinarias dictaduras del mundo. En realidad, en algunos aspectos, se trata de una dictadura mucho peor que aquellas. Por ejemplo, durante la dictadura de Mubarak, en Egipto, había algunos partidos legales de oposición, había varios diarios sometidos a la censura, pero había. Había pleno acceso a Internet y había algunos pocos sindicatos independientes. Todo esto es impensable en Cuba.

Se podría argumentar, en contra de lo que decimos, que en aquellas dictaduras, de Mubarak en Egipto, Pinochet en Chile o de Videla en Argentina, habían miles de presos políticos, de secuestrados, torturados y asesinados y que eso no existe en Cuba. Eso es verdad. ¿Pero qué va a pasar en Cuba cuando surjan las huelgas, las movilizaciones, grupos guerrilleros, y enfrentamientos con la policía, como ocurrió en aquellos países? ¿Qué va hacer la dictadura cubana? ¿se va a retirar del poder? ¿va a abandonar sus fabulosos privilegios conseguidos con la restauración del capitalismo?, o va a reprimir violentamente las acciones de las masas cuando estas cuestiones esos privilegios.

Para dar sólo una muestra de lo que puede suceder, veamos lo que está pasando en Libia. En ese país, al igual que en el resto de los países árabes, las masas salieron a movilizarse contra la miseria y contra el dictador, el coronel Gadafi. Frente a esa realidad Gadafi, al igual que la dirección cubana en el pasado, tuvo serios enfrentamientos con el imperialismo (hoy es su socio), pero hoy está reprimiendo sangrientamente esas movilizaciones a tal punto que ha provocado una guerra civil. ¿De qué lado se ha puesto Fidel Castro en esta guerra? Del lado del genocida Gadafi.

No es la primera vez que Fidel adopta una posición de este tipo. Cuando en 1967 los tanques soviéticos aplastaron la revolución checoslovaca contra la burocracia (la cual acabó llevando ese país a la restauración del capitalismo), Fidel se puso del lado de los tanques soviéticos contra los trabajadores y el pueblo de Checoslovaquia. Pero en este caso, frente a la guerra civil en Libia, no se trata solamente de una nueva posición equivocada. Se trata de una amenaza a las futuras e inevitables movilizaciones de las masas en Cuba.

Fidel ha dicho que no es el pueblo libio quien está queriendo derrocar a Gadafi, sino el imperialismo. Para eso usa como argumento los bombardeos de la OTAN y de los Estados Unidos, ocultando el hecho de que el imperialismo lo que quiere es retomar el control del país (del petróleo), cosa que fue cuestionado, no por Gadafi, sino por las masas insurrectas que se levantaron contra él.

Al colocarse del lado de Kadafi, Fidel no sólo está anunciando que va a hacer lo mismo que él, en su país, cuando las masas cuestionen su poder, sino que ya está adelantando los argumentos que va a usar para justificar la represión contra los trabajadores y la juventud. Va a decir que todo es obra de los gusanos y de la CIA. 



¿No había ni hay otro camino?

No es verdad que Cuba no tenía o no tiene otra alternativa distinta a caer en los brazos del capitalismo mundial. Los impresionantes recursos que brinda la industria turística, la producción y las reservas de níquel, la producción de azúcar, de café y de tabaco, si estuviesen nuevamente en manos del Estado, y si el Estado funcionase nuevamente con base en una economía planificada, sería suficiente, como mínimo, para que los cubanos tuviesen acceso a los alimentos y a los medicamentos.

Claro que por más que expropie a la nueva burguesía nacional y a las empresas imperialistas, sería imposible que Cuba, en forma aislada, supere a los países capitalistas de la región y ni que hablar de las grandes potencias imperialistas. ¿Pero por qué Cuba, si expropia nuevamente al capitalismo, tendría que seguir aislada? Si explotaran decenas de revoluciones en todo el mundo contra el capitalismo. ¿Qué pasaría si la dirección cubana apoyase esas revoluciones para que triunfaran? Cuba no quedaría aislada. Por ejemplo, en Libia las masas están llevando a cabo una revolución armada contra el dictador Gadafi, muy similar a la que los cubanos llevaron adelante a fines de la década del ‘50 contra el dictador Batista. ¿Qué pasaría si la dirección cubana apoyase esa revolución? Las posibilidades de victoria serían muy superiores, y de esa forma Cuba quedaría cada vez menos aislada. Pero lamentablemente desde hace muchos años la dirección cubana no quiere nuevas cubas, por eso estuvo en contra de la expropiación de la burguesía en Nicaragua y en El Salvador, y ahora está en contra de la expropiación de los fabulosos bienes del Coronel Gadafi. Peor aún, en este caso está a favor del genocida.

