domingo, 15 de abril de 2012

ALTO A LA REPRESIÓN: ¡Libertad sin cargos para los detenidos del 29M! ¡Puig dimisión! Por Corrent Roig


El pasado 29M trabajadores y estudiantes nos echamos a la calle, secundando la huelga y acudiendo a las distintas manifestaciones contra los planes de guerra social del gobierno Rajoy, lacayo de Merkel y el FMI..
Nuevamente vimos como el Gobierno de Mas (CiU) muestra su cara más siniestra. Y como alumnos aventajados en el Estado, los Mossos con el Conseller Puig a la cabeza de la represión. La brutalidad de los agentes fue patente tanto en los piquetes como en la manifestación, dejando un saldo de 70 detenidos y 80 heridos, 6 de ellos graves. La mayoría de los detenidos se encuentra en libertad con cargos, que van desde desordenes públicos a atentado a la autoridad.
No obstante, 3 de los compañeros, estudiantes de la UB, siguen en prisión. En un montaje esperpéntico, sin ningún tipo de prueba, pretenden juzgarlos y siguen en prisión preventiva en Quatre Camins "para que no reincidan", según la Fiscalía. Todo un atropello a los más elementales derechos democráticos.
Las recientes declaraciones de Puig, que apuntan a limitar el derecho de reunión y equiparar las protestas al "terrorismo", son una muestra clara de que quieren sentar precedente con estos juicios y que están dispuestos, con porras y prisión, a defender los intereses de banqueros y empresarios. Con esto pretenden aislar a los que luchan, tachándolos de vándalos y criminales.
Ahora más que nunca es necesaria la solidaridad y señalar a los verdaderos criminales, aquellos que realizan  desahucios de familias, los que nos mandan al paro con esta reforma laboral, los que con los recortes en la salud se lo están cobrando con vidas. ¡Ésos son los criminales!
Desde Corrent Roig/Corriente Roja nos solidarizamos con los compañeros, y exigimos la libertad inmediata de los detenidos y la retirada de todos los cargos.

¡Basta de represión a las/los que luchan!
¡Libertad inmediata y retirada de cargos a los compañeros!
¡Fuera la reforma laboral y los planes de ajuste de Rajoy/Merkel!
¡Luchar es un derecho, no un crimen!

http://www.corrienteroja.net/index.php?option=com_k2&view=item&id=325:alto-a-la-represi%C3%B3n-%C2%A1libertad-sin-cargos-para-los-detenidos-del-29m-%C2%A1puig-dimisi%C3%B3n&Itemid=142

viernes, 13 de abril de 2012

EL OTOÑO DE CRISTINA


Decenas de miles nos movilizamos el 24 a Plaza de Mayo. Como viene sucediendo en los últimos años, este 24 de marzo también hubo convocatorias divididas. Lo nuevo esta vez fue la masividad creciente de quienes nos movilizamos en la convocatoria opuesta a la del gobierno y sus sectores afines.
Lo que está empezando a suceder es que cada paso de Cristina desde que asumió su segundo mandato va dejando al descubierto a qué se refería cuando hablaba de “profundizar el modelo”. Cada vez más compañeros empiezan a pasar de la sorpresa a la duda y la desconfianza y de allí al enojo y la bronca. Es que al igual que las hojas de los árboles en otoño, con cada medida del gobierno se van cayendo su doble discurso y sus caretas dejando cada vez más claras sus verdaderas intenciones y para qué se propone usar todo el poder que obtuvo en octubre.

Poniendo techo al salario

“Techo salarial por debajo de la inflación” es la consigna con la que el gobierno instruye a sus negociadores. Es decir que los trabajadores continuemos viendo caer nuestro poder adquisitivo. Mientras tanto los aumentos de precios en los productos de consumo cotidiano se hacen notar y cada mes el changuito del súper viene más vacío.
Los burócratas sindicales actúan como grandes auxiliares del gobierno peleándose por quien hace mejor los deberes que les encarga Cristina y actuando junto a los patrones para meter miedo con las amenazas de despidos y suspensiones. Así, a pesar de la fuerza que tenían los paros y ante la bronca y el repudio de los docentes en las escuelas, Yasky y Baradel se apuraron a cerrar acuerdos salariales que son una verdadera miseria, casi una burla para el ya castigado bolsillo de los trabajadores de la educación. Mientras tanto, otros como Caló (el candidato de Cristina para liderar la CGT) en la UOM, inician las negociaciones paritarias de una forma novedosa: no pidiendo nada. Por su parte Moyano continúa con su duelo de palabras con reclamos al gobierno pero cuidándose muy bien de no hacer ninguna medida de acción. Pero la bronca por abajo empieza a acumularse y en los lugares de trabajo se discute cómo prepararse para defender lo que nos corresponde.

Sin techo para el saqueo

La defensa del gobierno a su política de subsidios millonarios a las empresas privatizadas no fue una casualidad. A casi un mes de la masacre de TBA en Once aún no hay un solo responsable, mientras se siguen dilapidando millones de pesos de todos los argentinos para continuar los subsidios.
A 30 años de la guerra de Malvinas y ante las bravuconadas de los ingleses, la presidenta amagó con endurecer su política en reclamo de nuestra soberanía, pero rápidamente moderó su discurso y volvió a la política de limitarse al reclamo sin perspectivas en los organismos internacionales. No podía ser de otra manera, no es posible luchar por nuestra soberanía sobre las islas sin enfrentar de conjunto el brutal saqueo de todas nuestras riquezas en el resto del territorio.
Lo cierto es que mientras tanto las empresas multinacionales, muchas con capitales ingleses y yanquis, son las que hacen fabulosos negocios con las mineras contaminantes liquidando nuestros recursos naturales, son las que se llevan nuestro petróleo o se quedan con extensos territorios para robarse hasta el agua. El gobierno ha salido a enfrentarse con Repsol, quitándole algunas áreas de la producción, pero ya se ha ocupado de aclarar para que no queden dudas que si no es Repsol será otra empresa la que tenga las concesiones, lejos de cualquier intención de recuperar nuestro petróleo.
El saqueo imperialista a nuestro país continúa también con su herramienta fundamental de los últimos 30 años: cientos de miles de millones hemos pagado de deuda externa. Los gobiernos kirchneristas ostentan un triste récord en este aspecto, el de ser los que más han pagado. Y la deuda sin fin continúa al servicio del saqueo. ¿Se acuerda compañero cuando los Kirchner nos dijeron que ya no teníamos más deuda?¿Que al fin no dependíamos más ni del FMI ni de nadie? Ahora Cristina se prepara para pagar 15000 millones solo este año poniendo hasta las mismas reservas del Banco Central como garantía de pago.
Ni con el petróleo, ni con Malvinas, ni con nuestros recursos y mucho menos con la deuda externa hay techo para el saqueo.

Todas las luchas, una misma lucha

Los trabajadores y sectores populares tenemos que organizarnos para luchar en defensa de nuestros intereses, por nuestro salario y condiciones de trabajo y para terminar con este saqueo.
Las decenas de miles que marchamos el 24 a Plaza de Mayo, los miles de activistas y luchadores sociales que nos movilizamos en todo el país, tenemos que organizarnos desde nuestros lugares de trabajo, desde nuestros barrios o lugares de estudio para levantar una política alternativa a la de Cristina.
Tenemos que organizarnos para pelear por un salario y condiciones de trabajo dignas, proponiendo que no haya ningún techo salarial y que ni un solo trabajador cobre menos de lo que vale la canasta familiar. Por aumentos de salarios por encima de la inflación, sin cuotas y con cláusula gatillo de reajuste de acuerdo a la inflación real. Para que no haya ningún despido ni suspensión, que estén prohibidos por ley; y que se expropie a la patronal que no cumpla.
La primer tarea que tenemos por delante para avanzar en este camino es impulsar la pelea en las paritarias que están en curso, realizando asambleas en los lugares de trabajo para discutir y decidir cada paso. Al mismo tiempo rodear de solidaridad y apoyo a cada uno de los sectores que salen a la lucha buscando la coordinación.
Tenemos que organizarnos para pelear por recuperar lo nuestro, por la reestatización sin indemnización de las empresas privatizadas y que sean puestas bajo el control y gestión de los trabajadores. Por la recuperación de nuestros recursos naturales y nuestra soberanía en Malvinas y todo nuestro territorio.
Para avanzar en la pelea contra el saqueo tenemos que organizar, desde los distintos sectores que reivindican esta lucha una gran unidad de acción que supere el falso discurso del gobierno y que impulse la renacionalización de YPF y los recursos petroleros.
Mientras tanto, no dejamos de exigir a Moyano que pase del dicho al hecho y junto a la CTA Micheli y demás sectores convoquen a medidas efectivas para lograr los reclamos de los trabajadores. El gobierno ya ha demostrado que está dispuesto a jugar duro, por eso no alcanza con las palabras.
Así como lo hicimos el 24 de marzo, el próximo 1º de mayo tenemos por delante una gran oportunidad de volver a movilizarnos por miles, en forma unitaria, para mostrarle al gobierno de Cristina que cada vez somos más los que no creemos en su doble discurso, que cada vez somos más los que estamos dispuestos a enfrentar su política de ajuste, saqueo y represión a los que luchan. Desde el PSTU nos ponemos a disposición de esta pelea con todos los medios a nuestro alcance y te invitamos a organizarnos para darla juntos.

Elecciones en Verona tiene candidato inmigrante africano, obrero y comunista


Escrito por PdAC   
Miércoles 11 de Abril de 2012
En la ciudad donde surgió el partido de la derecha, Liga Norte, surge un candidato a prefecto con la hoz y el martillo.

Como noticiado en toda la prensa nacional y local (Corriere della Sera: “Ibrahima desafía a Tosi. Un negro como prefecto”; Repubblica: “Verona, el desafío de Ibrahima a Tosi. Es el primer inmigrante candidato a prefecto”; Corriere del Veneto: “Yo, con los más débiles: Barry, el inmigrante, lanza desafío a Tosi”; L’Arena; “Alternativa Comunista lanza a un candidato inmigrante”), el PdAC presenta, por primera vez en nuestro país, una lista propia en Verona para las elecciones municipales de mayo con un obrero inmigrante de origen africano y comunista candidato a prefecto. Y eso, en Verona, ciudad administrada por Tosi, el prefecto que hizo la “caza a los inmigrantes”, uno de los motivos de “orgullo” de su administración.

Ibrahima Barry es un obrero nacido y criado en Africa, pero que vive hace varios años en Italia. Candidatea en la única lista 100% comunista, la lista del PdAC. El candidato del PdAC será el único a la izquierda del PD -Partido Democrático (que presenta un candidato propio a prefecto, apoyado por Refundación Comunista, por el SEL -Izquierda, Ecología y Libertad- e IDV -Italia de los Valores): la candidatura de Ibrahima Barry pretende ser una candidatura revolucionaria, en contraposición a los tres grupos burgueses (el vinculado a la Liga Norte, el de centro-derecha y el de centro-izquierda).

Es una candidatura que tiene un fuerte valor simbólico, que dice no al racismo, en la ciudad donde la Liga Norte siempre tuvo el mayor apoyo electoral. Pero, la candidatura de Barry representa, también, las luchas en curso en la ciudad de Verona, como la de los inmigrantes: la lista de Alternativa Comunista es, de hecho, apoyada, entre otros, por Moustapha Wagne, el presidente de la Coordinadora de Inmigrantes de Verona, y sus candidatos están al lado de los trabajadores y estudiantes italianos y, también, con otros inmigrantes residentes en la ciudad.

En los próximos días iniciará la campaña electoral de Ibrahima Barry y el sábado 14 de abril, se dará una primera iniciativa: una gran fiesta con debate.

Para el PdAC, como siempre, la participación en las elecciones tiene la finalidad de hacer propaganda del programa revolucionario; un programa obrero, antirracista, contra todos los candidatos de las listas burguesas, a favor de una perspectiva de lucha obrera y comunista en Verona y nacionalmente. Esta es la única perspectiva realista frente a la crisis devastadora del capitalismo, cuyos costos la burguesía trata de cargar sobre las espaldas de los trabajadores italianos e inmigrantes.


Traducción Laura Sánchez

Site “30 años de la LIT” lanza sección sobre la guerra de Malvinas (1982)



Viernes 13 de Abril de 2012
Cuando el 2 de abril de 1982, tropas argentinas invadieron y recuperaron las Islas Malvinas, se dio uno de esos curiosos cruces de caminos que, a veces, produce la historia. Desde el punto de vista de la dictadura militar instalada en 1976, entonces presidida por el general Leopoldo Galtieri, se trataba de una maniobra política para “empujar para adelante” el profundo deterioro del régimen, corroído por una fuerte crisis económica y por una creciente resistencia obrera y popular.
 
El objetivo de los militares era recuperar prestigio llevando a cabo una  reivindicación muy sentida por el pueblo argentino. Al mismo tiempo, creían  que la acción tendría un “bajo costo” ya que, por tratarse de un territorio de escaso valor económico y geopolítico, Gran Bretaña no respondería al ataque. Y, en todo caso, el gobierno de los EE.UU., “dejaría correr” la invasión en “agradecimiento” a la colaboración que los militares argentinos habían prestado en la represión y en la contrarrevolución en diversos países de Latinoamérica.
 
Fue un gravísimo error de cálculo político. El gobierno británico de Margareth Thatcher, entonces bastante debilitado, aprovechó el hecho para intentar fortalecerse y envió la fuerza británica naval más importante desde la Segunda Guerra Mundial, En tanto, el presidente de EE.UU., Ronald Reagan, la respaldó claramente, aportando apoyo técnico y bases de reabastecimiento, para enviar un claro mensaje al mundo: con las posesiones coloniales no se juega.
 
Empeorando las cosas para el régimen militar, el llamado a apoyar la invasión se transformó en una desbordante movilización popular que, de hecho, rompió el control dictatorial del país. Con la invasión de Malvinas, los militares habían abierto la “caja de Pandora” que llevaría al fin de la dictadura.
 
Aprisionados entre una guerra antiimperialista que no querían, por un lado, y la movilización de masas, por el otro, la gran mayoría de la burguesía argentina, como el futuro presidente electo Raúl Alfonsín, y de los altos mandos militares comenzaron a trabajar para la derrota argentina. Dividido entre quienes querían perder la guerra y quienes deseaban ganarla, el régimen militar argentino, de hecho, se quebró.
 
Aunque algunos sectores combatieron con dignidad y efectividad, como los pilotos de la Fuerza Aérea, en esas condiciones (una conducción política y militar derrotista) era muy difícil triunfar. Y la derrota llegó finalmente el 14 de junio, poco después que, en Buenos Aires, el Papa Juan Pablo II organizara diversas misas y actos masivos llamando a la rendición. De inmediato, en medio de movilizaciones contra los militares y enfrentamientos con la Policía, Galtieri renunciaba y, con él, caía la dictadura.
 
La Guerra de Malvinas generó, y aún genera, intensas polémicas entre diversas corrientes políticas y también dentro de la izquierda argentina y mundial. ¿Qué actitud debía adoptar la izquierda frente a esta acción de un régimen militar que había secuestrado, torturado y asesinado a miles de personas? ¿Qué era más importante: la lucha antiimperialista o el repudio al régimen? ¿Había que jugarse por el triunfo de Argentina, el de Gran Bretaña o ser “neutral”?
 
En respuesta a estas preguntas, la organización morenista de aquella época, el Partido Socialista de los Trabajadores, siguió las enseñanzas de León Trotsky. En una entrevista de 1938, él afirma claramente que, en la hipótesis de guerra entre un régimen semifascista semicolonial y una potencia imperialista “democrática”, los revolucionarios debían ser parte, sin dudar, del “campo militar” del país semicolonial. Y el PST no tuvo dudas: desde la clandestinidad a que lo sometía la dictadura militar, a pesar de haberla combatido heroicamente en esos años y haber sufrido 100 muertos por la represión, ocupó su lugar en el campo militar antiimperialista y, junto con la gran mayoría del pueblo argentino, jugó todas sus fuerzas por el triunfo. Del mismo modo que, después de la derrota, estuvo en las calles del país impulsando las movilizaciones que derribaron a la dictadura.
 