No es verdad que Cuba no tenía otro camino distinto a abrazar el capitalismo. Quien no tenía otro camino es la dirección cubana por no haber defendido, desde hace décadas, el camino de la revolución internacional y sí el de la coexistencia con el capitalismo.

Rodear de solidaridad a los trabajadores y al pueblo cubano



Llamamos a los obreros, a los campesinos, a los estudiantes y a los intelectuales, de América Latina y del mundo, a ser solidarios con un pueblo cubano que está aguantando hambre, soportando una brutal dictadura y que está siendo amenazado de ser masacrado cuando comience a levantarse contra sus explotadores y opresores.

Esa solidaridad debe comenzar por conocer y divulgar lo que realmente pasa en Cuba. Ese conocimiento será una barrera importante para evitar que se acuse de agentes de la CIA a los futuros luchadores cubanos y con ese pretexto sean golpeados, encarcelados o fusilados como está haciendo el amigo de los hermanos Castro, el coronel Gadafi, en Libia.

Extendemos este llamado al conjunto de las direcciones de las organizaciones de izquierda, inclusive a aquellas que son defensoras del actual régimen. Lo hacemos porque creemos que estas organizaciones, que están siendo cómplices de la brutal explotación a las que están siendo sometidos los trabajadores cubanos, aún no han manchado sus manos con la sangre de esos mismos trabajadores.

Llamamos en especial a los miles de activistas honestos que en toda parte del mundo, sin conocer bien la realidad cubana, creen que Cuba es el bastión del socialismo.

Puede ser que no confíen en lo que decimos, porque aunque siempre estuvimos del lado de la revolución cubana, nunca defendimos al régimen de los hermanos Castro. Pero los llamamos a que se informen por sus propios medios y que, si fuese posible, viajen a Cuba para ver cómo viven y qué piensan los trabajadores y el pueblo cubano, para así verificar si lo que estamos diciendo en esta declaración corresponde a la verdad o no. A partir de allí lo único que les pedimos es que cuenten la verdad a sus compañeros de trabajo o estudio.

El régimen cubano está manchando las gloriosas banderas del socialismo

Quizás lo más nefasto de todo lo que ocurre en Cuba es el hecho de que el gobierno justifica todo su proyecto contrarrevolucionario (restauración del capitalismo por medio de una brutal dictadura) en nombre del socialismo, porque eso provoca estragos en la conciencia de las masas, en primer lugar de las propias masas cubanas.

En Cuba queda muy poco, casi nada, de la revolución. La revolución ahora solo se la puede encontrar en los museos, y sus símbolos: los retratos del Che, de Fidel y de Camilo Cienfuegos, se han transformado en suvenires, pero sólo para los turistas porque por más que se busque y rebusque, en Cuba es prácticamente imposible encontrar a un joven cubano con una camiseta con el retrato del Che Guevara, con una bandera cubana y ni que hablar del retrato de Fidel.

Los cubanos, de esta forma, muestran, no solo por lo que dicen, a toda hora y en todo momento, sino en sus propias vestimentas, que no quieren saber nada del gobierno, pero junto con esto, la nefasta política del gobierno y del Partido Comunista hace que muchos se alejen no sólo del gobierno sino del socialismo, porque es inevitable que, lamentablemente, muchos piensen: “si esto es el socialismo, yo no soy socialista,” o peor aún, que digan: “si esto es socialismo, estoy a favor del capitalismo”.

Sin embargo no tenemos derecho a ser pesimistas. Las revoluciones que derrumbaron las dictaduras de los partidos comunistas del Este europeo, las movilizaciones de masas de Europa y la revolución árabe, no nos dan ese derecho, tampoco en Cuba, porque si bien es verdad que la Revolución del ‘59 sólo se la puede encontrar en los museos, también es verdad que una nueva y poderosa revolución, contra el actual régimen dictatorial y restauracionista, se está gestando. Por ahora se expresa en descontento contra la dictadura, pero no va a pasar mucho tiempo para que ese descontento, que ya se está transformando en muchos sectores en odio, se transforme en acción, y cuando esto ocurra se va a entender por qué los cubanos tienen tanto orgullo de su gente y de su país, a pesar de las humillaciones diarias a que son sometidos.

Comité Ejecutivo Internacional de la LIT-CI (Liga Internacional de los Trabajadores – IV Internacional)
São Paulo, 19 de marzo de 2011