Conozca los materiales de la LIT-CI en esta época
 
La LIT-CI, fundada unos meses antes, y su sección argentina el PST - Partido Socialista de los Trabajadores (en la clandestinidad) -  intervinieron en ese proceso con una clara posición antiimperialista, derivada de principios muy claros enunciados por Trotsky. Tal como ayer, defendemos orgullosos esta política y su aplicación de los ataques y calumnias que sufrió y continúa sufriendo.
 
Presentamos entonces este especial que contiene, en primer lugar, materiales escritos y publicados por el PST y la LIT-CI en 1982, en plena guerra o cuando ésta apenas había terminado con la derrota argentina. En segundo lugar, otros publicados por el MAS argentino, sucesor del PST, en 1987. Esto materiales incluyen polémicas con otras fuerzas de izquierda.
 
En tercer lugar, publicamos materiales escritos recientemente por la LIT-CI y el PSTU argentino, que abordan tanto la ofensiva de Gran Bretaña como la respuesta totalmente parcial e insuficiente del gobierno argentino. Finalmente, presentamos una declaración de la sección británica de la LIT, la ISL que, totalmente coherente con los principios revolucionarios, es solidaria y apoya la reivindicación del pueblo argentino contra su propio imperialismo.

...DECLARACIÓN DEL FRENTE ÍNDIGO NACIONAL REPUDIANDO LA COBARDE AGRESIÓN A LOS DOCENTES DE LA PROVINCIA DE CATAMARCA...QUE LA CTERA SE PRONUNCIE YA...TOCAN A UNO,TOCAN A TODOS...


martes, 10 de abril de 2012

Todos ao Congresso da CSP-Conlutas É preciso unificar as lutas


site@pstu.org.br  

Editorial do Opinião Socialista n. 440



Capa do Opinião Socialista 4
• Existem lutas importantes no país, como as greves da construção civil, a campanha salarial do funcionalismo, as mobilizações populares contra os desalojamentos promovidos pelos governos, e muitas outras. Com as consequências da crise econômica internacional, é provável que a polarização no país aumente ainda mais.

Mas os trabalhadores precisam avançar na unificação de suas lutas e encontrar uma organização que esteja a seu lado. Cada uma das lutas tem menos possibilidades de vitórias se estiverem isoladas. E precisam superar as ilusões no governo e nas centrais (CUT e Força Sindical) que o apóiam. O Congresso da CSP-Conlutas deve ser uma alternativa a isso tudo.

A CSP-Conlutas se firmou como a principal conquista na reorganização do movimento sindical, popular e estudantil. Estamos em um momento difícil para o movimento operário: o terceiro governo petista ainda tem grande peso entre os trabalhadores, afirmando uma proposta de colaboração de classes e um plano neoliberal. A existência e o fortalecimento da CSP-Conlutas tem uma enorme importância.

A central das Lutas
Em primeiro lugar pelas lutas. Não é por acaso que em geral seu nome está ligado às mobilizações mais importantes do último período. A luta do Pinheirinho, que teve repercussão nacional e internacional foi dirigida pela CSP-Conlutas. As grandes marchas a Brasília, as únicas grandes mobilizações de peso nacional de oposição ao governo também foram comandadas pela CSP-Conlutas. As direções de sindicatos e oposições ligadas à central são hoje parte importante da campanha salarial do funcionalismo. As greves operárias da construção civil de Belém (PA) e Fortaleza (CE) foram dirigidas por sindicatos filiados a CSP-Conlutas.

Funcionamento democrático
Em segundo lugar porque a CSP-Conlutas é uma entidade de frente única, plural, com distintas organizações de diferentes origens, que preserva a democracia operária como base para seu funcionamento. Vivemos tempos difíceis em que as burocracias controlam ferreamente os sindicatos, e partidos impõem burocraticamente seu controle nos organismos (sindicatos, associações). A democracia operária possibilita que a base decida sobre as principais polêmicas, mantendo-se o marco da unidade.

Central que não é só sindical,
mas de todos os movimentos

Em terceiro lugar, por se tratar de uma central que não é apenas sindical. A unidade entre o movimento sindical e popular, por um lado, possibilitou a unidade na luta do Sindicato dos Metalúrgicos de São José e a resistência do Pinheirinho.

A unidade do movimento estudantil com o operário é outra das marcas da Central. A ANEL se firmou também como única alternativa nacional dos estudantes contra o governismo da UNE. A vitória de uma chapa dirigida pela unidade entre a ANEL e a esquerda da UNE para o DCE da USP contra a direita mostra a força dessa alternativa.

As lutas contra as opressões machistas, racistas e homofóbicas têm um lugar importante na Central. O Movimento Mulheres em Luta vem se firmando na luta contra o machismo. O Quilombo Raça e Classe acaba de dirigir uma luta popular em São Luís (MA), além de seu peso entre os quilombos da região.

Central socialista
Em quarto lugar, a CSP-Conlutas defende o socialismo. Em um momento em que grande parte das correntes de esquerda abandonou o socialismo, é muito importante ter a CSP-Conlutas como parte do movimento de massas no Brasil.

Não existe nenhuma alternativa nacional articulada no terreno da oposição de esquerda ao governo que se compare a CSP-Conlutas. Os dois setores das Intersindicais não conseguiram firmar um pólo real alternativo à CUT e a Força Sindical. As forças que romperam o Conclat, em 2010, não conseguiram gestar uma alternativa, e uma parte delas estará presente (Fenasps) no Congresso como observadora. É hora então de construir uma alternativa unitária. Integre-se a essa luta.

lunes, 9 de abril de 2012

Argentina: Exijamos soluciones inmediatas MILES SIN LUZ, NI TECHOS NI AGUA DESPUÉS DEL TEMPORAL:




MILES SIN LUZ, NI TECHO, NI AGUA DESPUÉS DEL TEMPORAL:
Exijamos soluciones inmediatas


Declaración del PSTU

Fue una “Semana Santa” difícil. La oscuridad trajo inseguridad. La falta de electricidad, pérdida de alimentos, alza de los precios de las velas y el agua potable. Todo eso, sobre el telón de fondo de una inflación galopante. Y en ese escenario, la absoluta ausencia de apoyo y ayuda oficial.


Declaración del PSTU 09/04/2012

El temporal del miércoles se abatió sobre Capital y el conurbano, dejando miles de casas sin techo y rotas, cientos de evacuados y decenas de miles de trabajadores luz, además de decenas de muertos.
El viento huracanado azotó, cayeron paredes, árboles y volaron chapas. Como siempre, los destrozos golpearon a los hogares más humildes, a las viviendas más precarias: no era solo “la furia de la naturaleza”, sino el castigo de la pobreza.  Era triste ver llegar a los vecinos a sus casas, para amargarse ante el desastre. Mientras tanto, otros miles “metíamos los pies en el agua” para llegar del laburo, con el corazón en la boca por miedo a lo que encontraríamos.
En infinidad de barrios del Oeste y el Sur cayeron postes de alumbrado, amenazando la vida y dejando sin luz, y en muchos casos sin agua ni comunicación, a cientos de miles de habitantes.


Los días pasaron, y la situación se agravó.
Fue una “Semana Santa” difícil. La oscuridad trajo inseguridad. La falta de electricidad, pérdida de alimentos, alza de los precios de las velas y el agua potable. Todo eso, sobre el telón de fondo de una inflación galopante.
Y en ese escenario, la absoluta ausencia de apoyo y ayuda oficial.
En eso, actuaron por igual la Capital de Macri y el conurbano de Scioli: sin diferencias entre ellos, hicieron gala de una sorprendente unidad y solidaridad para no hacer nada de nada. Los operativos del Ministerio de Acción Social con gendarmería fueron más simbólicos que efectivos.


Solo represión


En distintos barrios de todas las localidades, los vecinos se organizaron, hicieron piquetes, cortes y asambleas, reclamaron la restitución de los servicios y ayuda a los municipios.
La respuesta fue el silencio, y en algunos casos, la represión. En Merlo, el gobierno de Otahecé volvió a hacer lo que mejor sabe: dar palos, balas de goma y gases al pueblo.
Pero la necesidad es mayor, y los vecinos siguieron organizándose, ejerciendo la solidaridad obrera y popular, la única que funcionó durante estos días.
Organizando la provisión de agua, la llegada de alimentos, y la propia autodefensa de los barrios. Y en otros casos, obligando a algún funcionario a hacerse cargo de resolver los problemas más urgentes.

¿Y ahora?


Hoy, domingo, la situación es alarmante. En muy pocos lugares se restablecieron los servicios. Los árboles siguen tirados en casi todos lados, la luz y el agua todavía escasean. Y llega el lunes, habrá que  ir a trabajar. ¿Cómo dejar solas a nuestras familias en esta situación? Y en caso de viviendas sin techo ¿cómo defenderlas en los barrios?
Este no será un lunes más para cientos de miles de trabajadores y sus familias. Es una emergencia obrera y popular, y así tenemos que asumirla.
Es necesario multiplicar la organización, coordinar las distintas formas de organización que nos dimos en los barrios, y preparar el reclamo ante cada municipio, ante cada oficina de Edenor o Edesur. La luz tiene que volver de inmediato.

¡Que decreten emergencia popular!


Desde el gobierno, tanto Scioli, como Macri, nos piden “paciencia”. ¡Qué fácil para ellos, y sus diputados! ¡Seguro que a ellos no se les voló el techo, ni están sin luz ni agua!
¿Por qué tener paciencia, mientras ellos son incapaces de solucionar ningún problema?
Ahora nos dicen que “no están en condiciones de reparar todo de inmediato”.
Exigimos soluciones inmediatas. Y esas soluciones existen, si hay voluntad para llevarlas a cabo.
Es necesario decretar asueto laboral para todos los trabajadores que declaren problemas en sus viviendas y barrios, hasta que se resuelva la situación.
Edesur y Edenor tiene que convocar a todo el personal que despidieron cuando se privatizó, y volver a tomarlo para reparar todo. Las municipalidades tienen que contratar en blanco de inmediato a todos los electricistas sin empleo, y poner a trabajar cuadrillas que reparen todos los postes y cableado, levanten los árboles, reparen todas las viviendas afectadas y destapen todos los desagües. ¡Que la luz vuelva de inmediato!
Hay que abrir cuentas gratuitas en Easy y todos los grandes corralones, para que cada vecino saque los materiales de construcción que necesita, a cuenta de pago de parte del gobierno, tanto municipal como provincial. ¡Chapas, cemento, arena, hierro, gratis para los damnificados!
Las escuelas tienen que ponerse en condiciones urgentemente. Y los docentes, organizar junto a las comunidades, todo el socorro que los chicos de los barrios requieran.
Hay que adelantar un sueldo a todos los trabajadores estatales y privados, para que puedan responder a la emergencia.
Y en los barrios, organizar asambleas populares, para garantizar la seguridad. No podemos confiar en la policía, que estos días brilló por su ausencia mientras nuestros barrios eran bocas de lobo oscuras y peligrosas. Los vecinos somos completamente capaces de mantener el orden, sin violencia y con el control del conjunto de los trabajadores y el pueblo.
Formar comisiones de crisis en  cada barrio, y coordinar un comité de crisis en cada municipio, para organizar todas las tareas.
Hay que poner todos los recursos necesarios para arreglar lo que el temporal destruyó. Los fondos tienen que salir de un impuesto de emergencia a todas las grandes empresas de Capital y el Gran Buenos Aires.
¿Qué todo esto cuesta plata? Claro, que lo paguen los que más tienen. Que pongan la plata no solo YPF, sino todas las petroleras, mineras, bancos y empresas multinacionales que se llenan los bolsillos saqueando al país. Que todos los diputados y senadores, concejales y funcionarios, donen sus fabulosos salarios. ¡No puede ser que siempre perdamos los de abajo, mientras ellos viven bien a costillas nuestras!
Llamamos a todos los trabajadores a organizarse desde sus lugares de trabajo y barrios por estas medidas. Y reclamamos a Moyano y la CGT, a las CTA, y a todos los sindicatos, que sean sensibles a los problemas de los trabajadores y se involucren estas y otras medidas de emergencia.

Soluciones de fondo

Con estas sencillas medidas, salimos en 48 horas de la emergencia.
Pero no podemos quedarnos en eso, hasta que el próximo temporal vuelva a afectarnos.
Es preciso un plan nacional de obras públicas y viviendas, para superar el déficit habitacional, construyendo millones de casas seguras y dignas, caminos y desagües, redes cloacales, de agua corriente y gas natural para todas las casas del país. Con tendidos eléctricos seguros y no postes que son una amenaza.
Para eso, hay que estatizar todas las empresas de energía y servicios, que se llenan de plata y no invierten nada, manteniendo cableados y redes de agua, teléfonos y servicios precarios.
Plata sobra: hay que dejar de pagar la deuda pública a los bancos extranjeros y grandes capitalistas, e imponer impuestos progresivos a las multinacionales y las grandes empresas, estancias, bancos.
Con eso alcanzaría, además, para asegurar un sueldo para cada trabajador que cubra la canasta familiar y permita construir una casa digna y segura, en barrios donde se pueda vivir, con seguridad, transporte, salud y educación garantizadas.

viernes, 6 de abril de 2012

Manifiesto de la Coordinación Europea de la LIT-CI


Escrito por Coordinación europea de la LIT-CI   
Martes 27 de Marzo de 2012 
Contra la guerra social de la UE y de los gobiernos de la troika

¡Abajo los recortes y las reformas laborales!
¡Ni un euro más para los banqueros!
¡No al pago de la deuda publica a los banqueros!
¡Por un plan de rescate de los trabajadores y el pueblo!
¡Por una respuesta europea unificada frente a la guerra social
 
Los gobiernos europeos han declarado una guerra social abiertacontra los trabajadores, la juventud y los sectores populares del continente, con la finalidad de imponerles un retroceso histórico. Esta guerra social se concentra con especial virulencia en la periferia de la zona euro (Grecia, Portugal, Irlanda, España e Italia) e involucra de pleno a la UE y al euro, los instrumentos político y económico desarrollados por los imperialismos europeos al servicio de los bancos y los grandes grupos empresariales. La guerra social es la respuesta del capitalismo europeo a la crisis capitalista iniciada en 2007, una crisis que sólo puede ser comparada con la Gran Depresión, que hoy tiene su epicentro en Europa.  

La política de la UE expresa la necesidad de los imperialismos centrales, alemán y francés, de descargar en la periferia europea el peso de la crisis, con el fin de evitar que ésta alcance de lleno al centro, amenazando frontalmente sus intereses y empujando a economía mundial hacia el abismo. La política de la UE es también un instrumento básico para consolidar la hegemonía de la burguesía alemana sobre Europa. Los planes de pillaje que se abaten sobre Grecia son la avanzada de un drama que recorre toda la periferia europea.

La respuesta de los trabajadores y los sectores populares a los recortes y las contra-reformas se hace sentir en toda la periferia. Con la clase trabajadora y el pueblo griego como vanguardia indiscutida, las huelgas y las manifestaciones ganan las calles de Portugal, Italia y el Estado Español, en una onda europea que incluye a los países del Este (Rumanía), así como a Gran Bretaña y Bélgica.

En esta situación crítica, las secciones de la LITci (Liga Internacional de los trabajadores-Cuarta Internacional)   reunidas en Lisboa con ocasión del Congreso de constitución del Movimiento Alternativa Socialista (MAS), nos dirigimos fraternalmente a la vanguardia militante europea para presentarle nuestra visión sobre la actual crisis y las alternativas que están planteadas.

La Unión Europea y el euro: armas de guerra contra los trabajadores y los pueblos
 
La constitución de la Unión Europea y la posterior creación del euro, culminando una larga evolución que data de finales de la II Guerra Mundial, expresaban la necesidad de los imperialismos centrales europeos de contar con los instrumentos que les permitieran lograr un doble objetivo: el primero, poner en marcha un plan unificado para barrer las conquistas alcanzadas por la clase trabajadora europea en el período de  posguerra y hacer así del continente “la región más competitiva del mundo”. El segundo, inseparable del anterior, presentar un frente común para disputar al imperialismo norteamericano su parte del botín en el saqueo del mundo, enfrentando al mismo tiempo a los “países emergentes”. La UE, cuyo corazón es la zona euro,  no era, sin embargo, ningún Estado unificado sino un bloque regional imperialista de Estados, con un núcleo duro formado por el capitalismo alemán y francés (asociados a la vieja potencia británica, con sus intereses específicos en torno a la City y sus “relaciones especiales” con EEUU). Alrededor de dicho núcleo se agruparon imperialismos de segunda y tercera división, como Italia, el Estado español, Portugal o Grecia y, en una segunda corona, los países del Este, “anexionados” tras el proceso de ampliación y sometidos desde bien temprano a un proceso de recolonización por parte, ante todo, del capitalismo alemán.

El euro fue, desde su creación, un instrumento fundamental para lograr la hegemonía alemana sobre Europa. Sirvió para afirmar la preponderancia, en primer lugar, de la industria alemana, cuyas exportaciones a la periferia  se multiplicaron, en paralelo a la desindustrialización de ésta, cuyos grandes déficits comerciales eran ampliamente financiados con los excedentes de capital de  los bancos alemanes y franceses, que tampoco dudaron un instante en alimentar generosamente procesos especulativos como la enorme burbuja inmobiliaria española.

Conforme este proceso se desarrollaba y la periferia se sumergía en un mar de deudas, su banca y sus finanzas -dependientes de la financiación alemana y francesa- conseguían beneficios récord y afirmaban su predominio, junto a sectores como la construcción o la energía, que no representaban riesgo al dominio exportador alemán. Esta burguesía parasitaria de la periferia se convertía así en beneficiaria y agente del sometimiento a los imperialismos centrales.
 
El endeudamiento de las economías europeas y, en particular, de la periferia,  disparado a partir de la implantación del euro en 2000, formaba parte del proceso general de endeudamiento privado y especulación que se desarrollaba a escala mundial, con epicentro en el sistema financiero norteamericano (subprimes). Cuando la ola de endeudamiento general ya no bastó para prolongar la crisis de sobreproducción y la crisis capitalista finalmente reventó en 2008, los Estados salieron en masa a salvar a los banqueros y a los grandes capitalistas y dio comienzo la mayor guerra social contra la clase trabajadora y los sectores populares desde los años 30 del siglo pasado. En Europa, con la deuda privada de los bancos convertida en deuda pública y con la periferia fragilizada y masivamente endeudada, la crisis capitalista tomó a partir de 2010 la forma de crisis de endeudamiento público. La crisis de la deuda pública se ha convertido así en la gran justificación de la guerra social y  en el instrumento privilegiado del capital financiero para apropiarse de la riqueza a costa del empobrecimiento masivo de los pueblos. Es, al mismo tiempo, el arma para someter a los países de la periferia a los capitalismos centrales, en particular al alemán.

Deuda pública, recortes, contrarreformas y neocolonización
 
Los recortes criminales en los presupuestos públicos conllevan el desmantelamiento y privatización de los servicios públicos básicos de sanidad, educación, del sistema de pensiones y el aumento vertiginoso de la pobreza, mientras el desempleo (empujado por la recesión que los planes de austeridad acentúan) avanza disparado, alcanzando millones de hogares. Los recortes en los servicios públicos van de la mano de los planes de privatización del patrimonio nacional que aún permanecen en manos públicas. Y como parte inseparable del paquete, las contrarreformas laborales, que en Grecia, el Estado español, Portugal o Italia, liquidan la negociación colectiva y entregan  a los trabajadores a la arbitrariedad patronal, con todas las facilidades para despedir con costes ridículos y los medios para aplicar una reducción general de los salarios.

La salida burguesa de la crisis capitalista implica este aumento brutal de la explotación, en particular de la periferia del euro, con una plusvalía que debe ser drenada hacia los bancos franceses y alemanes, en un festín macabro en el que participan como cómplices y socios menores los bancos y grandes empresarios del país. Pero poner a los países de la periferia volcados al pago de la deuda exige su control político. Este proceso, que es parte constituyente de la ofensiva capitalista, viene ahondándose desde el estallido de la crisis de la deuda. En realidad, es ya algo evidente en Grecia,  que vive la degradación de su status nacional: de socio menor de los imperialismos centrales a la condición de neocolonia. Este movimiento, que tiene ritmos desiguales según los países, afecta a toda la periferia y es inseparable, además, de los procesos de bonapartización del régimen político, donde los gobiernos  se someten directamente a la UE, tienden a autonomizarse de las mayorías parlamentarias y a apoyarse crecientemente en el aparato de coerción estatal, extendiendo las medidas de represión y de restricción de derechos democráticos.

El saqueo de la periferia es inseparable de los instrumentos con que la burguesía europea lo lleva a cabo: la Unión europea y el euro, ahora reconfigurados alrededor de la “Unión fiscal”, votada a instancias de Angela Merkel, que acaba con la soberanía presupuestaria de los Estados de la periferia[1].

El proyecto del euro no está en discusión para los imperialismos centrales, aunque Grecia o incluso Portugal acaben fuera del mismo. El euro fue un paso significativo en la constitución de la hegemonía alemana sobre Europa y sigue siendo una pieza clavepara asegurarla y para competir con EEUU y Japón.

La burguesía de la periferia, dominada por las finanzas, no tiene reparo en colaborar en el proceso de sometimiento de sus países a los dictados del capitalismo alemán y francés, para poder así participar de la rapiña del capital imperialista alrededor del mundo. Son  los carroñeros de los grandes predadores.

Estamos en la cúspide de un largo proceso histórico de decadencia de las burguesías de la periferia europea. La UE y la moneda única fueron la ilusión para volver a su pasado imperialista y colonial, mientras el endeudamiento parecía ser el pasaporte de entrada en el club de los grandes.  Pero la crisis puso un final abrupto a las ilusiones. Las burguesías de la periferia europea ya no tienen margen de maniobra, su endeudamiento se ha convertido en su principal problema y está obligada a imponer un retroceso histórico a las conquistas sociales. Ahora, si quieren seguir como socios menores de los imperialismos centrales, aún con ritmos distintos, deben entregarles el país y asegurar que una parte mayor de la riqueza nacional vaya a manos de la banca alemana y francesa. Ese es el precio a pagar para seguir en el club. Por eso, no hay lucha posible contra el imperialismo alemán que no incorpore la lucha contra las burguesías de la periferia de Europa. 

Para los trabajadores, los sectores populares y la juventud de la periferia, no hay ninguna perspectiva de futuro en la UE y en el euro. Los gobiernos al servicio de la banca y de la UE,  sean de la derecha o de la socialdemocracia, dicen que “no hay futuro fuera de la UE” y que “salir del euro es el caos”. Pero el “caos” es el desempleo en millones de hogares; son los despidos y los cierres de empresas; es no poder llegar a fin del mes con salarios y pensiones miserables; son las escuelas sin calefacción y con profesores con salarios recortados y cada vez mas precarizados; es el deterioro general de la sanidad pública o el tener que pagar para ser atendido en un hospital. Así, de la misma manera que mantenerse en la UE y en el euro es una necesidad de las burguesías decadentes de la periferia, para la inmensa mayoría equivale al empobrecimiento y la ruina social.

Intentan hacer pagar a los trabajadores y a los sectores populares la permanencia en el euro y la UE con inmensos sufrimientos. Y no obstante, sectores importantes de la patronal y del gobierno alemán se muestran ya claramente partidarios de la salida de Grecia y Portugal de la moneda única. Su problema sería, en verdad, el cuándo y el cómo: no quieren antes de consumar el pillaje, pero sobre todo deben hacerlo de forma “ordenada” y controlada, pues no pueden permitirse un contagio que arrastre a Italia o al Estado español y haga explotar la zona euro, provocando un tsunami financiero de alcance europeo y mundial.

Se acabó la etapa del estado del bienestar
 
No estamos ante un cambio más, sino ante un proceso de cambio cualitativo de las relaciones entre las clases dentro de cada país y de las relaciones entre los países europeos entre sí. Un cambio en el que deuda pública, recortes, contrarreformas y neo-colonización de la periferia forman un cuarteto inseparable con el que los imperialismos centrales europeos quieren asegurar su hegemonía y fijar las bases para competir con el imperialismo norteamericano.

No hay opción de vuelta atrás al viejo escenario anterior a la crisis. Sea cual sea el desenlace del proceso en curso, el Estado del Bienestar se acabó, del mismo modo que  se terminó la UE anterior a la crisis. Ahora una parte importante de la riqueza nacional de la periferia no podrá ser repartida y debe ser expatriada en beneficio de los imperialismos centrales. Ya no va a ser posible mantener la paz interna entre las clases con ayuda de presupuestos públicos que distribuyan salario indirecto (educación, sanidad, pensiones) entre la mayoría de la población. En este contexto, las victorias parciales de los trabajadores ya no van a dar lugar a conquistas estables y sólo pueden ser antesala de batallas más encarnizadas. El desenlace último será o bien un retroceso histórico de la clase obrera europea en el cuadro  de  una UE hegemonizada por el imperialismo alemán o bien la ruptura con la UE y el euro y la apertura de una vía internacionalista revolucionaria.

La socialdemocracia y las burocracias sindicales
 
Para avanzar en la lucha por mantener sus conquistas y enfrentar a los gobiernos, los trabajadores tienen un gran obstáculo a enfrentar, que son los partidos socialdemócratas griego, español, portugués o italiano, que desde el gobierno no han dudado en aplicar los planes de la UE y los banqueros y que, después, desde la oposición, hacen frente común y no obstaculizan realmente los gobiernos de derecha o "técnicos" que los han sustituido y que son ahora los responsables de imponer los planes de saqueo y empobrecimiento.
                                                                                                
Un gran desafío que tenemos por delante es superar la enorme traba impuesta por las burocracias sindicales. Cuando  la ferocidad de los ataques exige una respuesta general unificada en cada país, en la periferia y a escala europea, estas  burocracias, organizadas en la CES, se limitan a negociar,  país por país,  la intensidad de los ataques, convocando movilizaciones que no cuestionan a los gobiernos y ni siquiera se plantean el objetivo derrotar las reformas laborales y echar atrás los “planes de austeridad”.  En realidad, jamás han cuestionado el pago de la deuda pública a los bancos, ni la política de austeridad como tal, ni mucho menos aún la pertenencia al euro y a la UE, de la que son abanderados. Su oposición se  limita a pedir que  los recortes sean más suaves y a solicitar una reforma fiscal. Su verdadera preocupación es negociar la continuidad de sus propios privilegios, ahora directamente atacados o, en cualquier caso, disminuidos y amenazados por las reformas y los recortes.

En este momento, nuestros países viven un complejo, rico y desigual proceso de reorganización frente a la burocracia sindical. Este proceso se expresa, en algunos casos, en la formación de organizaciones sindicales alternativas, en otros casos, en oposiciones sindicales y, en el caso de Grecia, en comités electos y movimientos de coordinación desde la base. Desarrollar este proceso exige no solo romper con los viejos y carcomidos aparatos burocráticos sino, más aún, unificar todo este movimiento de oposición a la burocracia  bajo las banderas de la independencia de clase y de la democracia obrera, superando todo sectarismo de aparato y avanzando hacia la construcción de un sindicalismo combativo y de masas que sea una alternativa al control de las burocracias.  Esta lucha va a exigir una adecuada combinación entre la denuncia de la burocracia sindical y su emplazamiento ante los trabajadores a que asuma su responsabilidad  en la lucha.

No es justificable la negativa de la burocracia sindical a la convocatoria urgente de jornadas unitarias de huelga y de lucha a escala de la periferia del euro y europea. No se puede entender cómo, ahora mismo, pueden estar convocadas dos huelgas generales, una en Portugal y otra en el Estado español, con una semana de diferencia. La principal fuerza de nuestros enemigos es precisamente nuestra división país a país, mientras ellos están unidos y disciplinados por la UE. No podemos derrotar sus planes sin unir internacionalmente nuestras fuerza, del mismo modo que no hay “salidas nacionales” a la crisis. Por eso es fundamental acompañar todo este movimiento con  pasos efectivos en la coordinación del sindicalismo combativo europeo.

La izquierda europea y el programa ante la crisis
 
El cruce de caminos de la historia de Europa también pone a prueba a las organizaciones políticas de la izquierda. Los “europeístas”, como el Bloco de Esquerda de Portugal, no consideran otra opción que mantener el pago de la deuda a los banqueros, eso sí, convenientemente “reestructurada”. Según Louçã, el principal dirigente del Bloco, permanecer en el euro y en la UE es algo irrenunciable y, sobre esa base, hay que negociar el tamaño de la austeridad. Esta posición es coincidente con la del PC portugués que, a su vez, dirige la burocracia sindical de la CGTP. Pero Louçã vive en un continente que sólo existe en sus sueños, porque la Europa de verdad, la UE,  no admite negociación alguna sobre el Estado de Bienestar en la periferia. Esta política del Bloco, y del PCP, mantiene a los trabajadores pegados a su burguesía y a la UE y sin alternativas frente al empobrecimiento y el expolio. Una política similar es defendida en Grecia por Syriza[2] , que también dice que  hay que “reestructurar la deuda”, es decir, reducirla, abaratarla y alargarla…para seguir pagando.

Estos partidos se niegan  a plantear el no pago de la deuda y también rechazan hasta la inmediata suspensión del pago de la deuda pública,  pues son conscientes de que ello arrastraría a la salida del euro y a la ruptura con la UE,  lo que, desde su punto de vista, equivale a la ruina completa del país. Pero esta es una política ciega y suicida, que hace el juego al imperialismo alemán y francés. Porque todos saben que la deuda griega, o la portuguesa, son simplemente impagables y  que la UE sólo busca el saqueo del país. Mientras Grecia y Portugal se  hunden aceleradamente, estos partidos se dedican a alertar sobre su hundimiento y a proponer como solución hacer más cómodo el tamaño de la soga de la que cuelgan los trabajadores y los sectores populares.  

El partido de la Refundazione Comunista italiano se limita a una crítica chovinista al gobierno Monti por haber “cedido soberanía a Alemania”, pero Monti también representa al imperialismo italiano, que es cómplice necesario de Angela  Merkel. La intención de los dirigentes de Refundazione es volver por la tercera vez al gobierno con la misma burguesía imperialista italiana que hoy sostiene Monti.

En cuanto al NPA francés, su candidato a la presidencia, Philipe Poutou, afirma: "creemos que la única manera de poner fin a los dictados de la rentabilidad y la competitividad [de la UE] es la construcción de una Europa de los pueblos. El verdadero problema no es si estamos ‘a favor’ o ‘en contra’ de Europa"[3]. Pero no vale hacer trampa. El problema no es si estamos ‘a favor’ o ‘en contra’ de Europa en general, sino de la Europa particular y concreta que hoy existe, esa Europa imperialista que es la Unión Europea, instrumento de opresión y colonización de los pueblos de Europa al servicio de los imperialismos centrales. 

A los trabajadores griegos, portugueses,  italianos o del Estado español no se les puede decir que hace falta “una ruptura económica y social con el sistema capitalista” en general y dejar de lado el problema real del pillaje de sus países a través de la UE y del euro. No se puede hablar de  política anti-capitalista en serio si se elude el enfrentamiento con la forma concreta en que la burguesía europea golpea a la clase trabajadora y los pueblos de Europa.

El programa de Philipe Poutou es el del NPA y el del Secretariado Unificado afirma: “En Europa, la respuesta a la crisis no es el proteccionismo nacionalista y la salida del euro. Eso llevaría a una competencia exacerbada entre los países europeos y a nuevos ataques contra los pueblos (…)  por no mencionar el desarrollo de los movimientos chovinistas y xenófobos. La respuesta que se necesita es una Europa, social, democrática y ecologista,  que rompa con las políticas e instituciones europeas[4].
 
Por supuesto, no podemos sino concordar con el rechazo al proteccionismo nacionalista,pero no estamos de acuerdo en que, de nuevo, se haga  trampa. Porque lo que están defendiendo de verdad el NPA y el SU es que no hay más opción a la ruptura con el euro y la UE que el proteccionismo nacionalista burgués. Y esto no es verdad. Este dilema es efectivamente el de las burguesías europeas, en particular las de la periferia, pero no el de la clase trabajadora y la  izquierda. La burguesía y los gobiernos de la periferia amenazan, un día sí y otro también, con que la salida del euro equivale a precipitar a los países en el abismo. Pero lo único seguro es lo contrario: los planes a los que condicionan la permanencia de los países de la periferia en el euro y la UE son la condena segura de  los trabajadores y los sectores populares al empobrecimiento y la ruina social.

Poutou dice que las medidas necesarias para que los trabajadores no paguen por la crisis del capital son las que abren el camino a “una ruptura económica y social con el sistema capitalista”, pero eso significa romper con la UE y el euro, eso sí, en el marco de una salida internacionalista a la Europa del capital.

El NPA, con esta política, acaba entregando a la ultraderecha del Front National la bandera de la ruptura con el euro y la UE, ya que no deja sino dos opciones: quedarse en el euro y la UE (justificándolo con una retórica cada vez más hueca acerca de un pretendido proceso constituyente que  reformaría unas instituciones irreformables y armonizaría socialmente la UE por arriba) o abrir el paso al Front National y su política xenófoba. Pero el NPA deja de lado otra alternativa, en realidad  la única que puede ofrecer una salida favorable a la crisis histórica del capitalismo europeo: romper con el euro y la UE, demoler este engendro antidemocrático y antisocial del capital financiero que es la UE y levantar la bandera de la solidaridad internacionalista y de la lucha por una nueva Europa, la de los trabajadores y los pueblos, la de los Estados Unidos Socialistas de Europa.
 
Un programa frente a la catástrofe
 
La solución para detener la catástrofe que asola Grecia y se abate sobre la clase obrera, la juventud y las clases medias de los países de la periferia, sólo es posible rompiendo con la sangría y el pillaje de los países y uniendo fuerzas. La lucha inmediata es, por supuesto,  echar atrás los recortes, las reformas de las pensiones y laborales, conscientes de que elloexige unificar las luchas en cada país y ofrecer una respuesta común en toda la periferia europea.
 
Pero parar la sangría exige como medida imprescindible e imperiosa el No pago de la deuda a los banqueros y fondos especulativos. Ningún euro de los presupuestos públicos debe ir a los banqueros sino a las necesidades sociales! Es urgente unir en cada país y coordinar en toda la periferia europea, a todas las fuerzas dispuestas a luchar por ello, con el fin de convertir esta exigencia en un gran movimiento de masas

Los tertulianos a sueldo del capital agitan en los medios de comunicación con el argumento de que esta medida llevaría a una quiebra catastrófica  de los bancos y, tras ellos, de la economía. Pero eso tiene una respuesta sencilla: hay que estatizar los bancos (expropiando a los grandes accionistas e inversores), unificarlos y ponerlos bajo control de los trabajadores y las organizaciones populares, salvaguardando los depósitos de los pequeños ahorradores y poniendo el crédito al servicio de reorganizar la economía en beneficio de la inmensa mayoría.

No  hay cómo conciliar las necesidades básicas de los trabajadores y el pueblo  y el “rescate” de los bancos. Toda medida seria para rescatar a la población  trabajadora chocará directamente con las necesidades vitales de las burguesías de la periferia y los imperialismos centrales. Por ello la salida del euro y la ruptura con la  UE emerge como una necesidad política inmediata si de lo que se trata es de rescatar a los trabajadores.

Sabemos que el país que tome este camino se va a enfrentar a un boicot despiadado para hundirlo. Por eso, como medidas elementales de autodefensa y como medio necesario para organizar adecuadamente su economía, deberá establecer el monopolio estatal sobre el comercio exterior y el pleno control de los movimientos de divisas, así como nacionalizar las empresas estratégicas, poniéndolas bajo control de los trabajadores. De la misma manera, para asegurar el trabajo para todos y acabar con la precariedad laboral, deberá repartir el trabajo entre todos  (escala móvil de horas de trabajo),  poner en marcha un amplio plan de obras públicas y reorganizar la industria y los servicios.

La crisis griega, como avanzada de las crisis de la periferia, muestra que la única clase que puede impedir la bancarrota del país, parar la profunda deriva antidemocrática e impedir el pillaje del país, es la clase trabajadora. Pero ello exige acabar con el gobierno títere de la UE y sustituirlo por un gobierno de los trabajadores y el pueblo,  apoyado en las organizaciones que sustentan la movilización en las empresas y en las plazas. Sólo un gobierno así puede  tomar las  medidas necesarias que  hemos explicado.

Esto no es, por lo demás, una alternativa limitada a Grecia. La lucha y el triunfo en un país, desde una perspectiva histórica, no es sino una solución provisional, porque sin la solidaridad internacionalista de los trabajadores del continente y del mundo, cualquier movimiento revolucionario está condenado al fracaso. Por otro lado (a diferencia de lo que proclama el KKE - partido comunista griego), no hay posibilidad material alguna de construir el socialismo si no lo hacemos a escala europea y, más  allá todavía,  a escala mundial. De ahí la necesidad vital de recuperar la perspectiva de la lucha por los Estados Unidos Socialistas de Europa, retomando la bandera de la III Internacional antes de caer bajo las botas de Stalin.

Este es el compromiso de las organizaciones europeas de la Liga Internacional de los Trabajadores (LIT-CI), es la lucha que queremos llevar juntos, codo a codo  con a los militantes y activistas. Es decir llamamos a los trabajadores, la juventud y el pueblo a luchar por una salida obrera a la crisis que exige plantear la cuestión del poder para la clase obrera. Es en esta lucha que queremos construir nuestras organizaciones y reconstruir la Internacional revolucionaria que necesitamos como el aire que respiramos.

Marzo 2012
 

[1] a) habrá sanciones automáticas a todos los países que sobrepasen el límite de déficit público fijado; b) el Tribunal de Justicia europeo podrá multar a los Estados que no aprueben las leyes que garanticen el pacto presupuestario; c) el Eurogrupo (consejo compuesto por los ministros económicos) tendrá la última palabra sobre los presupuestos de los Estados, que antes de ir a los parlamentos, pasarán por la criba de Alemania; d) la Comisión europea dictará las líneas de política económica a los gobiernos
 
[2]SYRIZA (“Coalición de la Izquierda Radical”) frente electoral lanzado en 2004 y compuesto por varias organizaciones de la izquierda griega y personalidades políticas. La principal organización es Synaspismos (SYN- Coalición de la Izquierda de los Movimientos y Ecología). Tiene nueve diputados en el parlamento.

[3]http://poutou2012.org/L-Europe-fragilise-t-elle-ou

[4] Informe aprobado por el Comité Internacional del Secretariado Unificado. 22 de febrero de 2011. Las negritas son nuestras.

Armar a los revolucionarios para derrocar a Bashar y retomar las colinas del Golán





Escrito por Mohamed El-Kadri   
Martes 03 de Abril de 2012
Hace un año, el 15 de marzo, comenzó la revolución siria. Inspirada en las revoluciones tunesina, egipcia y libia, la población de Deraa salió a las calles para protestar contra el apresamiento de niños que, supuestamente, pintaron un muro para exigir reformas. La respuesta del dictador Bashar fue rápida y cruel. Comandada por su hermano Maher, la cuarta división asesinó a disidentes, sofocando las protestas en Deraa.

Sin embargo, la revolución se radicalizó y se nacionalizó. Todo el viernes fue la misma cosa. De Deraa a Idlib, pasando por Hama y Homs, y de Deir el Zour a los suburbios de Damasco, el pueblo salió a las calles cantando: “Desaparece Bashar”. Se formaron los Comités de Coordinación Local en varias ciudades, villas y barrios. En todas las manifestaciones hay cristianos, drusos, curdos, ismaelitas y alauitas, junto a sunitas que cantan: “Uno, uno, uno, el pueblo sirio es sólo uno”.

Las vísperas del Ramadan, las movilizaciones en Hama llegaron a 500 mil personas. Durante el Ramadan, temiendo que las movilizaciones semanales se convirtiesen en diarias, Bashar atacó Hama, matando cientos de sirios.

Aún así, las movilizaciones continúan en varias ciudades. La economía está casi paralizada. La producción agrícola se desplomó, la inflación es de 20% al año, y la libra siria cayó a la mitad frente al dólar, en un año. Los soldados se niegan a atacar a los manifestantes y desertan. Surge el Ejército de Siria Libre.

Ahora Bashar realizó otra masacre ejemplar. Por tres semanas atacó barrios de Homs, arrasando Bab Amr Homs, esa ciudad maravillosa, que tiene un alto grado de organización. El periodista Nir Rosen, de Al Jazeera, describe, en un artículo: “El Consejo Revolucionario de Homs fue formado en setiembre. El tiene comités de seguridad, medios, manifestaciones, asistencia médica, ayuda humanitaria y asuntos legales. En enero, ellos alimentaban a 16 mil familias en toda la provincia. Se eligió a su dirigencia y vive clandestinamente”. Eso muestra que la revolución no es una creación extranjera, como dice Bashar, sino una verdadera revolución popular, con líderes en cada ciudad siria.

La masacre en Homs y en otras ciudades pone en primer plano la necesidad del armamento para se defender de la violencia del régimen.

El mismo periodista de Al Jazeera escribe: “La insurgencia siria no está bien armada, ni bien financiada”. Los revolucionarios compran sus armas de contrabandistas que las traen de Irak, Líbano y Turquía. O, incluso, de integrantes del propio ejército sirio. Pero, eso no es lo suficiente para enfrentar a Bashar. La mayor parte del financiamiento viene de sirios viviendo en el exterior.

La intervención extranjera no es una solución. Si la revolución avanza, es posible que el imperialismo o la Liga Árabe intervengan. Pero, el objetivo de ellos no es fortalecer la revolución, sino paralizarla y destruirla. Los países imperialistas quieren defender sus intereses económicos y políticos, que están amenazados por la revolución. La Liga Árabe teme que una victoria de la revolución alimente movimientos semejantes en sus países.

La propuesta de la Liga Árabe, apoyada por Estados Unidos y los países europeos, es que Bashar se aleje del gobierno y su vice asuma, negociando con la oposición. Ahora, el régimen no es sólo Bashar, sino la banda que está con él. En esa propuesta de las dictaduras árabes, Maher Assad, el asesino hermano de Bashar, continuaría al frente de la cuarta división del ejército.

Hasta el momento, las potencias imperialistas no quieren intervenir, ni las dictaduras árabes. Esa es la conclusión del sociólogo Immanuel Wallerstein: “Por más que sea elevado el volumen de la retórica y por más terrible que sea la guerra civil, nadie quiere realmente que Assad salga. Arabia Saudita, Estados Unidos, Israel, Turquía y Francia, ninguno de esos países quiere intervenir directamente en el conflicto sirio”.

La solución es exigir que todos los países proporcionen armas para que los revolucionarios sigan la lucha. El pueblo sirio tiene el derecho de decidir democráticamente el rumbo de su país y de armarse. Con armas, el ejército se va a dividir, y la revolución va a vencer.

La revolución en Siria sólo va a estar completa con la caída de Bashar y de las élites dominantes, y con la recuperación de las colinas del Golán. Los revolucionarios tienen que declarar, desde ya, que no van a colaborar con Israel, como Bashar ha hecho. La recuperación de las colinas será un golpe contra Israel y va a fortalecer la lucha de los palestinos. ¡Revolución, hasta la victoria siempre!

Nacionalistas e “izquierdistas” apoyando a la dictadura

Bajo el alegato de que se ubican en defensa del pueblo sirio, líderes nacionalistas como el presidente Chávez y Fidel Castro, juntamente con Hezbollah y los partidos comunistas en todo el mundo, en la práctica están apoyando la dictadura de Bashar.

Al inicio, decían que el régimen de Baath era antiimperialista. Pero, ¿cómo explicar que ese régimen mandó 5 mil soldados para combatir a Saddam Hussein junto a Estados Unidos y a las potencias europeas en la primera guerra del Golfo? ¿Cómo explicar la invasión del Líbano en 1976, atendiendo un pedido de Kissinger para atacar al Movimiento Nacional Libanés, liderado por Kamal Jumblatt, con la participación de la OLP (Organización por la Liberación de Palestina), de los chiítas, de los sunitas y de los varios partidos comunistas, que estaban a las puertas de tomar el poder en Líbano contra las fuerzas fascistas de la Falange? ¿Cómo explicar la pasividad del régimen sirio frente a la ocupación de las colinas de Golán por Israel? Hoy, la frontera con Siria es la más segura para Israel.

Escribe Immanuel Wallerstein: “Siria ha sido un vecino árabe relativamente tranquilo, una isla de estabilidad para los israelíes. Sí, los sirios ayudan a Hezbollah, pero Hezbollah también se ha mantenido calmado”. El concluye: “¿Por qué los israelíes querrían correr el riesgo de una turbulenta Siria post baathista? ¿Quién asumiría el poder? ¿No querrían reforzar sus credenciales ampliando la Jihad contra Israel? Y la caída de Assad, ¿no avalaría la estabilidad relativa de la que parece ahora disfrutar el Líbano? ¿El resultado no acabaría por ser una renovación del radicalismo de Hezbollah? Israel tiene mucho que perder, y casi nada por ganar, si Assad cayera”.

Otro argumento de los colaboradores de Bashar es que Siria apoya a los palestinos. Todos conocen la famosa frase de Yasser Arafat sobre el régimen sirio: “Assad fi Lubnan wa arnab fi jaulan” -Assad es un león en Líbano (contra los palestinos) y un cordero en las colinas del Golán (contra Israel). El régimen sirio nunca reconoció a la OLP y ayudó a expulsarla del Líbano, en 1982. Los palestinos saben de eso. Muchos luchadores pasaron por las prisiones del régimen sirio. Muchos palestinos no apoyan a Bashar. Ismail Hanieh, de Hamas, declaró: “Un pueblo que lucha por libertad y justicia contra la ocupación sionista de Palestina, jamás podría apoyar a un régimen que mata a su pueblo que pide libertad y justicia”. Cien intelectuales palestinos hicieron un manifiesto apoyando la revolución en Siria. Y el periodista Nir Rosen, de Al Jazeera, informa en dicho periódico que varios grupos palestinos están ayudando a la revolución dentro de Siria.

Por último, la llamada injerencia extranjera del imperialismo y de las dictaduras del Golfo, en Siria. En primer lugar, los colaboradores de Bashar no hacen mención a la interferencia de Rusia y de Irán, que han dado asistencia logística al régimen. En segundo lugar, si Estados Unidos, Europa y la Liga Árabe hubiesen intervenido, Bashar ya estaría depuesto. Ellos no darán ni lo mínimo, que son armas, para el pueblo sirio, para defenderse de la dictadura. Por eso, Bashar masacra al pueblo sirio impunemente, como hizo en Bab Amr.

Para terminar, un llamado, en particular a Hezbollah. Ustedes conocen lo que fue la ocupación siria en el Líbano, por 30 años. Ustedes saben que, a la primera oportunidad, Bashar va a negociar con Israel y entregar a Hezbollah como moneda de canje. Ustedes saben de las masacres que Bashar está haciendo contra su pueblo, y hay miles de refugiados en el Líbano. Es hora de cambiar de posición. Hezbollah tiene que seguir el ejemplo de Hamas, romper con Bashar y apoyar la revolución. Ese es el camino de la liberación del mundo árabe frente a Israel y al imperialismo.

Fuente: Al Thawra nº 1, marzo/abril 2012

Traducción Laura Sánchez